Las aplicaciones que nunca debería descargar: expertos revelan cómo identificarlas antes de que sea tarde
Los delincuentes distribuyen aplicaciones maliciosas para robar datos o controlar el celular. Expertos consultados por SEMANA explicaron cómo identificarlas y evitar ser víctima de estos ataques.

El avance de la tecnología no solo ha transformado y facilitado la vida cotidiana de las personas, sino que también ha sido aprovechado por los delincuentes para desarrollar nuevas estrategias con las que buscan que los usuarios caigan en robos, fraudes, estafas y otros actos delictivos. Estas prácticas pueden comprometer gravemente la información personal y financiera de las personas.
Esta situación se ve reflejada en las cifras, que evidencian el impacto de los ciberataques registrados en numerosos países alrededor del mundo. Según la empresa de ciberseguridad CloudSEK, estas naciones registraron una actividad cibernética constante debido al aumento de las amenazas digitales en todo el mundo, lo que los llevó a encabezar la lista de los más afectados por los ciberataques en 2025.
El incremento de estos ciberataques puso de manifiesto que los países con mayor desarrollo tecnológico y económico también son algunos de los principales objetivos de los delincuentes informáticos. Como resultado, tanto ciudadanos como empresas pueden estar más expuestos a riesgos al realizar operaciones digitales o compartir información sensible.
Sin embargo, más allá de la gran cantidad de ataques que registran estos países, lo cierto es que tanto las organizaciones como los usuarios comunes continúan siendo los principales objetivos de los ciberdelincuentes.
Una de las estrategias que más fuerza ha cobrado entre los ciberdelincuentes es el uso de aplicaciones maliciosas, aprovechando que los celulares forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Estas apps suelen distribuirse a través de enlaces sospechosos, tiendas no oficiales o archivos descargados desde internet, aprovechando la confianza de las personas para instalarse en los dispositivos.
Según IBM, esta amenaza recibe el nombre de ransomware móvil, un tipo de ataque diseñado para afectar celulares y tabletas. En muchos casos, en lugar de cifrar los archivos, los ciberdelincuentes optan por bloquear la pantalla del dispositivo e impedir el acceso al usuario. Esta estrategia resulta más efectiva porque muchos teléfonos ya realizan copias de seguridad automáticas en la nube, lo que dificulta que los atacantes obtengan beneficios.
De hecho, las aplicaciones más utilizadas, como lectores de PDF, programas para editar documentos, herramientas de productividad, editores de fotos y videos, juegos o aplicaciones financieras, son uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes para distribuir malware. Al ser descargadas con frecuencia, resulta más fácil que versiones falsas o modificadas pasen desapercibidas, especialmente cuando se ofrecen fuera de las tiendas oficiales, donde los controles de seguridad son más limitados.
Además, Edilson Cantadore, director de Ingeniería de soluciones para Latinoamérica de la empresa SonicWall, en diálogo con SEMANA, advirtió que aplicaciones como antivirus falsos, servicios VPN gratuitos y videojuegos pirateados también representan un riesgo, ya que pueden ocultar programas maliciosos.
Pero, ¿cómo logran los delincuentes que una aplicación falsa parezca legítima? La respuesta está en las múltiples tácticas que utilizan para engañar a los usuarios. Una de las más comunes es el spoofing, una técnica que consiste en hacer pasar una aplicación fraudulenta por una auténtica, imitando su apariencia y otros elementos para generar confianza y convencer a las personas de descargarla o utilizarla.
Para lograrlo, crean páginas o tiendas de descarga que se parecen mucho a las oficiales, de modo que el usuario crea que está instalando un programa seguro.
De acuerdo con Leidivino Natal da Silva, CEO para América Latina de la empresa Stefanini Cyber, en conversación con SEMANA, señaló que con el avance de la Inteligencia Artificial (IA), este tipo de fraudes se ha vuelto aún más convincente, donde los delincuentes son capaces de reproducir el diseño de aplicaciones populares, crear descripciones bien redactada, generar imágenes de aspecto profesional e incluso publicar reseñas falsas para aparentar que el servicio es confiable.
Por eso, antes de descargar cualquier aplicación, es importante verificar que provenga de una tienda oficial y revisar cuidadosamente quién es el desarrollador.
Sin embargo, esta no es la única forma en que los usuarios caen en la trampa. Otro de los riesgos más frecuentes a los que se someten al instalar una aplicación es que sea un archivo APK (Android Package), el formato utilizado por Android para instalar aplicaciones, desde fuentes no oficiales, como páginas web, anuncios o enlaces compartidos por WhatsApp. Aunque este tipo de archivos puede parecer inofensivo, su instalación puede poner en riesgo la seguridad del dispositivo.
Lo que más preocupa a los expertos es que muchas de estas aplicaciones solicitan permisos que no guardan relación con la función que prometen cumplir. Si el usuario concede esos accesos sin revisarlos, los delincuentes podrían obtener información personal e, incluso, llegar a tomar el control de varias funciones del celular.
“Hoy en día hablamos de forma permanente y repetida sobre Zero Trust, donde la mejor política de seguridad es nunca confiar, siempre verificar. Este concepto también debería aplicarse cuando nos enfrentamos a solicitudes de permisos de acceso a los recursos de nuestros dispositivos”, dijo Cantadore a SEMANA.
Por ello, revisar los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla o utilizarla es una medida clave para proteger la información personal. Si estos accesos se conceden sin verificar su necesidad, podrían ser utilizados de forma indebida para recopilar datos sensibles o comprometer la seguridad del dispositivo.
Los expertos recomiendan desconfiar de las aplicaciones que solicitan permisos que no guardan relación con la función que dicen ofrecer, especialmente si fueron descargadas desde fuentes no oficiales y no de tiendas confiables como Google Play Store o App Store.
“Estos permisos, cuando no están plenamente justificados, podrían utilizarse para recopilar información sensible, interceptar códigos de autenticación, monitorear la actividad del usuario o facilitar nuevos ataques sobre el dispositivo”, añadió Leidivino Natal da Silva.
Además, los dispositivos con Android y iPhone permiten modificar los permisos de las aplicaciones en cualquier momento. Esto significa que el usuario puede retirar accesos que ya no sean necesarios o configurarlos para que solo estén disponibles mientras la aplicación está en uso.
¿Es posible identificar si un celular ha sido infectado con una aplicación maliciosa? De acuerdo con los expertos consultados, sí existen señales que pueden alertar sobre la presencia de una aplicación fraudulenta o comprometida en el dispositivo para evitar mayores riesgos.
Un ejemplo de ello es el sobrecalentamiento constante del celular. Si el dispositivo permanece caliente incluso cuando no está en uso o se utiliza de forma moderada, es posible que esté ejecutando procesos de alto consumo en segundo plano. Esto podría deberse a aplicaciones maliciosas o con un comportamiento anormal.
Otro indicio es un consumo excesivo e inexplicable de batería. Cuando el teléfono comienza a descargarse mucho más rápido de lo habitual, sin cambios en el uso diario, podría estar utilizando recursos del sistema sin el conocimiento del usuario.
Además de las anteriores, existen otras señales que podrían indicar la presencia de una aplicación maliciosa. Entre ellas se encuentran la lentitud constante del sistema, un aumento inusual en el consumo de datos móviles, la aparición frecuente de anuncios emergentes, aplicaciones que se abren sin intervención del usuario y solicitudes repetitivas de permisos que no guardan relación con sus funciones.
Por ello, ante la sospecha de que un dispositivo ha sido comprometido por una aplicación maliciosa, los tres expertos coinciden en que la primera medida es desinstalarla. Sin embargo, Cantadore advierte que esta acción, en algunos casos, podría “desencadenar una reacción dañina de este vector de ataque”.
“Para reducir el riesgo de que se produzca esa reacción, lo primero es desconectar el dispositivo de cualquier red a la que esté conectado, ya sea wifi o datos móviles (4G/5G). La forma más sencilla de hacerlo es activar el modo avión. Después, se deben revocar los permisos otorgados a la aplicación, borrar sus datos, incluida la memoria caché, y sólo entonces proceder a desinstalar”, explicó Cantadore a SEMANA.
Si existe la sospecha de que el dispositivo fue comprometido por una aplicación maliciosa, los especialistas recomiendan actuar de inmediato para proteger la información personal. Entre las medidas más importantes están cambiar las contraseñas de las cuentas utilizadas en el equipo, activar la autenticación multifactor y revisar con frecuencia los movimientos bancarios, así como verificar que no haya dispositivos o sesiones desconocidas vinculadas a los servicios utilizados.
También aconsejan limpiar el dispositivo eliminando la caché y las aplicaciones innecesarias, ejecutar un análisis de seguridad para confirmar que no queden rastros de malware y monitorear cualquier actividad inusual en cuentas importantes, como accesos no reconocidos a plataformas o servicios. La recomendación final es mantener una actitud preventiva: nunca confiar por completo y comprobar siempre cualquier comportamiento sospechoso.