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El sancocho latino y la política

10 de julio de 2012 a las 9:21 p. m.

Los norteamericanos, en general, identifican a los migrantes provenientes de América Latina como un solo grupo, el de los llamados hispanos o latinos. Sin embargo, la mayor parte no nos identificamos como tales. Seguimos reconociéndonos, esencialmente, de acuerdo con nuestros países de origen o los de nuestros padres.

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De los casi 50 millones de personas contabilizadas por el último censo como latinos o hispanos (más de 16% de la población), casi 33 millones son de origen mexicano. Los demás provenimos de Puerto Rico, Cuba, Salvador, República Dominicana, Guatemala, Colombia (menos de un millón), etc. Constituimos un verdadero sancocho.

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El origen de los migrantes, por países y grupos económicos, sigue teniendo impacto por lo menos hasta una tercera generación. En consecuencia, las diferencias en niveles educativos, tasas de pobreza, de fertilidad, ingresos y empleo, saltan a la vista.

En materia de educación, los porcentajes de mexicanos y centroamericanos con grados universitarios o superiores son bastante inferiores a los de los colombianos, peruanos y cubanos. Esas diferencias también existen en el dominio del idioma inglés.

Las anteriores variables tienen impacto en las tasas de pobreza. En los Estados Unidos, en general, la pobreza llega al 15%. En contraste, el 25% de los latinos son pobres. Tan sólo los colombianos y peruanos mostramos tasas de pobreza ligeramente inferiores a las del país.

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La crisis económica que viene golpeando a los EEUU y que afectó significativamente los ingresos y el empleo entre los jóvenes y las clases medias, también afectó notoriamente a los latinos. La tasa de desempleo entre los hispanos (actualmente 10,3 por ciento) es superior a la de la población en general (8,2 por ciento). La mediana del ingreso de los hogares cayó de manera muy pronunciada, $7.700 dólares, durante la última década. El único grupo que experimentó un aumento en sus ingresos, así fuera modesto ($200 dólares) fue el de los colombianos.

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Esa heterogeneidad representa varios retos desde los puntos de vista cívico y político.

En primer lugar, la participación de los latinos en actividades comunitarias es muy baja. No existe un sentido de raza o de grupo que anime la movilización conjunta. Otras razones pueden encontrarse en las pocas oportunidades que tuvieron los padres en adquirir una cultura cívica en sus países de origen y en la transmisión a los hijos de esa falta de cultura. La baja calidad de la educación en las escuelas públicas sirve para perpetuar esa carencia. Las largas jornadas del trabajador promedio y el temor a ser deportados contribuyen también a la inactividad cívica.

Igualmente baja es nuestra participación en los procesos políticos y las elecciones. Más de 21 millones de latinos pueden votar en los Estados Unidos. Tan sólo 11 millones están registrados. En 2010, los que finalmente votaron no llegaron a 6.700.000. El capital político se desaprovechó y la posibilidad de dejar sentir la voz y de influir, a través del voto, se perdió.

Pero en las elecciones de noviembre tenemos una oportunidad mayor. Las últimas encuestas muestran que los resultados para el Presidente Obama y Mitt Romney pueden ser muy cercanos. Las diferencias en la intención de voto, en casi todas, se encuentran dentro de los márgenes de error.

Uno de los pocos temas que unifica y moviliza a los hispanos, documentados e indocumentados, es el de la política migratoria. Todos conocemos o tenemos un pariente que ha sido recientemente deportado. Todos nos conmovemos con la tragedia de las familias que terminan divididas y deshechas por dichas deportaciones.

Es cierto: muchos latinos están resentidos con el Presidente por no haber empujado más fuertemente, al comienzo de su mandato, la aprobación del DREAM Act, que le abría las puertas de la ciudadanía a los jóvenes. También resienten el alto número de deportaciones llevadas a cabo durante su gobierno. Pero son conscientes de que para los migrantes y sus hijos sería trágico el triunfo de Romney y de los republicanos. No sólo en materia de deportaciones, sino de oportunidades de empleo, acceso a la salud y una mejor educación pública.

Con nuestro voto, en esta elección, tenemos la posibilidad real de influir sobre los resultados y sobre nuestro propio futuro y el de nuestras familias.

TODOS A VOTAR.

Algunas de las cifras citadas aquí pueden encontrarse en la siguiente dirección electrónica: http://www.pewhispanic.org/2012/06/27/the-10-largest-hispanic-origin-groups-characteristics-rankings-top-counties/.?

Un perfil más completo sobre los migrantes de origen colombiano en los Estados Unidos lo publiqué a comienzos del año pasado en una columna (Nosotros los Migrantes) en mi blog de Semana.com: http://comunidad.semana.com/t5/Desde-Washington/NOSOTROS-LOS-MIGRANTES/ba-p/5071.