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La pandemia amplía brechas en género y educación

Las cifras sobre el mercado laboral que el Dane ha revelado durante la pandemia dejan ver una ampliación de las brechas de género, con consecuencias negativas para las mujeres. Por ejemplo, ellas están más atareadas en sus casas, un reto adicional para su reinserción laboral.


El Fondo Monetario Internacional advirtió recientemente que “las mujeres tienden a trabajar más que los hombres en los sectores sociales, como son las industrias de servicios, comercio minorista, turismo y hospitalidad, que requieren interacciones personales”. 

Esto significa que, en una pandemia como la actual, las mujeres están en su mayoría en los sectores más afectados y, por lo tanto, tienen mayor riesgo de perder sus empleos y tardarían más en regresar a sus labores. 

Parte de este efecto ya parece haberse visto en Colombia, donde a junio la tasa de desempleo de las mujeres era de 24,9%, equivalente a 2,3 millones, mientras la de los hombres era de 16,2%, nivel al que ya había llegado el desempleo de las mujeres antes de la pandemia. 

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Paula Herrera, profesora de economía de la Universidad Javeriana, advierte que “antes de entrar a la crisis causada por la covid-19 y las medidas de mitigación que se tomaron, las mujeres ya estaban en una crisis en términos del mercado laboral [...]". "Claro, el mes de mayo fue un mes de un pico enorme, tanto para hombres como para mujeres, pero estas brechas de desempleo han sido muy constantes en el tiempo”, dijo.

Y agrega que “Colombia es un país en donde el acceso al empleo ha sido muy difícil para las mujeres y eso se evidencia con tasas de desempleo que por lo general están muy por encima de las de los hombres”.

Estas tasas de desempleo también deben verse a la luz de la participación en el mercado laboral para cada sexo. 

“En enero teníamos datos de participación de las mujeres de alrededor del 50%, mientras que la de los hombres tenía tasas de participación del 70%: era una brecha de participación de 22 puntos porcentuales. Luego entramos a la crisis y, al ver los datos de marzo y abril, eso muestra que las brechas en la tasa de participación no se han aumentado mucho, porque tanto para hombres como para mujeres la participación cayó y eso tenía todo el sentido: salir a buscar empleo en una situación de confinamiento, cuando todos los sectores económicos estaban quietos, no tenía mucho sentido ni para los hombres ni para las mujeres”, añade Herrera.

Sin embargo, en los meses siguientes, lo que ha demostrado el mercado laboral es que hay más mujeres que hombres entrando a la inactividad laboral. Además, es mucho mayor la proporción de mujeres dedicadas a las labores del hogar que los hombres.

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En efecto, en junio, según los datos del Dane, 2,5 millones de colombianos entraron a la inactividad: un millón de hombres y 1,5 millones de mujeres. Allí no es mayor la brecha. Sin embargo, al evaluar por actividades que estaban realizando los 16,9 millones acumulados de inactivos en el país, se puede ver que más mujeres salieron de sus empleos pagos para trabajar gratis en sus casas.

En el total nacional, el Dane calculó que hay 6 millones de hombres y 10 millones de mujeres inactivas. Estos números, a su vez, se dividen en 7,1 millones de mujeres dedicadas a oficios del hogar versus 999.000 hombres, mientras que 2,9 millones de hombres y 2,5 millones de mujeres estudian y 2 millones de hombres y 1,17 millones de mujeres se dedican a otras actividades, que bien podrían ser solo descansar en casa.

Inactividad por sexo junio 2020

Fuente: Dane.

Estas cifras coinciden también con los cálculos recientes de la encuesta de economía del hogar del mismo Dane, que indica que, en Colombia, las mujeres gastan en trabajo no remunerado alrededor de 7,1 horas diarias, mientras que los hombres gastan 3,2 horas al día en estas labores.

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La encuesta, de la que también participa ONU Mujeres, reveló en esa oportunidad que “las diferencias por sexo son amplias: 90% de las mujeres participan en la provisión de este trabajo, a razón de 7 horas 14 minutos diarios, el doble de tiempo en comparación con los hombres, que dedican en promedio 3 horas 25 minutos por día, y participa solo 62% de ellos en la provisión de este trabajo”.

Y en época de reactivación, las mujeres enfrentan un reto adicional: sus hijos e hijas siguen en casa atendiendo clases virtuales y, en muchos casos, sin tener más posibilidad de supervisión adulta que sus mamás, ya que el papel de los abuelos se limitó al ser población vulnerable, mientras los menores son vectores de contagio de la covid-19.

Herrera advierte, además, que esta situación amplía la vieja brecha del acceso a la educación, según los ingresos del hogar y su ubicación geográfica. “Estamos con un montón de niños que ni siquiera están asistiendo al colegio de forma remota porque no pueden; para esos niños, la única solución es que abran los colegios. Para los que pueden de forma remota, de pronto ahí hay padres que tienen posibilidades de contratar tutorías remotas y ahí es donde las brechas y las desigualdades en términos de logros educativos en un país como Colombia se van a ahondar. Un papá estrato 6 puede contratar a un tutor virtual que, además, acompaña al hijo al colegio virtual al que puede asistir, mientras los niños de otros tipos de familias no pueden ni siquiera de forma remota asistir al colegio, y si pueden, no van a poder tener esa ayuda; para ese tipo de niños, el acompañamiento de sus madres sí es esencial”.

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La educación de los hijos es solo una de las tareas no remuneradas que asumen las mujeres en los hogares. Y aunque el 82,9% de las empresas latinoamericanas encuestadas por Aequales, para su estudio sobre gestión de la crisis de covid-19 con enfoque de género, reconoce que estas tareas son también una parte fundamental de sus organizaciones, 27,8% no ha estimado qué tan demandante es esta carga, que equivale al 20% de la producción nacional si fuera paga.

De acuerdo con Aequales, las empresas podrían implementar una serie de acciones que, además de mejorar las cargas para sus mujeres trabajadoras, podría mejorar la equidad de género en el mercado laboral.

Equidad de género en el trabajo

Fuente: McKinsey & Company.

Entre las acciones que podrían implementar las empresas están priorizar el teletrabajo para las madres lactantes, coordinar reuniones virtuales en horarios que no afecten actividades como la preparación de alimentos para los integrantes de casa o elaborar planes de movilidad segura para el regreso al trabajo, teniendo en cuenta las particularidades de desplazamiento de hombres y mujeres.

Otro cambio recomendado para las empresas, tanto por Aequales como por el mundo académico, es el cambio de los planes de beneficios para empleados. Es decir, ante la circunstancia actual, cambiar los pagos de planes de gimnasio por subsidios para contratar servicios de limpieza del hogar o de domicilios para alimentación.

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