Esta marca busca desarrollar una categoría de prendas de control sin costuras, con telas suaves y que permiten  respirar cuando se usan.
Esta marca busca desarrollar una categoría de prendas de control sin costuras, con telas suaves y que permiten respirar cuando se usan. - Foto: Lunia Shapewear

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Que la ropa de control no sea una tortura: la apuesta de dos emprendedoras

Su idea es desarrollar la categoría de ‘shapewear’ en el país. La demanda por este tipo de prendas está creciendo y las exportaciones nacionales de ropa interior femenina avanzan a un ritmo de 85% este año.

Pese a que Colombia es una potencia en la producción de fajas y ropa de control, una administradora de empresas y una diseñadora gráfica y publicista decidieron hacer empresa en este segmento, pero tratando de emular el éxito de firmas internacionales como la estadounidense Spanx, cuyas prendas pasaron de ser ropa interior a convertirse en un tema aspiracional. Estos productos por algunas celebridades.

La diferencia entre las fajas tradicionales y las que producen firmas como Spanx es que moldean, pero no aprietan; por ende, no sirven para temas postquirúrgicos, pero sí para uso diario.

Esa es la apuesta de Lunia Shapewear, la firma que crearon hace casi un año Laura Ángel y María Fernanda Richter. “Nuestra idea es crear prendas cómodas sin costura, con telas suaves y que se pueda respirar cuando se usan. Vimos que en el mercado colombiano, pese a la amplia oferta de fajas, no existían productos con esas características”, explica una de las fundadoras, y agrega que también les interesa cambiar los estereotipos de belleza con sus productos.

María Fernanda Richter (izq.) y Laura Ángel, fundadoras Lunia Shapewear
María Fernanda Richter (izq.) y Laura Ángel, fundadoras Lunia Shapewear - Foto: Lunia Shapewear

El primer paso para concretar su empresa fue contratar los diseños y la fabricación de las prendas con mano de obra nacional. Hace tres meses lanzaron la marca y prefirieron no abrir una tienda física, sino implementarla a través de redes sociales y un canal de WhatsApp para asesorar a las compradoras.

Por ahora sus ventas son locales, pero la meta es exportar en el corto plazo a mercados vecinos que, como Colombia, no tienen la categoría de shapewear, es decir, prendas moldeadoras que no son de compresión alta, vienen sin costuras, cremalleras, látex, ni broches.

Firmas de análisis de mercados como Allied Market Research estiman que el mercado de prendas de compresión (shapewear y fajas) alcance 5.576 millones de dólares para 2022. Esto gracias a tres factores principales:

Crecen las exportaciones

Así como Lunia Shapewear aspira a aprovechar el buen momento de las fajas, los confeccionistas nacionales de ropa interior pasan por un buen momento en sus ventas al exterior.

En los siete primeros meses de 2021, las exportaciones de moda del país alcanzaron 521 millones de dólares, con un crecimiento de 53 por ciento, según cifras del Dane con análisis de ProColombia.

De ese monto, 35 millones de dólares corresponden a ropa interior femenina. En esta categoría el crecimiento anual es del 84 por ciento. Los principales compradores de estas prendas son Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Chile y México.

Los departamentos de Antioquia, Bogotá, Valle del Cauca, Risaralda, Cundinamarca, Santander, Caldas, Atlántico y Tolima, lideran las exportaciones de ropa interior femenina.

Según un estudio de ProColombia, Colombia tiene oferta de marcas de alto valor agregado de ropa interior femenina para competir en varios segmentos, que incluyen también los vestidos de baño y la ropa de control.

Prueba de que este es un negocio creciente es que la fundadora de Spanx, Sara Blakely, logró en 2012 entrar a la lista de las mujeres más ricas de Estados Unidos, un modelo que, sin duda, quieren seguir las fundadoras de Lunia Shapewear