Estas son las empresas más grandes de Colombia; piden seguridad y confianza para seguir creciendo
En 2025, el crecimiento de la economía fue muy heterogéneo y la dinámica estuvo golpeada por mayores costos, inflación al alza y volatilidad del dólar. Con la llegada del nuevo Gobierno hay expectativa por la reactivación de sectores claves. Ranking de las que más venden.

Con un crecimiento impulsado por el consumo de los hogares y el Gobierno, pero con papel secundario de la inversión, el tejido empresarial en Colombia se ha venido moviendo en medio de la incertidumbre y profundos desafíos, y ha logrado capotear las tensiones.
Los ingresos de las 1.000 empresas más grandes del país, según los datos de la Superintendencia de Sociedades, alcanzaron el año pasado 1.288 billones de pesos, lo que implica un crecimiento de 4 por ciento frente a 2024 y muestra un ritmo superior al 2,6 por ciento que avanzó la economía colombiana en 2025.
Las utilidades netas sumaron 102 billones de pesos, con un aumento anual del 8 por ciento, mientras que los activos llegaron a 1.690 billones, con una leve mejora de 1 por ciento. El endeudamiento, por su parte, se mantuvo estable en 904 billones, así como el patrimonio, que cerró el año en 785 billones de pesos.
La empresa que lidera el ranking es Ecopetrol, de lejos, la joya de la corona. Según las cifras reportadas por la compañía a SEMANA, sus ingresos consolidados se acercaron a los 120 billones de pesos, tres veces más que lo facturado por el segundo en la lista, posición que disputan cabeza a cabeza la Organización Terpel, que registró 38,14 billones de pesos en ingresos, y el Grupo EPM, con 38,11 billones.
Las mayores utilidades fueron las de Ecopetrol, con más de 12 billones de pesos, aunque cayeron 34 por ciento frente a 2024. Le siguió Grupo EPM, con 5,3 billones, casi 9 por ciento más.
Las empresas que más perdieron están en sectores críticos de la economía. Es el caso de la EPS del régimen subsidiado Coosalud, que tuvo el mayor saldo en rojo de todo el grupo: 2,3 billones de pesos. Sin embargo, no hay que olvidar que algunas EPS intervenidas por el Gobierno no han entregado cifras de 2025, como la Nueva EPS. También registra pérdidas por 1,9 billones Frontera Energy, que este año anunció que concentrará su operación en infraestructura para hidrocarburos y no en producción. Y la tercera que más pierde es Telefónica Movistar, que concretó la venta de sus activos a Millicom para la posterior integración con Tigo.
Dentro de las empresas que dieron los saltos más largos hacia arriba en el escalafón de SEMANA está Mineros S. A., que pasó del puesto 634 al 66, alcanzando ingresos por 3,2 billones de pesos y un crecimiento del 46 por ciento.
A su vez, Grupo Aval es el conglomerado que más empleo genera, con 67.585 puestos de trabajo, seguido de Grupo Altum, Nutresa y Éxito.
En medio de estos resultados, ¿cuál es el panorama? Aunque la demanda ha crecido, en especial desde el año pasado por cuenta de la cosecha cafetera, las remesas y menores tasas de desempleo, los costos vienen presionando la operación de las empresas y, en otros casos, la carga tributaria. En 2025, el salario mínimo subió 9,54 por ciento, pero este año, con el incremento del 23 por ciento, descuadró todos los presupuestos.
A la vez, la inflación no ha cedido. Tras superar el 5 por ciento durante buena parte de 2025, cerraría este año cerca del 7 por ciento, presionada por el salario mínimo y El Niño. Esto aleja el regreso a la meta del 3 por ciento establecida por el Banco de la República.
La otra gran tensión está en la energía. La caída de las reservas de gas y petróleo, la importación de cerca del 30 por ciento del gas que consume el país –con su impacto en las tarifas– y una oferta eléctrica que crece por debajo de la demanda hacen cada vez más real el riesgo de racionamiento.
Para el sector industrial, el coctel es preocupante: por un lado, los costos no se pueden trasladar en su totalidad a los consumidores, sacrificando rentabilidades, pero, por otro, con un dólar cada vez más barato, las importaciones son más competitivas que la producción local. Además, para los exportadores, el escenario se complica, pues son menos pesos por dólar. Incluso para Ecopetrol, el panorama del primer semestre es complejo: mientras las tensiones en Oriente Medio impulsan el precio del crudo, la caída del dólar, que se ubica en mínimos de varios años, presiona sus resultados.
Además, la inflación acumula un aumento de 100 puntos básicos en los últimos 12 meses, mientras persisten los desequilibrios fiscales, con un déficit creciente y una mayor deuda como proporción del PIB. En este contexto, la Junta Directiva del Banco de la República elevó la tasa de referencia al 12 por ciento.
¿Qué viene? Las perspectivas para el sector empresarial pasan por dos hechos: nuevas oportunidades de desarrollo y la expectativa por la llegada del Gobierno de Abelardo De La Espriella. Si bien las posibilidades de desarrollo están abiertas en el mercado local y en otros internacionales, el mayor interés se lo está llevando Venezuela. Desde alimentos y proteínas hasta carreteras e infraestructura, pasando por el negocio petrolero o, incluso, el de energía eléctrica. Ecopetrol, EPM, Corficolombiana y Grupo Bios, entre muchas otras compañías, están analizando el mercado del vecino país a la espera de señales claras en materia regulatoria y jurídica.
Otros que han crecido en el país ya ven la posibilidad de extender su modelo a otras geografías, tal como lo ha advertido D1, uno de los nuevos protagonistas del ranking de las empresas de mayor tamaño, al afirmar: “Nos encantaría ser una multirregional colombiana de retail”.
Y, finalmente, todas las miradas están puestas en el nuevo Gobierno, tras las tensiones que, en muchos casos, marcaron la relación del sector privado con la administración Petro.
El próximo Gobierno hereda una serie de retos no menores. Uno, el macroeconómico y fiscal, con la deuda sobre PIB llegando al 60 por ciento. Esto exigirá ajustar el gasto, aumentar los ingresos del Estado y acelerar el crecimiento económico. Una mayor expansión reduciría la relación deuda-PIB y, al mismo tiempo, elevaría el recaudo. Sin embargo, deberá tratarse de un crecimiento sostenible, impulsado por la inversión y no solo por el consumo, especialmente cuando la formación de capital registra uno de sus niveles más bajos de la historia reciente como proporción del PIB.
Y dos, el reto de seguridad, en tres frentes: la física, con la recuperación del territorio para que las empresas puedan operar con tranquilidad y acabar con la extorsión a las compañías de distinto tamaño y los bloqueos y parálisis en las vías. La jurídica, donde las reglas del juego sean claras, estables y transparentes. Y la energética, no solo para superar, sin apagón, el próximo fenómeno de El Niño, sino para recuperar la soberanía energética y ser un país más competitivo.
Como lo resumió Iván Trujillo, presidente del Grupo Trinity, los desafíos del próximo Gobierno pasan por las cuatro R: reconstruir la confianza, recuperar la seguridad, reordenar las finanzas de la nación y un plan de choque para reactivar la economía. El camino, como dijo Roberto Moreno, presidente de Amarilo, debe ir de la transición hacia la reactivación.
