Piangua  Suena la campana Cuando apareció su primer álbum, Las brujas, en 2018, esa propuesta llamó la atención por su fuerza. Dicho de una manera simplista, estos músicos estaban haciendo folclor afro con instrumentos de rock. Lo que hay detrás es un conocimiento de células rítmicas, una voz poderosa y una utilización imaginativa de la guitarra con sus múltiples efectos eléctricos. Piangua regresa con una canción que nos va mostrando lo que será su siguiente álbum. Al principio suena como un canto afroperuano, pero luego nos damos cuenta de que en realidad la costa pacífica es un solo nervio, y son estremecedores los ecos de pregones de Timbiquí y de Buenaventura. El ímpetu de la danza se mezcla con la sensación de peligro en cinco minutos que son intensos, por decir lo menos.

Varios artistas  La movida villorriana, volumen 1 La ciudad es el eje temático de este compilado; y la ciudad de Villavicencio para ser exactos. Es increíble cómo la Orinoquia ha estado desconectada del resto del país y ha desarrollado una escena musical propia y muy variada. La primera sorpresa es que el joropo brilla por su ausencia. Estos nuevos artistas conocen su cultura (la pieza electrónica Guarataro hace referencia a un legendario coplero de la región), pero al folclor lo dejan de lado. Exploran su ciudad desde el rock, el punk, la electrónica. Todo queda muy bien expresado en la imagen de la portada, del artista Henry Rugelis: ese Godzilla que está, en sus palabras, “destruyendo las cosas tradicionales que aún imperan en la ciudad”.

Hugh Masekela & Tony Allen  Rejoice Hace un par de años murió el trompetista de jazz de Sudáfrica Hugh Masekela. Se hizo famoso por un éxito pop en 1968: Grazing in the Grass. Luego se dedicó a exploraciones musicales más profundas y nunca perdió la expresividad. Este es el disco póstumo de Masekela, pero también el testimonio de su amistad con el percusionista nigeriano Tony Allen. La dinámica consiste en que Allen pone el ritmo y el trompetista improvisa. Impresiona cómo están sincronizados y cómo la música va naciendo casi sin esfuerzo. Si el jazz es el equivalente instrumental a una conversación, aquí tenemos un diálogo inventivo, con varias genialidades. En buena hora, el productor Nick Gold sacó de sus archivos esta joya.

Bob Dylan I contain multitudes Luego de haber grabado tres discos del cancionero amoroso estadounidense, algo de esas armonías parece habérsele pegado a Bob Dylan. Pero la letra de esta nueva canción, por otro lado, nos trae de regreso al nobel de literatura en su estado más puro. Como es usual, los analistas irán descifrando cada verso y diciéndonos a qué remite. Solo que en esta ocasión no se necesitará mucho para descifrarlo. Dylan es bastante transparente en esta composición. Hay alusiones a otros poetas como Edgar Allan Poe, como William Blake… y, por supuesto, Walt Whitman; el título de esta canción es tomado de unos sublimes versos de 1855: “Me contradigo / Soy inmenso / contengo multitudes”. Es grato volver a escuchar a Dylan, siempre atinado y punzante con las palabras, pero cada vez más sabio.