Especiales Editoriales

Ciencia, tecnología e innovación en Colombia: los avances que buscan transformar el conocimiento en soluciones para el país

Desde proyectos financiados con regalías hasta formación de investigadores en el exterior, Colombia impulsa iniciativas para fortalecer sus capacidades científicas y tecnológicas.

30 de octubre de 2026 a las 10:52 p. m.
Ciencia, tecnología e innovación en Colombia

La apuesta del nuevo Gobierno nacional por fortalecer e impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia comienza a traducirse en avances concretos. Por ejemplo, desde la nueva gestión del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias) ya se han identificado proyectos elegibles para recibir financiación a través del Sistema General de Regalías, como parte de una hoja de ruta que contempla cinco billones de pesos para apoyar iniciativas.

“Los recursos de ciencia, tecnología e innovación deben traducirse en proyectos, capacidades y soluciones concretas para las regiones”, dijo la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Claudia Benavides, quien asumió su cargo en agosto. “El talento científico y el desarrollo tecnológico deben ser la base para la Patria Milagro”.

Desde que fue aprobada la hoja de ruta se han abierto múltiples convocatorias. De hecho, el pasado 22 de octubre el Ministerio publicó un listado de 28 proyectos enfocados en biodiversidad y bioeconomía, que son elegibles para recibir recursos de un fondo de casi 750.000 millones de pesos. En el listado figuran iniciativas como la de la Universidad La Gran Colombia, seccional Armenia, que apuesta por el uso de plantas acuáticas para el tratamiento de aguas residuales generadas en la producción de café.

La transición energética será una de las prioridades para este Gobierno. Uno de los principales instrumentos para seguir impulsando este sector es la Ley 1715 de 2014 que ofrece beneficios tributarios para promover la inversión en fuentes no convencionales de energía y en proyectos de eficiencia energética.

“Los incentivos tributarios han sido cruciales para impulsar el desarrollo de las energías limpias en Colombia”, explicó Alejandro Castillo, investigador en tecnologías de energías renovables del Grupo de Investigación en Manejo Eficiente de la Energía (GIMEL) de la Universidad de Antioquia. “Entre 2022 y 2025 se instalaron 2,81 GW de capacidad de generación de energía limpia, cuya inversión rondó los 3,2 billones de pesos. Cerca del 90 por ciento de esta capacidad corresponde a energía solar”, precisó.

El crecimiento continúa. Según la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética), Colombia cuenta actualmente con 741 MW de capacidad instalada de autogeneración a pequeña escala y 603 MW de generación distribuida. Esto significa que cada vez más hogares, comercios y empresas producen su propia electricidad, principalmente mediante paneles solares, con la posibilidad de suministrar energía a la red.

“Además, a la fecha se han registrado seis comunidades energéticas. Eso es un avance muy importante”, agregó Castillo, quien también es doctor en ingeniería electrónica y de computación de UdeA. “Un ejemplo es Bocas del Palo, en Jamundí (Valle), que beneficia a 115 familias mediante un sistema solar de 101 kWp. El proyecto es financiado por FENOGE en un 70 por ciento y por Celsia en un 30 por ciento y ha permitido alcanzar ahorros de hasta el 53 por ciento en las facturas de electricidad”.

En su campo de estudio, Castillo ha visto los beneficios del SGR. Por ejemplo, este mecanismo financió 10.000 millones de los 12.500 millones de pesos del proyecto en el que estuvo involucrado entre 2023 y 2026. Se llama ‘Hidrógeno Verde: Energía del Mañana’ y entre sus productos se encuentra el desarrollo de bicicletas de pedaleo asistido que usan hidrógeno verde como alternativa para la movilidad sostenible. “La implementación del hidrógeno de bajas emisiones en Colombia podría contribuir a reducir las emisiones de CO₂ en sectores como la industria, el transporte y la generación eléctrica, evitando unas 13,2 millones de toneladas anuales en 2050”, agregó Castillo.

Otro de los frentes en los que Colombia ha mantenido el foco es la formación de profesionales a nivel nacional y en el exterior. El anterior Gobierno anunció este año una inversión de $368.017 millones para apoyar a 830 profesionales, con prioridad para áreas del conocimiento como inteligencia artificial, transición energética, bioeconomía y tecnologías cuánticas.

“Que un país apueste por invertir en conocimiento lo puede llevar lejos”, dijo Stephanie San Martín Cañas, estudiante becada en Insper Earthshot Climate Leadership Program, en Brasil. Esta geóloga e investigadora posdoctoral FAPESP de la Universidad de São Paulo, da fe de los beneficios que supone para Colombia que sus investigadores se formen en países con mayor desarrollo científico y tecnológico.

“En donde he estado he buscado acercar estudiantes colombianos para poder retribuirle algo al país, en este caso con un alumno que vuelve para poner en práctica lo aprendido en Colombia”, dijo San Martín, quien lleva 11 años formándose e investigando en el exterior, principalmente en Brasil.

“Y si voy a hacer una colaboración evalúo si se puede adaptar para Colombia. También intento referenciar personas para que trabajen entre sí. Y es necesario. Un país no va a tener innovación sin colaboración externa”, agregó San Martín, especializada en geociencias, inteligencia artificial y tecnologías de captura y almacenamiento de CO₂ e hidrógeno.

En el futuro, su principal contribución será volver y ayudar a impulsar la ciencia y la innovación. “En algún momento se dará. Mi deseo es aportar al país de manera objetiva”. El regreso de colombianos formados en el exterior puede también contribuir a la creación de nuevas patentes, un campo con margen de mejora. En 2023 se registraron 266, frente a las 1.104 de 2022. Sin embargo, las 270 registradas en 2024 muestran señales de recuperación, al igual que las 372 en 2025 y el impacto de muchas en 2026.

Los ejemplos sobran: desde un dispositivo desarrollado por la Universidad del Cauca que usa luz láser para agilizar los análisis geotécnicos en construcciones o una máquina dispensadora de alimentos con inteligencia artificial propuesta por la Universidad Simón Bolívar, hasta un dispositivo portátil de las universidades de Antioquia, ITM y UPB que analiza lesiones cutáneas y unos anteojos con sensores de luz infrarroja de la Universidad Mariana que buscan ayudar a personas con discapacidad visual.

Un mayor apoyo del sector público puede hacer la diferencia, como recalcó la ministra Benavides: “Tenemos que tener soluciones reales en el mercado. Tenemos un sistema lleno de materia prima y producto en proceso, pero necesitamos que ese producto termine en la ciudadanía. Esa es la gran invitación”.

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