Especiales Editoriales

Estas son las pymes que más venden en Colombia y que desafían a las grandes

El crecimiento de las ventas y las ganancias refleja el avance de un grupo empresarial que enfrenta desafíos para sostener sus resultados. La gestión del flujo de caja y el relevo generacional serán determinantes para su futuro.

17 de octubre de 2026 a las 4:00 a. m.
1.000 pymes 2026

Aunque aún se clasifican como pequeñas y medianas empresas, algunas compañías colombianas han alcanzado niveles de facturación que las acercan a la categoría de grandes. Operan en actividades tan diversas como el comercio, la industria y los servicios, y forman parte de un segmento empresarial que ha logrado ganar tamaño en medio de la competencia, las dificultades de financiación y los cambios en los costos de operación.

Así se evidencia en el ranking 2026 de las 1.000 pymes más grandes del país, que realiza Dinero, y que permite observar cuáles compañías han alcanzado los mayores ingresos y en qué sectores se concentran. También ofrece una mirada a su desempeño financiero y plantea una pregunta sobre sus posibilidades de crecimiento: ¿cuántas de ellas lograrán dar el salto y convertirse en grandes empresas?

Las compañías paisas Macxicerdos (dedicada al desposte, procesamiento y comercialización de carne de cerdo) e Incall, que ofrece servicios de call center, se ubican como las dos pymes más grandes del país, medidas por sus ventas del año pasado, que fueron de 62.155 millones de pesos y 62.072 millones, respectivamente.

El top cinco lo completan el concesionario llanero de motos Inversiones Moreliz, la inmobiliaria del Eje Cafetero LF Toro Mejía y Cía. y la bogotana Agropecuaria Los Sauces L. A., que también opera en el procesamiento de carnes y cría de cerdos.

En total, las 1.000 pymes que clasificaron al ranking facturaron 47,6 billones de pesos en 2025, lo que implica un crecimiento de 14,8 por ciento anual, mientras que las 5.000 empresas de mayor tamaño registraron un incremento en ventas de 6,3 por ciento.

Esto se explica por el hecho de que las compañías pequeñas y medianas parten de bases de ingresos más bajas, por lo que la conquista de nuevos clientes o la ampliación de sus operaciones puede traducirse en aumentos porcentuales significativos. También influye la actividad económica en la que operan, pues no todos los sectores evolucionaron de la misma manera durante 2025.

Es el caso del sector constructor, que tuvo un año duro por el desmonte de los subsidios de vivienda. Sin embargo, las 33 pymes que clasificaron en el ranking reportaron fuertes incrementos en sus ventas, con un aumento de 59 por ciento. Algo similar les ocurrió a las pymes de transporte. Al listado entraron 40, que en conjunto lograron facturar un 24 por ciento más.

La actividad con menor aumento de los ingresos entre las pymes fue la de las telecomunicaciones, cuyas ventas conjuntas se quedaron prácticamente estables en un billón de pesos.

Sin embargo, el mayor crecimiento de las 1.000 pymes no estuvo en las ventas, sino en las utilidades netas, que avanzaron 24 por ciento anual, hasta alcanzar 1,33 billones de pesos, mientras su patrimonio se fortaleció 13,6 por ciento. Entre las 5.000 empresas de mayor tamaño, las ganancias apenas crecieron 2,1 por ciento.

De las 1.000 pymes del ranking, solo 74 reportaron pérdidas. El resto terminó el año con un saldo positivo y sobresale la manizaleña CM Gold S. A. S., cuya actividad principal es el comercio al por mayor de metales y productos metalíferos, lo que implica que estuvo muy beneficiada por los altos precios del oro. Sus ganancias fueron las mayores del grupo con 37.695 millones de pesos.

Paralelamente, en lo que respecta a la rentabilidad, medida sobre el patrimonio, en promedio las pymes analizadas reportaron un 17 por ciento, frente a un 11 por ciento de las empresas más grandes.

Caja y sucesión

Estas cifras muestran la capacidad de las pequeñas y medianas empresas para alcanzar una facturación considerable, al tiempo que enfrentan el desafío de sostener sus resultados y encontrar nuevas oportunidades de expansión.

Según Sergio Hernández, director de Productividad Empresarial de UCompensar, una de las trabas para mantener el crecimiento radica en que muchos empresarios concentran sus esfuerzos en vender, pero no necesariamente en definir cómo y cuándo van a recuperar ese dinero. “Las empresas no terminan quebrándose porque no venden”, señala, sino porque llegan a un punto en el que no tienen efectivo para responder por obligaciones como la nómina.

Uno de los casos más frecuentes está en las negociaciones de cartera. Una empresa puede tener buenas ventas, pero si sus clientes pagan a 90, 120 o incluso 180 días, debe financiar durante meses una operación que necesita recursos permanentemente. Por eso, la gestión del flujo de caja comienza desde la negociación comercial y no cuando aparece la falta de liquidez.

A esos retos financieros se suman los de liderazgo. Un estudio de Confecámaras indica que en Colombia el 85,5 por ciento de las empresas son familiares, pero solo el 13 por ciento de ellas llega a la tercera generación.

“Esta cifra demuestra que la continuidad no puede dejarse para el momento en que llega el relevo. Preparar a las personas, fortalecer el liderazgo, construir una estrategia y convertirla en resultados son procesos que deben comenzar con anticipación. Alistar el camino para las siguientes generaciones implica definir claramente los roles y responsabilidades de cada integrante. Formar parte de la familia no necesariamente significa ocupar un cargo dentro de la organización; las responsabilidades deben responder también a las capacidades y necesidades del negocio”, explica Andrés Moreno, presidente del Grupo Empresarial Konfidetia, especializado en negocios familiares.

Con los desafíos de caja y de sucesión, las pymes colombianas deberán mantenerse como el sostén del tejido empresarial colombiano, mientras muchas de ellas se graduarán al siguiente nivel, ayudando al desarrollo y a la competitividad del país. El ranking de las 1.000 más grandes permite identificar a aquellas que van más adelante en ese proceso.

Las cifras detrás del ranking

Las pequeñas y medianas empresas son una parte fundamental del tejido empresarial colombiano, pero su tamaño, diversidad y dispersión geográfica hacen que muchas veces sus resultados pasen inadvertidos. Medir su desempeño mediante un ranking permite conocer mejor su evolución, identificar las compañías que están creciendo y entender su contribución a la economía.

Este ejercicio lo hace Dinero desde hace 11 años, recopilando variables como ingresos, utilidades, activos y rentabilidad (medida como la relación entre las ganancias y el patrimonio). Este escalafón también permite comparar empresas de distintos sectores y subsectores, que son clasificadas por su nivel de ingresos.

En esta edición, al grupo de las mil pymes más grandes ingresaron compañías que en 2025 facturaron entre 38.591 millones de pesos y 62.155 millones. Además, se estableció como requisito que sus activos fueran inferiores a 42.705 millones de pesos, equivalentes a 30.000 salarios mínimos de 2025. Este criterio busca evitar la inclusión de grandes compañías que registraron un deterioro en sus resultados financieros, pero que en realidad no corresponden a la categoría de pymes.

Asimismo, se buscó excluir a las filiales de multinacionales y grupos económicos, pues cuentan con un respaldo financiero y empresarial que las sitúa en condiciones distintas a las de una compañía que comienza desde cero y debe crecer con recursos limitados.

Con estas características, el ranking ubica en el primer lugar a la firma paisa Macxicerdos de Colombia, y cerrando, en el puesto mil, a la bogotana Inversiones Alzate, que comercializa peces de mar y río.

Para elaborar el escalafón se usó información de las superintendencias de Sociedades, Salud, Subsidio Familiar, Servicios Públicos y Transporte, así como de la Contaduría General y varias cámaras de comercio.