Especiales Editoriales

La radiografía del EPOC: cuando la máquina de respirar colapsa

Para millones de personas, el simple hecho de respirar implica un esfuerzo titánico y una súplica constante a sus pulmones por un poco de oxígeno. A través de las voces de pacientes, el análisis de expertos y el impacto de las cifras, este especial traza la radiografía definitiva de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una realidad silenciosa que apaga el aliento.

20 de octubre de 2026 a las 10:58 a. m.
Los síntomas habituales de la EPOC aparecen a partir de la mediana edad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Son dos bolsas que, envueltas por una fina capa de pleura y protegidas por la caja torácica, hacen posible la respiración. El pulmón derecho pesa unos 600 gramos y el pulmón izquierdo, ligeramente más pequeño para darle espacio al corazón, ronda los 500 gramos. En nuestro interior llevamos poco más de un kilo de tejido blando, elástico, esponjoso y asombrosamente resistente: la verdadera obra maestra anatómica que nos ancla a la vida.

Inhale… Exhale… Tómese un minuto para prestar atención a ese sonido que el médico escucha con el estetoscopio para asegurar que todo está funcionando. Piense por un instante qué sería de sus días sin ese mecanismo automático, sin ese estímulo ininterrumpido que el cerebro le envía al cuerpo.

Ese intercambio básico, que realizamos miles de veces al día sin darnos cuenta, es de una complejidad vital. El pulmón actúa como la frontera perfecta que capta el oxígeno —el combustible necesario para que nuestras células se regeneren y produzcan energía— al tiempo que recolecta y expulsa los desechos tóxicos del cuerpo en forma de dióxido de carbono (CO₂).

Este órgano es muy importante, pero a menudo se olvida o se subestima. Un ser humano en reposo respira entre 12 y 20 veces por minuto. Un perro respira entre 10 y 30 veces por minuto, un gato entre 16 y 40 veces, y un caballo, por su gran capacidad pulmonar, puede respirar entre 10 y 14 veces por minuto. Todo esto para entender que, a pesar de las diferencias, el ritmo, la necesidad y la dependencia hacia este órgano son exactamente la misma.

Cuando los pulmones fallan

Usted corre (respira), habla (respira), baila (respira), se queda quieto… y también respira. Las habilidades de nuestros pulmones van mucho más allá de inflarse y desinflarse; son el filtro principal que calienta, humidifica y limpia el aire de partículas dañinas antes de que llegue a la sangre. ¿Pero qué pasa cuando esa máquina, ese filtro vital, comienza a fallar?

Todas esas acciones que en un momento eran normales, mecánicas y rutinarias cambian cuando los pulmones empiezan poco a poco a colapsar hasta pedir más aire, más oxígeno y ayuda para seguir… Es justo en ese momento donde se hace evidente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Esta enfermedad silenciosa destruye paulatinamente las vías respiratorias y los alvéolos, dificultando cada vez más esa entrada del flujo de aire. Esa respiración, que funciona como un reloj biológico y cuyo ritmo cambia según la especie, el tamaño y el metabolismo, comienza a disminuir. Esto trae consigo problemas cotidianos, como el miedo a ahogarse, a sentir que falta el aire y la necesidad urgente de ayuda con oxígeno.

“Trae una serie de sintomatologías características y lo que hace en el paciente es afectar su calidad de vida y el compartir con el entorno se ve afectado”, explicó a SEMANA Angélica Castaño, cirujana y gerente médica de asma y EPOC en Sanofi Colombia.

Los síntomas habituales de la EPOC aparecen a partir de la mediana edad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a medida que se agrava, resulta más difícil llevar a cabo actividades cotidianas habituales.

“Una característica es que estos pacientes tienen edades mayores a 40 años con antecedentes típicos como ser fumadores o exfumadores, tanto activos como pasivos, y haber estado expuestos a biomasa como lo es el humo de leña, que es tan frecuente en nuestro país”, indicó la especialista.

Aunque es prevenible y tratable, la EPOC consta de dos enfermedades: el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica; además, las causas se derivan de la exposición prolongada a agentes que afectan de manera paulatina y severa los pulmones, como el humo del tabaco, polvos y sustancias químicas del ambiente o del lugar de trabajo, quema de combustibles, aire contaminado o cocinar con leña.

El estadio más delicado es cuando ese órgano ya no puede ser autosuficiente y necesita de esa ayuda extra: oxígeno, y los pacientes se convierten dependientes de él porque el inhalador ya no es suficiente. “Cuando la enfermedad avanza, digamos que a los estadios más graves, por decirlo así, pueden requerir oxígeno de manera frecuente, incluso de manera permanente, y también la enfermedad tiene una asociación con los eventos cardiovasculares, por lo cual aumenta el riesgo de que los pacientes con EPOC tengan enfermedad cardiovascular que incluso los pueda llevar a la muerte”.

Fotos con la hija de Elizabeth
El impacto invisible de la salud mental en pacientes con EPOC y sus cuidadores

“Ese cuidado empieza desde la manera como se transmite un diagnóstico”, así lo manifestó el psicólogo Paulo Daniel Acero, quien explicó cómo la salud mental en un paciente con EPOC es importante que se trate ante los cuadros de depresión, ansiedad o angustia que se presentan cuando el diagnóstico cambia la vida de quien lo padece.

Para Acero lo más importante a la hora de dar un diagnóstico a una persona con esta enfermedad es saber transmitir la información si echar culpas o regañar: “Se ha encontrado que si uno transmite una noticia crítica de una manera seca, burda, con poca información y con, digamos, manifestaciones tajantes de casi regaño a la persona —es que usted se ha descuidado, etcétera—, pues esa persona va a hacer menos adherencia al tratamiento y va a empezar su afectación de salud mental”.

Además explicó que “no podemos reducir la enfermedad, el EPOC, a un problema pulmonar” ya que las emociones, la conducta, las relaciones familiares están entrelazadas con el paciente. El experto también detalló que la red de apoyo es importante como también cuidar de quienes cuidan.

Colombia: 12,1 % con enfermedad de EPOC

Los números en Colombia llaman la atención de los expertos en la enfermedad pues el panorama es alarmante: ante el daño irreversible en los pulmones el daño irreversible en los pulmones, la EPOC es la cuarta causa de muerte a nivel nacional.

El cigarrillo y el vapeo, entre los peores enemigos

Varios son los factores de riesgo para la EPOC, aunque la contaminación o el humo de leña juegan un papel crucial, el principal verdugo de los pulmones tiene nombre propio: el tabaquismo.

Cada bocanada de un cigarrillo genera un daño irreversible a los pulmones, al quemar y destruir de manera implacable los alvéolos.

Ahora a este enemigo se le suma uno más potente y disfrazada de inofensivo: el vapeo, que cada día está más en auge entre los jóvenes que lo consumen sin ser conscientes de de las consecuencias en su cuerpo.

“Todo lo que son exposición a humos y a cualquier tipo de contaminante ambiental, de biomasa son importante. Con la llegada de los vapeadores, se sigue estudiando y se sigue generando evidencia porque pues antes digamos que solamente hablábamos del tabaco tradicional, pero definitivamente cualquier tipo de humo y cualquier tipo de vapor tiene un efecto de deterioro sobre la salud pulmonar, no solamente relacionado con patologías respiratorias sino incluso con otras patologías”, detalló Castaño.

Y es que a pesar de las advertencias, el consumo de los cigarrillos electrónicos sigue en auge. El daño que ocasionan es que inundan las vías respiratorias con aerosoles químicos y metales pesados que desatan una inflamación severa y aceleran el daño celular.

Así suena la tos de un paciente con EPOC
Cifras que alertan: la tercera causa de muerte en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la EPOC se ha consolidado como la tercera causa de muerte en el mundo; además de que no solo roba el aliento de quienes la padecen, esta representa un reto titánico al convertirse en un problema de salud pública para los sistemas de salud.

Ellos son el soporte de los pacientes con EPOC: Cuidadores

Más allá de la parte médica y el diagnóstico a una persona con EPOC, uno de los soportes vitales en el manejo de la enfermedad es la otra cara de quienes ayudan y cuidan a los pacientes: su familia.

Hijos, esposos o hermanos se han convertido en una red de apoyo que juega un papel decisivo en la adherencia al tratamiento de quien lo padece. Citas, terapias, consultas y ayuda que a veces es dificil de encontrar hace que los cuidadores tomen un rol específico, cuando de golpe se les da a conocer que uno de sus familiares es diagnosticado.

Para Laura Durán Padilla conocer que su padre Antonio Ariza tiene EPOC no fue sencillo, pues su mayor preocupación era el cigarrillo: “Me daba angustia entonces pues también lo acompañé en el proceso de que dejara el cigarrillo e hicimos un tratamiento con unas pastillas que le súper bien, dejó de fumar y él ya lleva desde creo que 2019 sin fumar”.

“Uno escucha por primera vez (EPOC) después de muchos años sin saber y que de una vez esté en la clínica y el neumólogo diga: ‘tiene que usar oxígeno durmiendo y haciendo ejercicio, eso fue lo más duro en todo el proceso del EPOC de mi papá”, dijo.

Escuche aquí el testimonio de Laura

Situación que para Jennyfer Andrea Duarte respecto a su madre, Elizabeth, es un cuidado 24/7 al no poderla dejar sola y estar pendiente de que no se ahogue. Rol que no solo desempeña ella sino también su padre u otros familiares, debido a que la enfermedad en hace que sea oxigenodependiente.

“Nos duele como cuidadores al ver que ella nos dice en cada momento: ‘quiero estar sola o quiero seguir mi rutina normal, no depender de un oxígeno o de compañía’. Entonces pues nosotros como hijos nos frustra también eso, pues porque nos ponemos en los pantalones de ella y entendemos su dolor porque nunca va a poder estar sola de aquí en adelante”.

Escuche aquí el testimonio de Jennyfer
Prevenir y tratar, las claves del manejo de EPOC

Aunque la EPOC no tiene cura existen tratamientos para su manejo y control que van desde los inhaladores hasta la ayuda con oxígeno. Según la neumóloga, Yuli Torres, en el ámbito farmacológico, desde el año 2023 las guías internacionales destacan “el uso de terapias triples cerradas (inhaladores que combinan tres medicamentos), las cuales han demostrado disminuir la mortalidad en los pacientes que se encuentran en las fases más graves de la enfermedad”.

“No existe una cura para la EPOC, entre otras, porque parte del problema es que hay destrucción y modificación del parénquima pulmonar... y esto es irreversible”, explicó la experta, quiena agregó que esto se debe a que es una condición que se presenta de manera diferente en cada persona dependiendo de los síntomas —algunos con más ahogo, otros con más tos o pérdida de peso—, por eso el abordaje no puede ser igual para todos.

Torres, quien también es asesora científica para Samay, indicó que en esta enfermedad la medicina es personalizada e individualizada, dependiendo de las necesidades de cada paciente que más allá de los inhaladores el manejo integral exige estrategias fundamentales más allá del inhalador.

Prevenir es la palabra fundamental para evitar la EPOC y, en especial, la recomendación para los jóvenes que consumen vapeadores es dejarlos a toda costa: “Evitar una exacerbación es evitar el riesgo de morir; entonces, todo lo que podamos hacer para evitar que un paciente se hospitalice es un paso ganado a la enfermedad hoy por hoy”, concluye Torres”, señaló Torres.

Un diagnóstico tardío

Uno de los mayores desafíos está en detectar la enfermedad a tiempo, pues síntomas como la tos, la fatiga o ruidos respiratorios suelen ser confundidos con gripa, bronquitis, el envejecimiento o el sedentarismo, que hacen que muchas veces pase desapercibida.

Según datos de la OMS, entre el 70 y el 80 % de las personas con EPOC no saben que la padecen y, cuando ya es diagnosticada, en una fase tardía, el manejo y tratamiento es más complejo debido a la pérdida irreversible de la función pulmonar y el impacto en la calidad de vida.

“Definitivamente es importante lo que hablábamos del control de la enfermedad para que todos estos eventos y todos estos deterioros avanzados, pues, se puedan prevenir de manera temprana”, señaló Castaño.

Por eso, los expertos sugieren que, si hay sospechas de que los síntomas están empeorando, especialmente en personas mayores de 40 años que han fumado o han estado expuestas al humo de leña o químicos, se debe pedir una espirometría.

Ante este panorama, el llamado de la especialista es “a que el control de la enfermedad es posible en conjunto con su médico, por lo cual trabajar con él, hacer las preguntas necesarias y, lo más importante, ser adherente al tratamiento, no solamente farmacológico de la enfermedad, sino no farmacológico, como es el estilo de vida y el ejercicio, puede evitar todos estos factores deleterios y hacer que el paciente con EPOC tenga realmente una buena calidad de vida para que pueda compartir con su familia momentos que valgan la pena”.

Cierre especiales