Un año sólido para la inversión
El buen clima para la economía en el Valle del Cauca permitió sostener los altos niveles de crecimiento en lo que va corrido de 2007.

En un año marcado por severos contrastes los empresarios, comerciantes e industriales vallecaucanos lograron sostener el ritmo de crecimiento de sus compañías. Pese a los estragos que podrían haber causado en la confianza de los inversionistas hechos como la bomba contra el cuartel de la Policía de Cali o la ola de atentados terroristas en Buenaventura, a lo largo y ancho de la llanura del río Cauca se respira un clima de prosperidad que contagia. Esa sensación de que las cosas van bien, compartida por la mayoría de la gente, ha estado acompañada por un juicioso desempeño del gobierno departamental, en cabeza de Angelino Garzón. Lo que permite a los vallecaucanos mirar el futuro de la región con tranquilidad y esperanza.
Luego del sorprendente y acelerado crecimiento que experimentó el Valle en 2006, con índices que superaron el promedio nacional, sostener ese dinamismo era el reto para el aparato productivo regional. Por eso los expertos señalaban a 2007 como el año de la expectativa. Y aunque no todos los sectores mantuvieron el buen ritmo, los más determinantes conservaron el nivel.
"Desde el punto de vista macro, las señales son de estabilidad e incluso creemos que podemos superar los buenos resultados del año anterior en algunas variables", señala Arabella Rodríguez, desde la Secretaría de Hacienda Departamental. Por su parte, la inflación y el desempleo se mantienen en niveles aceptables. En agosto pasado la inflación en Cali apenas llegó a 4,5 puntos, al mantenerse aun por debajo de la meta prevista por el Banco de la República para 2007 y superar el promedio nacional, que se ubicó en 5,2 puntos. En el tema de empleo, Cali presentó la tasa de desocupación más baja de los últimos 10 años, al llegar al 11,6 por ciento.
En detalle el desempeño de la economía vallecaucana fue favorable durante el primer semestre de 2007. Se lograron avances importantes en sectores como el comercio exterior, el sistema financiero, la industria, la construcción, la inversión y una menor tasa de desempleo, resultados que se encuentran muy relacionados con el significativo aumento del 9,3 por ciento en el consumo de energía en toda la región.
Las exportaciones totales crecieron 12,4 por ciento y las no tradicionales, excluido el café, avanzaron 11,8 por ciento, en un semestre en el que predominó la apreciación del peso. Las predicciones de los expertos en la materia señalan que Valle podría superar levemente la barrera de los 2.000 millones de dólares en exportaciones al finalizar 2007, gracias en buena medida a las de valor agregado como chicles, bombones, confitería, llantas, baterías y derivados del cobre. Esto refrenda la vocación del departamento hacia la transformación de materias primas, uno de los pilares de la industria local en los renglones de alimentos, químicos, farmacéuticos, confecciones, metalmecánica, elementos eléctricos y repuestos automotores, entre otros.
Por el lado de las importaciones y pese a que se desaceleró su crecimiento anual durante los primeros meses del año, a junio se registraba un 31,4 por ciento, lo que evidencia el aumento del déficit comercial regional, el cual alcanza para el suroccidente del país los 850 millones de dólares. En este sentido llama la atención que Valle esté importando bienes para el consumo final, entre ellos el ingreso de más de 70.000 toneladas de azúcar, lo que triplicó el volumen del año anterior. Esto se explica en parte porque los precios externos del azúcar continúan disminuyendo, al afectar las ventas de los ingenios hacia otros países; en compensación, la producción de alcohol carburante mantiene su ascenso.
"Estos resultados son garantía para un sostenido crecimiento de la economía regional sobre una senda estable, aunque en algunos sectores demandan la mirada atenta de los industriales de la región, para que puedan aprovechar la coyuntura y obtener mejores dividendos", señala Julio Escobar, jefe regional de estudios económicos del Banco de la República.
Otro gremio que no detiene su crecimiento es el de los comerciantes y los medianos empresarios. Si se analiza el comportamiento del registro mercantil en la región, se puede concluir que la dinámica empresarial mantiene un ritmo saludable. Para julio de 2007 se habían creado 1.668 empresas en Cali y Valle, al captar nuevos capitales cuyo valor sobrepasa los 150.000 millones de pesos.
Por su lado, los industriales vallecaucanos entregaron un parte positivo de su actividad a mitad de año. Rodrigo Velasco, quien está al frente de la oficina regional de la Andi, destacó que a junio la producción alcanzaba un crecimiento del 7 por ciento, al superar en 2,5 puntos la del año anterior, y la capacidad instalada sostenía su alto nivel de utilización, al ubicarse en 83 por ciento.
Sin embargo, en la encuesta anual de opinión que realiza la Andi, los resultados para el Valle del Cauca señalaron una menor dinámica del sector, algo que no es muy claro, pues según el Boletín Económico Regional, "al cierre del semestre, la industria no presenta acumulación de inventarios, como tampoco reduce sustancialmente el volumen de pedidos, pues estos se mantienen en niveles altos para el 91 por ciento de los entrevistados".
Cualquier incertidumbre sobre las posibilidades reales del sector se despeja al registrar que empresas como Bavaria, Cartón de Colombia, Carvajal, Propal, Goodyear, Postobón, Laverlam y Baterías Mac han sacado de sus bolsillos más de un 1.240.000 millones de pesos en los últimos dos años para mejorar o ampliar sus plantas de producción en el Valle.
Si bien estas inversiones son vitales para el crecimiento sostenido de la economía regional, no lo es menos el trabajo que desde hace tres años realiza un comité de presidentes de 125 industrias dedicadas de lleno al tema de la responsabilidad social empresarial. Enfocados en la ética y el medio ambiente, los más altos ejecutivos del Valle implementan por estos días un decálogo de buen gobierno.
Finalmente, las cifras muestran que la economía del Valle del Cauca y de Cali, su capital, van viento en popa, y la dinámica es estable. Sin embargo, el análisis frío de los resultados no es suficiente para explicar el buen momento de la región. Para la mayor parte de los economistas y directores de gremios consultados por SEMANA para este especial, lo que está pasando es que hay un despertar de la gente. "Una nueva actitud positiva impulsa a la participación masiva de la gente no sólo en los negocios privados, sino en la elección de óptimos gobernantes y en el cambio de rumbo de lo público. Los resultados de los malos gobiernos de Cali frente al buen desempeño del gobernador Garzón, hicieron reflexionar a los vallecaucanos", concluyó Rodrigo Velasco de la Andi.