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| 7/8/1985 12:00:00 AM

DIA DEL PADRE

DIA DEL PADRE, Edición 162, Sección Especiales, 6658 DIA DEL PADRE
AMO A MI PAPA
Al parecer, la celebración del día del Padre sólo se ha establecido con el fin de equilibrar un poco la balanza hacia el lado del pobre papá, esa persona que tiene poco más o menos los mismos derechos que la mamá para estar en el corazón de los hijos. Y para eso se ha escogido el mes siguiente al de la progenitora para que no se vaya a sentir tan relegado, así la plata del regalo salga de su propio bolsillo.
¿Y a qué se debe que los desnaturalizados hijos no se derramen en versos a favor del papá, o los fabricantes de postales no inunden los almacenes con fotos de un señor acariciando tiernamente a su hijo, o que a los serenateros se les acabe el repertorio tocando solamente esa canción que dice, "es un buen tipo mi viejo"?
Tal vez se debe a la mala prensa con que ha sido fustigado ya que es él quien castiga en la casa, el que pone a hacer la tarea en lugar de poder ver la televisión o como diría un viejo chiste, ¿Mamá, quién es ese señor que viene nos pega y se va?
Pero las cosas van cambiando todo parece indicar que los padres están decididos a cambiar de imagen y ganarse un campito en el corazón (no en el bolsillo) de sus herederos, participando más en su formación y compartiendo con ellos cosas antes asignadas arbitrariamente sólo a la madre.

SE ACABAN LOS PADRES EMPIRICOS
Sentados en los mismos pupitres donde sus hijos sudan petróleo aprendiendo inglés y geografía, un grupo de padres aprende, no con menos esfuerzo, cómo es eso de ser un verdadero papá.
¿ Necesitará un padre de 50 años con tres o cuatro hijos ya con novia un curso para aprender a ser papá? Pues hay un grupo de psicólogos colombianos que cree que sí.
Y desde hace algún tiempo han estado desarrollando un programa denominado "Escuela para Padres", encaminada a preparar a los progenitores para enfrentarse con problemas nuevos, como ver al muchacho vistiendose y peinándose como él tal Misael Jackson o para sacarlos del apuro cuando el niño precoz quiere saber de dónde vienen los niños o cómo hacer si a la nena le da por fumar bazuco.
Estos quijotes son los doctores, Antonio Ruiz, Rosa Dávila, Alberto Camacho, Gloria Gallego y Carlos Carvajal, destacados psicólogos egresados de las universidades Nacional, Católica y Andes quienes recién graduados decidieron emprender esta titánica labor respaldados solo por su gran sensibilidad social. Lo primero que se les ocurrió fue ofrecer el servicio a través de los colegios pero, como cosa rara solo les intereso porque era otra forma de sacarles plata a los padres de familia y sugerían cosas como esta: "subámosle otros cien pesitos para que le entre plata al colegio".
Ante esta perspectiva decidieron tomar por su cuenta las reuniones de padres de familia en los colegios y jardínes infantiles labor no muy fácil debido al concepto deformado que existe respecto del psicólogo a quien se le considera un médico para llevarle la idea a los locos, además no es fácil llegar a decirle a una madre que no debe preocuparse porque la niña va a fiestas cada tercer día o a un papá muy serio que debe darle besitos a su hijo o lavar la caca del pañal del muchachito pero, cuando ofrecieron poderles ayudar a manejar situaciones como estas que pescamos del plan de escuelas para padres:
¡Aquí no se puede estudiar! (clima familiar), ¡Estos chinos como molestan! (los niños hasta de seis años y su desarrollo), ¿qué hago con mi hijo? (Los adolescentes) o, ¿y yo que le digo? (orientación sexual para los hijos), las cosas cambiaron.
Hubo padres que se fueron muy juiciosos con cuaderno y lápiz como cualquier infante que se deleita con el olor de los cuadernos nuevos el primer día de colegio, pero allí no iban a dictarles nada como ellos suponían. El método consiste en hacer unas dinámicas de grupo en la que cada quién expone su caso y los psicólogos van sugiriendo posibles soluciones, aunque, "a veces no tenemos explicaciones para ellos y sufrimos". Claro esta que algunas personas tal vez porque suponen que su labor como padres la ejercen a las mil maravillas, no tienen claro que se puede aprender en una escuela para padres, porque ante la pregunta de uno de los conferencistas una desprevenida matrona dijo que ella iba allí para tratar de mejorar un poco la letra. O hay expresiones como esta, de los papas, cuando la señora le sugiere asistir a la escuela, "vaya usted que es la que educa los chinos".
Y este ultimo fue uno de los problemas más grandes con que tropezaron al principio, el de la asistencia de los papás, la resistencia, según el doctor Alberto Camacho se debía al temor o a que se vieran obligados a "soltar las riendas de la casa" como lo sostenía un señor y hacía el ademán de estar a caballo sobre alguno de sus hijos. También hubo un caballero que se inscribió sólo con el pretexto de poder torpedear todas esas "ridículas teorías" pero poco a poco se fue ablandando y al final del curso termino invitando a los psicólogos a tomar una cervecita.
Algunos padres terminaban sugiriendo que les dieran un certificado de asistencia o un diploma de padre ejemplar, cosa que sólo se puede expedir al final de la vida, o había quienes pedían una cartilla para cuando tuvieran un problema con su cónyuge o con su hijo, poder correr a buscar la fórmula mágica, pero ¿que sucedería con un mundo lleno de padres ejemplares criando hijos ejemplares? ¡la cosa sería como muy aburrida! Salvando este gran escollo cual era el de hacer que los papás asistieran, se sienten muy convencidos de que pondrán a tambalear esa anquilosada imagen del padre frío, autoritario y todopoderoso que con la complicidad de las mamás se ha formado en nuestra sociedad y tal vez hacerle sentir que es más cómodo y gratificante llevar los pantalones entre los dos.

HABLA UN "PROFESOR"
El doctor Antonio Ruiz Guillén es un educador-psicólogo de la U.Nal. y activo promotor de la escuela de padres.
A pesar del nombre de este programa: "Escuela para padres y dirigido a parejas", hemos hecho un énfasis en el hombre de la casa y eso tiene su antacedente; en la universidad participamos en una actividad llamada los jueves de la mujer y sucedió algo inesperado, en una actividad en la que nos invitaron a participar comprendimos que los hombres también sentíamos y habíamos estado por fuera del compromiso emocional en la familia, por eso decidimos darle en el programa gran énfasis al papá porque siempre en todas partes se encuentra un homenaje a la mamá, cuadros de la mamá, poesías a la mamá y nada al papá, entonces decidimos que en la mayor parte de nuestro programa haríamos un homenaje al papá.
En las escuelas para padres nosotros somos básicamente los abogados y defensores de los niños, pero también hacemos una acalorada defensa de los hombres y de una participación en el hogar, en la familia, o sea, les sacamos muy en cara a las mujeres su feminismo muy mal entendido y tratamos de reivindicar al hombre como un ser sensible que experimenta emociones, nos interesa enaltecer la figura del padre dentro de una nueva concepción.
Se trata de considerar al hombre como una persona, y no afianzar la masculinidad en cierto tipo de cosas; la mujer tiene garntizada su femeneidad a partir de que es madre ¿y nosotros en que la afianzamos? Si quitamos del mapa la genitalidad somos hombres ¿por qué? Eso nos obliga a enfatizar en cierto tipo de comportamiento, cómo seguir atribuyéndole un gran valor a la fuerza y a lo que ella se deriva, y esto es lo que hay que desmitificar un poco; antes que hombres somos personas y hay que decirlo a los mismos hombres delante de las mujeres para que se cree el compromiso y se puedan entender ciertos comportamientos que nosotros presentamos sobre todo aquí en Latinoamerica cunde el machismo y mientras estas ideas continúen, las relaciones al interior de la pareja y al hogar van a ser muy difíciles a pesar del nuevo papel de la mujer en la sociedad de hoy, porque una cosa que descubrimos en la escuela para padres es que esos cambios son aparentes, los valores están sumamente arraigados en las personas. Uno descubre en las parejas que podían ser consideradas progresistas por ejemplo, los que viven en unión libre son los más anquilosados, cuando se esperaría una cosa diferente.
Para nosotros el objetivo es mostrar cómo la pareja es un espacio que se crea para el crecimiento y el desarrollo personal, algo que para ellos es sorprendente. Cuando lo analizamos les demostramos que con la llegada del hijo desaparece la pareja y aparecen dos roles muy bien marcados, ser papá y ser mamá, entonces por ser papá y mamá se deja de ser esposo, amante, compañero, amigo y se especializan en esa función y lógicamente si la pareja no está, la familia no funciona".

EDICIÓN 1879

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