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La mala hora del fútbol venezolano

Los enredos judiciales del presidente de la FVF, Jesús Berardinelli, afectan profundamente al balompié del vecino país.


El fútbol de Venezuela no pasa por su mejor momento. Pese al hermetismo en el vecino país sobre la suerte del presidente de la Federación, Jesús Berardinelli, medios especializados publicaron que fue detenido el pasado 20 de julio y dos días después fue trasladado a una clínica, donde permanece hospitalizado.

Ninguna autoridad confirma públicamente el arresto del dirigente de 61 años, acusado de corrupción y falsificación de documentos, pero la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) pidió en un comunicado "respetar" sus derechos tras lo que llamaron "presunta detención".

Berardinelli asumió la presidencia de la FVF después de que su antecesor, Laureano González, renunciara en marzo. Ya había ocupado el cargo de manera interina.

La FVF dijo que la captura ocurrió en San Felipe, a unas cuatro horas por carretera de Caracas, a donde fue trasladado para quedar bajo custodia policial.

Una audiencia prevista para el 21 de julio fue suspendida y una insuficiencia respiratoria provocó al día siguiente que Berardinelli fuese llevado a una clínica, donde todavía está en cuidados intensivos, según fuentes cercanas al directivo.

Todo sucedió después de que la Contraloría ordenara congelar sus cuentas bancarias por presuntas "irregularidades" con el manejo de recursos estatales concedidos a la FVF.

Días antes del arresto, el directivo denunció en la radio local 94.1 FM un riesgo de "intervención gubernamental" y responsabilizó al ministro del Deporte, Pedro Infante, quien a la vez es segundo vicepresidente de la FVF.

Berardinelli usó como escudo a la Fifa, que rechaza que la justicia ordinaria decida cuestiones futbolísticas: "Si intervienen, Fifa va a venir con todos los hierros", dijo.

Pero el contralor Elvis Amoroso subrayó que se trató de una "acción particular" contra él.

La detención involucró otro caso, pues una orden de arresto por delitos como "forjamiento de documento público" y "difamación" contra el anterior entrenador de la selección venezolana, Rafael Dudamel, fue filtrada a la prensa.

A mediados de diciembre, Berardinelli pidió destituir a Dudamel y otro directivo, dijeron funcionarios de la FVF. Esgrimía un documento que desestimaba una denuncia de ambos contra él por corrupción, que según fuentes judiciales terminó siendo "falso".

Dudamel renunció en enero, sucedido por el portugués José Peseiro.

Berardinelli también tiene frentes en el extranjero, pues reconoció que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) le quitó derecho a voto en su consejo directivo por no aprobar el examen de idoneidad que exige.

Dijo haber apelado ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), máxima jurisdicción del mundo deportivo.

El veto está vinculado con antecedentes por una causa iniciada en la década de 1990 contra él y un socio por falsificación de firma en la compra de una emisora de radio, que en 2007 terminó en una condena de cárcel de dos años por "uso y aprovechamiento de actos falsos", pena que nunca se ejecutó.

Esta crisis coincide con la cuenta regresiva hacia la elección de una nueva directiva, prevista para 2021.

Laureano González fue elegido por el periodo 2017-2021 en una plancha en la que le acompañaron Berardinelli e Infante.

González era el segundo del expresidente de la FVF Rafael Esquivel, arrestado en Suiza el 27 de mayo de 2015 tras 28 años al frente del ente, en el inicio del escándalo del Fifagate. Berardinelli era director de finanzas.

La conflictividad no es exclusiva del fútbol. La Federación de Baloncesto vivió un largo pulso por su control que acabó con Hanthony Coello viceministro en el gobierno de Nicolás Maduro como presidente, y otras disciplinas como boxeo o deportes acuáticos también han sido escenario de pugna.

Jesús Elorza, expresidente del Colegio de Entrenadores, denunció un "asalto a las federaciones".

Con AFP.