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¿Será un mundial defensivo?
Imagen de referencia sobre los hinchas españoles - Foto: Getty Images

mundial qatar 2022

Partidos cerrados y equipos conservadores: esto es lo que vaticina un reconocido analista de fútbol inglés para Qatar 2022

El periodista Jonathan Wilson, considerado como el mejor escritor de fútbol, analiza el rol de la táctica y los jugadores talentosos.

Es autor de La piramide invertida, tal vez el libro de historia más importante sobre la táctica en el fútbol. Una forma de ver el trabajo y la evolución de aquellos que mueven las fichas, que analizan cómo mejorar a un equipo o cómo vencer al rival. Johanthan Wilson es inglés y autor de diez libros más, además de habitual columnista de ‘The Observer’. Elegido, en algún momento, el mejor escritor de fútbol.

A propósito de Qatar 2022, habló con SEMANA sobre el pasado y el presente del fútbol mundial.

Johanthan Wilson habla sobre la táctica en el fútbol moderno.
Johanthan Wilson habla sobre la táctica en el fútbol moderno. - Foto: Getty Images

SEMANA: ¿Cree que al hincha de hoy le importa más la táctica que antes o le sigue siendo indiferente?

Jonathan Wilson (J. W.): Durante años, la táctica en el Reino Unido no generó interés. El cubrimiento televisivo era de los canales estatales en horarios de gran sintonía y, si querían una gran audiencia, tenían que hacerlo en un lenguaje accesible para todo el mundo. Pero con la televisión por suscripción, desde 1992, el fanático paga, entre otras cosas, por análisis. Así la gente empieza a preocuparse por los principios de la táctica y comienza a interesarse y leer sobre ella.

SEMANA: ¿Cómo se puede medir eso?

J. W.: Antes de los años 90 todo era mucho más pasional, el fútbol en su gran mayoría era de la clase obrera y lo veían como una liberación a la semana laboral. Apagaban su cerebro. Pero casi a la par de la televisión por suscripción surgió internet, donde crecieron pequeñas comunidades de la clase media interesadas en la táctica y aumentaron la interacción y todo tipo de discusiones. Los productores de televisión, las editoriales y los periódicos empezaron a darse de cuenta de que sí había un mercado, un interés por el tema.

SEMANA: ¿Qué tácticas cree que cambiaron el destino del fútbol?

J. W.: El fútbol se divide en dos categorías: viejo y moderno. El gran cambio, la transición, ocurre entre 1963 y 1967 con la llegada del pressing (presión). Aunque antes hay grandes ejemplos de táctica: Brasil usa la línea de cuatro en el fondo y así gana Suecia 1958, la primera Copa del Mundo vista por un gran número de expertos europeos. En 1954, en Suiza, la austeridad por la posguerra hizo muy difícil que la gente pudiera viajar.

SEMANA: ¿Y cómo se extiende la presión?

J. W.: Inglaterra perdió goleado por Hungría en 1953 (6-3 en Wembley) y empezamos a pensar que nuestro fútbol no eran tan bueno y buscamos nuevas soluciones. Vimos la línea de cuatro en el fondo y decimos: “ah, esto funciona”. Y luego se combinó con la presión, que tuvo tres grandes versiones: Inglaterra, con Alf Ramsey; Países Bajos, con Rinus Michels, y la Unión Soviética, primero con Víktor Máslov, y más tarde con Valeri Lobanovsky.

SEMANA: ¿Pero por qué dice 1963 y 1967?

J. W.: Si uno quiere decir “este es el momento”, entonces podría decir que fue en 1963, cuando Milán venció a Benfica en la final de la Copa de Europa (hoy Champions), específicamente, en el momento en el que Gino Pivatelli comete una “falta táctica”, como llamaríamos hoy, contra el portugués Mário Coluna (que lo dejó fuera del juego). Ese fue el momento en el que el fútbol se volvió más sobre el sistema y no sobre el individuo.

SEMANA: Se suele decir que la derrota de Brasil frente a Italia, en España 1982, hizo al fútbol más práctico que romántico...

J. W.: Brasil ganó en 1958 y en 1962 porque tenía a Pelé, Garrincha, Vavá, Didí, pero también una estructura que funcionaba. Pero en 1966 el fútbol europeo estaba más avanzado que el brasileño en táctica, y era mucho más físico. En 1970 tenían un sistema que le daba todo el protagonismo a Pelé, Tostao, Jairzinho, Gerson, Rivelino... Y funcionó porque en México había mucho calor y la altura no dejaba que los europeos corrieran como lo habían hecho cuatro años antes. Lo de 1982, para mí, fue el final de ese viejo estilo. Aquel partido contra Italia tiene una gran importancia simbólica porque demostró que el fútbol estaba evolucionando y que tomaba otra dirección. Ya no era suficiente el ‘jogo bonito’.

SEMANA: ¿Argentina, Maradona, habría sido campeón en México 86 sin las tácticas de Bilardo?

J. W.: Cuando jugaron contra Inglaterra habían encontrado esta fusión perfecta entre táctica y talentos individuales. Y es un mito lo de Maradona y diez más. Bilardo transforma la línea de cuatro en tres (Ruggeri, Brown y Cuciuffo) y ubica a Giusti y Olarticoechea como dos laterales que suben y bajan. Y sorprende a Inglaterra. Bobby Robson tarda en leer el partido y, al final, mueve a Waddle y Barnes como extremos. Casi lo empata. Bélgica y Alemania tampoco lo descifraron. Entonces, tienes que darle crédito a Bilardo.

SEMANA: Y Maradona...

J. W.: Sus partidos contra Inglaterra y Bélgica siguen siendo las dos mejores actuaciones individuales que haya visto el fútbol. Pero, ¿habría podido sin el respaldo de la línea de tres, con dos laterales que se convertían en extremos, más tres mediocampistas? Probablemente, no.

SEMANA: ¿Por qué parece que hoy los entrenadores son más importantes que nunca y casi tan estrellas como los jugadores, caso Pep Guardiola, Klopp o Ancelotti?

J. W.: Creo que sí. El protagonismo del fútbol se lo pelean entre las estrellas y la filosofía o sistema de juego de los equipos. Y la Premier League aventaja a los demás: mientras los ingleses les suman a sus ‘cracks’ un sistema, hay otros países donde quieren solo figuras, marketing, impacto en redes sociales. Lo del PSG es absurdo, un desperdicio de jugadores como Neymar o Mbappé. No entienden que el fútbol necesita una filosofía para armar un equipo.

SEMANA: Las figuras también ganan títulos...

J. W.: Como lo ha mostrado repetidamente Real Madrid, todavía un equipo puede ganar la Champions League con talentos individuales extraordinarios, pero la forma más consistente de hacerlo es, creo yo, tener un club con estructura tipo Guardiola o Klopp.

SEMANA: ¿Qué más dejan además de títulos?

J. W.: Le dan mucho a un club. Elevan el nivel, por ejemplo, de jugadores que no son las megaestrellas o candidatos al Balón de Oro. No contemos a Haaland, que recién llegó, ¿pero cuál es el mejor jugador del Manchester City? ¿De Bruyne? ¿João Cancelo? ¿Rodri? ¿Gundogan? ¿Greealish? Difícil elegir a cualquiera, porque son un equipo y no individuos.

SEMANA: ¿Tácticamente qué podemos ver en Qatar? ¿Usted qué espera?

J. W.: Mi sospecha es que será un Mundial cauteloso y conservador, muy defensivo. Los jugadores están cansados y ninguna selección tuvo tiempo de preparación. Además, es más fácil defender que atacar: conseguir la forma para romper defensas sólidas es casi imposible cuando solo tienes tres o cuatro días. Me preocupa también cuántas lesiones hay: Francia ya perdió a Kanté y Pogba. Gareth Southgate, técnico de Inglaterra y un tipo siempre sensato, dijo: “Vamos a defendernos y que un tiro libre o un tiro de esquina nos dé la oportunidad de hacer un gol”. Y creo que, infortunadamente, así serán las cosas.