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| 8/3/1987 12:00:00 AM

ARMAMANETOS DEL TERCER MUNDO

ARMAMANETOS DEL TERCER MUNDO ARMAMANETOS DEL TERCER MUNDO
ARMAS FUERA DE CONTROL
En 1956, Argentina entregó tanques Nahuel a Paraguay y Egipto vendió tres aviones livianos de entrenamiento Gomhouria a Jordania. Estas se registraron como las primeras exportaciones de armas producidas en el Tercer Mundo. El valor de las armas producidas en el Tercer Mundo en 1956, sumaba 2,3 millones de dólares, lo que hoy cuesta un tanque de guerra. Hoy en día, la exportación de armamentos ha alcanzado cifras multimillonarias; e Israel, Sudáfrica y las dos Coreas comparten ese mercado. Brasil, el mayor exportador de armas del Tercer Mundo, calcula que para 1994, sus ventas sobrepasarán los 10.000 millones de dólares. Al intensificarse las conversaciones de control de armas atómicas de las superpotencias, las armas convencionales en que se especializa el Tercer Mundo, cobran mayor importancia. Además, escapan el control de los tratados, especialmente en los países pobres, que emplean sus escasos recursos para producirlas.
ISRAEL RECONSIDERA SU PAPEL EN LA PRODUCCION DE ARMAS
Más Uzis y Gabriels que naranjas de Jaffa
DESGRACIADAMENTE, en un mundo donde la inseguridad, la militarización, la tensión regional y las carreras armentistas crecen a diario, hay más mercado para las ametralladoras Uzi y los misiles Gabriel israelíes, que para las naranjas de Jaffa.
Como resultado, Israel, que durante las dos últimas décadas, activa pero silenciosamente desarrolló un vasto programa de ayuda militar y ventas de armas, se ha unido a los más de 40 países recientemente industrializados que trafican armas en el mercado internacional.
Se calcula que las exportaciones de defensa de Israel sobrepasan los 1.000 millones de dólares, convirtiendo al país en un abastecedor de armas pequeño pero significativo, casi al mismo nivel de Brasil, China y las dos Coreas.
Pero hay ciertas señales de que Israel podría estar reconsiderando su estrategia armamentista. El Knesset ha decretado la interrupción de la venta de armas a Sudáfrica, que, según ciertos cálculos, antes de 1980 representaba el 35 por ciento de las ventas de defensa.
El debilitamiento de la economía ha forzado la cesantía de obreros de la industria de defensa, pero a pesar de la reducida base económica, la falta de materias primas estratégicas, y las complicadas relaciones diplomáticas israelíes, la nación judía, gracias a su persistencia y diversificación, ha logrado forjar un puesto de importancia como traficante de armas.
El constante estado de alerta militar de Israel requiere una fuerte industria de defensa interna para preservar su débil ventaja cualitativa y capacidad de disuación contra los árabes, y evita la total dependencia de afuera para hacer frente a sus necesidades defensivas.
Aún así, los fabricantes locales de armas (más de 100 empresas que emplean unas 60.000 personas), estan limitados por los escasos fondos destinados a la investigación y desarrollo, el reducido mercado local, los altos costos por unidlad, la excesiva capacidad productiva, y la cesantía de trabajadores expertos.
Las exportaciones militares también han creado relaciones comerciales y políticas, aún con países que evitan contactos formales con Israel, pero que aprecian su capacidad defensiva. Se ha dicho repetidamente que China compra armas israelíes, aunque ninguno de los dos países ha confirmado que existan transacciones de esta naturaleza.
Esta política armamentista podría afrontar graves problemas. Mientras que otros países exportadores de armas del Tercer Mundo, como Brasil y China están expandiendo sus mercados, los israelíes encuentran cada vez más difícil conseguir nuevos clientes para sustituir a clientes tradicionales como Irán, Argentina y Sudáfrica.
La crisis actual deriva mayormente de dos acontecimientos, cuyo pleno impacto los planificadores israelíes no han logrado anticipar.
Primero, desde 1984, la necesidad de reducir gastos de defensa, como parte del programa de recuperación nacional de Israel, ha forzado al sector militar a reducir drásticamente, y hasta a cancelar pedidos a los productores locales. El país invierte gran parte de su presupuesto en defensa, cifra que, si se incluye el pago de las deudas originadas en la compra de armas, asciende a 4.000 millones de dólares.
Como resultado de estas reducciones, los fabricantes israelíes se han visto forzados a buscar clientes en el extranjero, especialmente porque la demanda de armas ha crecido constantemente desde pricipios de la década del 70.
Segundo, el gobierno y los empresarios han decidido sobre la política de exportación sin haber estudiado suficientemente los cambios recientes del mercado internacional de armas.
El principal de estos cambios es que ya no se trata de un mercado de demanda, sino de oferta. Las reservas para las fuerzas armadas de los gobiernos del Tercer Mundo se estan agotando, y, simultáneamente, otros países en vías de desarrollo han entrado al mercado armamentista como vendedores, para capitalizar sobre su propio poder de producción de armas.
El resultado es un exceso de armas, municiones y pertrechos militares disponibles para la venta en términos muy convenientes.
Por un lado, al vender armas pequeñas, Israel compite contra los recién llegados del Tercer Mundo capaces de ofrecer productos similares a menos precio.
Por el otro lado, si los mercaderes israelíes deciden vender grandes y sofisticados sisternas de armas como los caza Kfir, los tanques de batalla Merkava, o torpedos y barcos de patrulla, corren el riesgo de que los grandes productores como Estados Unidos, Inglaterra, Italia, y hasta Brasil, los corran del mercado.
La cesantía de 2.500 trabajadores de la industria de la defensa, mas la mala publicidad y las consecuencias políticas de Irangate y las conexiones militares con Sudáfrica, llevarán a ciertos cambios oportunos en la política actual armamentista que permitirán que Israel siga en la competencia.
Otra decisión pendiente es seguir con la fórmula tradicional de producir para la mayor cantidad de clientes posibles, o especializarse.
Los diseñadores israelíes son pioneros en el desarrollo de "armas inteiigentes", como el vehículo de control remoto Mazlet (RCV), que adquirió EE.UU
Este tipo de especialización podría incitar a los dirigentes israelíes a buscar clientes fuera de la debatida esfera del Tercer Mundo.
Al realizar estos ajustes en el prograrna de asistencia militar extranjero, Israel podría, a través de la diplomacia armamentista, forjar un mayor equilibrio de su seguridad e intereses políticos y económicos, hasta que la paz en el Medio Oriente y otras regiones permita que un Israel seguro realice su profecía bíblica de "convertir espadas en rejas de arados".

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