Colombia lleva más de un año padeciendo el coronavirus y los cines cerraron sus puertas desde entonces. La reactivación económica del sector se empezó a dar culminando 2020 pero, hasta el momento y como en la mayoría de las actividades económicas, le falta camino por recorrer.Recientemente el Gobierno nacional presentó una nueva reforma tributaria al Congreso de la República y tal como había sucedido desde antes de que se conociera el documento final, el descontento abunda en el país.La cultura no pasó desapercibida en la llamada Ley de Solidaridad Sostenible. El artículo 31, Apoyo a la cultura, señala lo siguiente: “Con el fin de apoyar los objetivos de la Ley 814 de 2003 y la Ley 397 de 1997, a partir del año 2024, los recursos que se le asignen al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico en el presupuesto nacional no podrán ser inferiores a la suma que se recaudó en la vigencia fiscal 2019 por concepto de la contribución parafiscal denominada “Cuota para Desarrollo Cinematográfico”. Dicha suma será ajustada, anualmente, con la inflación”.En resumidas cuentas, los dineros que recaudaba el cine en la venta de la boletería se destinaban al Fondo de Desarrollo Cinematográfico para financiar nuevos proyectos cinematográficos y, con la propuesta del Gobierno, el Fondo ahora tendría una cuota fija contemplada en el Presupuesto General de la Nación.El sinsabor cada día crece más entre todos aquellos que hacen parte de la cadena de valor de la industria cinematográfica, tanto, que el llamado es claro: #SOSCineColombiano.En diálogo con Semana Noticias, Liliana Rincón, presidenta de la Asociación Gema Colombia (Grupo de Empresas de Animación), explicó que este artículo de la reforma podría golpear la independencia del cine colombiano.“La estructura que se inventa el cine colombiano, su independencia, se basa en un par de leyes. La reforma tributaria toca ese par de leyes de forma fundamental. ¿Cuáles son? La 814 que hace muchos años pone la oportunidad de poder crear un cine propio y que se haga una industria, porque en cada boleta de cine hay un dinero que va a alimentar el Fondo de Desarrollo Cinematográfico. Ese fondo lo administra Proimágenes Colombia y con ese recurso, año a año, se hacen unas convocatorias muy rigurosas y con jurados internacionales donde los mejores proyectos acceden a esos estímulos. Quiere decir que no es que el cine vive de estos fondos, los productores ponen unos recursos ahí muy significativos para poder hacer estos cortometrajes y películas”, señaló Rincón.Que los recursos para estos fines se asignen mediante el Presupuesto General de la Nación contrario a presentar un alivio para la cadena del cine, enciende las alarmas.La presidenta de la Asociación Gema Colombia destacó que “en la otra cara de eso, es un estímulo tributario donde la renta no puede hacer más deducciones si entra a hacer unas donaciones a proyectos cinematográficos. Lo que plantea la reforma es que no lo hagamos más así sino que el Gobierno daría una cuota fija y empieza a ser muy difícil porque mientras que ahora esto se sostiene de los recursos del fondo que acabo de describir, pues entra a competir con el presupuesto nacional y con las necesidades que deben asumirse con el presupuesto nacional. Por supuesto es muy complejo, además el Gobierno de turno puede dar otras prioridades y lo decía Camila Lobo Guerrero en un espacio que tuvimos liderado por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, donde estamos 41 asociaciones dialogando y poniéndonos de acuerdo frente a todo este tema, trabajando en conjunto. Decía Camila ‘esto ya lo vivimos, esto fue lo que pasó con Cocine’; las empresas de cine se quebraron, el cine se quebró, no era una industria, no era un negocio y esta Ley 814 tiene la visión y la perspectiva de la cultura pero también la de la industria”.“Si bien es cierto que se podría decir que es un dinero asegurado, lo cierto es que ese ejercicio se ha hecho previamente en otros casos y no resulta tan bien como se piensa”, explicó.“Con esta estructura jurídica y económica que les estoy mencionando de hace 20 años pasamos se producían una o dos películas anuales, y ahora estamos viendo 42, 44, 48 al año. Eso es una industria que crece y se alimenta a sí misma en la medida que no está dependiendo al Gobierno de turno. Cuando a usted le ponen un dinero fijo y eso crece pues hay un momento en el que ese dinero no le va a alcanzar. (...) Resulta quebrándose el sistema”.La idea de que los fondos para el cine colombiano salgan del Presupuesto General de la Nación atemoriza al sector, pues advierten que con recursos del estado podría perderse la independencia.“No estamos diciendo que suceda, pero puede suceder que los mensajes se controlen: esta película la aprobamos, esta no. Y eso para una nación no es el escenario ideal mientras que con el que hemos contado durante estos últimos 20 años ha permitido una narrativa que justamente se volvió atractiva, que explora unos nuevos caminos y no como controlada sobre qué sí se podría o qué no se podría narrar”, dijo Rincón.Además de lo expuesto anteriormente, la industria también ve con preocupación lo que podría suceder con la inversión extranjera en el país, pues en el articulado habría un desestímulo para atraer nuevos inversionistas a Colombia.“El 1556 es un estímulo tributario para que las películas vengan a rodarse en Colombia. Eso lo hemos oído, de pronto, que algunos actores vienen y visitan. ¿Qué pasa con eso? Que es una forma de atraer inversión extranjera y que genera en la cadena muchos beneficios para la hotelería, transporte, alimentación y una cantidad de sectores que se alimentan de lo que es el trabajo y la creación cinematográfica. La ley también propone modificar eso y ya no podríamos ser atractivos al mundo con este estímulo”, señaló.La cadena de valor en el cine es amplia y uno de los pilares más importantes para que las cosas pasen son los escritores. Sin una historia, sin un diálogo, sin una construcción de los hechos, no hay dinero que valga y los escritores también recibirían un coletazo fuerte de llegar a ser aprobada la nueva reforma.La reforma “elimina unas exenciones que tienen y, por supuesto, afecta un sector que no está produciendo todos los días plata porque se tiene que sentar a escribir para que una historia o un guion se lo compren algún día”, explicó Rincón.“Por estas razones estamos diciendo SOS y en el mundo internacionalmente se unieron a esta iniciativa con varias cartas, estamos hablando y poniéndonos de acuerdo porque se afectan muchas familias, muchos empleos porque esto es una cadena. No es como “ay, aquellos que hacen cine”, somos muchos”.El sector no solo se queda en la crítica al proyecto de ley presentado en el Gobierno, sino que propone una fórmula mixta sobre la mesa “donde esa ayuda que es muy bien recibida de parte del Gobierno se pueda recibir y se siga manteniendo el parafiscal y, a la vez, se pueda hacer una atención real de la situación y no acabemos con toda la estructura por esta coyuntura”.