Pensiones. Mujer se pensiona con ahorro de los BEPS
María Teresa Vásquez, primera pensionada con ayuda de los BEPS. - Foto: Cortesía Colpensiones

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La hazaña de la mujer que se pensionó a punta de monedas en Colpensiones, con ayuda del ahorro BEPS

El 1º de noviembre, María Teresa Vásquez recibió su primera mesada. Esta es la historia de una antioqueña humilde que nunca se olvidó de poner el hombro para tener un ingreso en su vejez.

Ni siquiera tiene un teléfono celular para su uso personal. La llamada la recibió en un teléfono fijo que repiqueteó varias veces hasta que alguien acudió a contestar. De haber sabido con antelación el motivo de la llamada, probablemente varios de los habitantes de aquella casa ubicada en la zona de Manrique oriental, en la Comuna 3 de Medellín, se habrían apresurado a recibir la noticia: “María Teresa Vásquez, usted se ha convertido en la primera pensionada de Colombia con ayuda del ahorro BEPS (Beneficios económicos periódicos)”, le dijo la voz del otro lado de la línea.

La celebración en la vivienda empezó desde aquel momento, pero nada como lo sucedido este 1º de noviembre, fecha en la cual, María Teresa recibió el primer pago de su mesada, equivalente a un salario mínimo vigente, menos el aporte a la seguridad social en salud. “Me fui al banco a cobrar. Me entregaron 970.000 pesos”, dijo la nueva pensionada. Pero antes de regresar a casa, se detuvo en un lugar que poco podía frecuentar antes: un asadero Frisby en el que compró un pollo entero, para festejar con sus familiares el cumpleaños de su esposo, que coincide con la celebración en Colombia del Día de todos los Santos. “Antes yo no podía hacer ese gasto, lo hacían mis hijos”, dijo en SEMANA la mujer que ahora ‘no cabe en su cuerpo’ de la dicha.

Tras recibir su primera mesada pensional se siente más segura y empoderada, con mucho entusiasmo por la manera en que se imagina que va a disfrutar de su vejez. Se preparó para ello, con una idea de ahorro que se le volvió obsesión durante toda su vida. Sabía que no tenía recursos suficientes, pero decidió embarcarse en la tarea, aunque fuera a punta de monedas. En varios momentos flaqueó. Parecía que no lo lograría, pero a sus 66 años, casi 10 años después de la edad fijada en la ley para que una mujer se pensione, María Teresa Vásquez coronó.

Con un ahorro bajo

En un hogar de 12 hijos nació la primera pensionada en Colombia con ayuda de los BEPS. Estudió poco, solo hasta quinto de primaria, por lo que sus oportunidades en el mercado laboral eran escasas. “Entre tantos hijos, mi madre, que se ganaba la vida planchando en casas de varias zonas de Medellín, ciudad a la que nos trajeron a vivir desde pequeños, no daba a basto para financiar la educación de todos. Por el contrario, varios de mis hermanos tenían que trabajar para ayudar con los gastos de la familia. Mi padre era jardinero. Nosotras, las mujeres, ayudábamos con las labores del hogar mientras mi madre trabajaba”.

Con solo quinto de primaria, María Teresa, una vez alcanzada la mayoría de edad, salió a buscar empleo, y pudo engancharse en la panadería y repostería Astor, que estaba ubicada en El Poblado, uno de los barrios de los ricos de Medellín. “Allí duré unos tres años”, dice, y aunque no recuerda ya la cifra de su salario, sabe que era muy poco, pero algo podía ahorrar. En pos de seguir acariciando su sueño de pensionarse algún día, decidió retirarse del empleo y tantear con algunos emprendimientos. “Vendía empanadas, luego puse una venta de arepas, y, como siempre tenía en mi mente la idea de la pensión, me acostumbré a guardar algo, aunque fuera con mucho sacrificio”.

A los 23 años contrajo matrimonio y de la unión nacieron 5 hijos, la menor de las cuales, a quien describe como ‘la niña’, tiene ya 25 años.

Aún con la responsabilidad de los hijos, también separaba unos cuantos recursos para su ahorro en los BEPS. A veces juntaba monedas y llevaba 5.000 pesos a su ‘cajita’ para la vejez; en otras ocasiones lograba sumar hasta 30.000 pesos. “El gobierno me ayudó”, dice María Teresa, en referencia al esquema de los beneficios económicos periódicos, que se basa en estimular al ciudadano a que guarde recursos para cuando llegue el momento del retiro laboral, para lo cual, le aporta un 20% de lo que ahorra.

Aunque entusiasmada con el ahorro, el cual depositaba a través de los BEPS, María Teresa empezó a temer que no lograría su objetivo. El modelo de subsidios para obtener una renta vitalicia indica que, cuando el ciudadano cumpla la edad de retiro, puede convertir lo ahorrado en un ingreso que recibirá cada 2 meses durante toda su vida, lo que no alcanza a ser una pensión. “Eso no era lo que yo buscaba”, recordó la mujer.

Juntando fuentes de ahorro

Ya con los hijos adultos, la antioqueña nacida en Andes, al suroeste del departamento, decidió cotizar para sumar al ahorro que ya tenía en BEPS. De esa manera, fueron varias fuentes las que le permitieron -finalmente- obtener la pensión de un salario mínimo. Tenía 3.193.000 de pesos ahorrados en BEPS y en el país se estableció una norma según la cual, esos pesos se pueden convertir en semanas cotizadas, y sucedió así con María Teresa. La plata se le convirtió en las 116 semanas que le faltaban para obtener su derecho a la jubilación. “Tenía 1184 semanas de cotización, más las que gané por BEPS”, recuerda quien ahora es la paisa más animada y animadora del ahorro, que habita en la comuna 3 de Medellín.