Gran asombro causó en Bogotá el hecho de que una serpiente saliera de un vehículo en movimiento en plena vía de Bogotá. Sucedió en la concurrida Av carrera 30 y ante el asombro de los transeúntes y de los motociclistas que por allí circulaban y que decidieron proteger al animal mientras llegaban las autoridades ambientales. Según informaron las autoridades a SEMANA, el conductor del vehículo estuvo en Melgar (Tolima) hace dos semanas y cuando llegó a la capital de la República parqueó el vehículo. Tras salir a las calles nunca esperó que una serpiente estuviera en la parte posterior, donde suele ir la llanta de repuesto de las camionetas. La boa constrictor fue recuperada cerca al Movistar Arena por parte de la Policía Nacional. El animal fue entregado en la oficina de enlace de la Terminal de Transportes El Salitre a profesionales de la Secretaría de Ambiente, quienes realizaron su valoración e identificación. “Cómo se evidenció en redes una serpiente cayó de una camioneta blanca, aparentemente esta serpiente se introdujo en la parte de atrás del vehículo. Según sus propietarios habían estado en Melgar durante varios días y posiblemente fue traída a Bogotá de manera involuntaria. La serpiente fue recuperada por la Policía quien posteriormente la entregó a la entidad”, aseguró el subsecretario de Ambiente del Distrito, Julio César Pulido.Varias personas, al percatarse de la situación y presencia del reptil en esta importante avenida de Bogotá, alertaron al conductor del vehículo y detuvieron el tráfico para atender de inmediato al animal y protegerlo. Profesionales de la Secretaría de Ambiente realizaron la valoración inicial, donde se logró determinar que se trata de una boa constrictor. El animal presentaba deshidratación y cansancio, pero también buenas condiciones corporales, lo que muestra que el reptil llevaba pocos días fuera de su hábitat natural.El espécimen fue trasladado al centro de recepción temporal de fauna silvestre, donde profesionales del Instituto de Protección y Bienestar Animal realizarán los procesos de rehabilitación, para posteriormente regresarla a su hábitat natural, en un operativo similar al de la Ruta de la libertad que la semana pasada liberó y reubicó a más de 400 animales silvestres en el Caribe colombiano.La presencia de este tipo de animales en la ciudad se debe a las acciones de tráfico (tenencia como mascota) y en otras ocasiones a que llega accidentalmente en vehículos que vienen de zonas cálidas, como aparentemente ocurrió en este caso.La Secretaría de Ambiente hizo un llamado a los ciudadanos para que mantengan la calma en caso de encontrarse con un animal silvestre y eviten manipularlo, agredirlo o tomarlo como mascota. Las personas pueden reportar cualquier emergencia con fauna silvestre a los teléfonos 3174276828, 3188277733, 3183651787, o 3187125560. Expertos de la Secretaría de Ambiente del Distrito están en disposición de atenderlos y brindarles los cuidados que necesitan.La Ruta de la Libertad a la que refiere el Distrito consistió en liberar animales en su hábitat natural. Más de 1.100 kilómetros separan a Bogotá de Cartagena y Riohacha, ciudades del Caribe colombiano. Esta fue la distancia que recorrió la Ruta de la libertad, realizada por la Secretaría de Ambiente, con el fin de liberar y reubicar aves, mamíferos, reptiles y anfibios en los departamentos de Caldas, Córdoba, Bolívar y La Guajira.Desde la Sabana de Bogotá, donde está ubicado el centro temporal de fauna silvestre, fueron embalados de manera adecuada 427 animales que sufrieron las consecuencias del tráfico o tenencia ilegal de especies. Muchos de ellos regresaron a su entorno natural, mientras que otros tuvieron que ser reubicados en espacios controlados para continuar con los procesos de rehabilitación.La Ruta de la libertad, que inició el pasado 19 de octubre, fue dejando atrás el centro político, económico y financiero del país para descender más de 50 kilómetros, tomar las carreteras que conducen a la provincia del Guavilá y así llegar al municipio de La Vega, Cundinamarca, donde se realizó la primera parada. A 1.200 metros sobre el nivel del mar, las aves empezaron a sentir un clima cálido y agradable, temperatura más similar a su hábitat natural.Luego del primer baño refrescante para los animales, la caravana continuó su recorrido por más de 127 kilómetros hasta llegar a La Dorada, en Caldas. En este municipio de la región del Magdalena Medio la Secretaría de Ambiente realizó la primera reubicacióny así los fue ubicando en óptimas condiciones hasta la Costa Caribe del país. En medio del calor sofocante que se siente en el puerto caldense, profesionales de la entidad dejaron una pacarana para que la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas) continúe con su rehabilitación.Mientras los profesionales bajaban el guacal con el espécimen, un funcionario de la Secretaría de Salud de este municipio se acercó a la caravana y ofreció agua de su casa para hidratar a los animales. La pacarana es un roedor, perteneciente a la familia Dinomyidae, que se encuentra en estado vulnerable y seguirá su proceso de recuperación. Poco a poco los vehículos de la Ruta de la libertad fueron quedando desocupados. De los 427 animales que partieron de Bogotá todos fueron regresados a su hábitat natural.