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| 4/28/2007 12:00:00 AM

A la velocidad del sonido

Roberto Junguito, presidente de Aero República, explica las razones de los vertiginosos avances de su empresa.

A la velocidad del sonido A la velocidad del sonido
En 1993 comenzaron a volar en los cielos de Colombia unos aviones amarillos y azules de una empresa llamada Aero República. Era una época en la que Avianca manejaba a su antojo el mercado. La nueva aerolínea comenzó a operar con una flota de tres aviones Boeing 727.

El par de quijotes eran Amos Ginor, ingeniero aeronáutico, y Alfonso Ávila, administrador de empresas, quienes aprovecharon que durante el gobierno del presidente César Gaviria se dio espacio para que en el país se desarrollaran alternativas al mercado aéreo colombiano, dominado por monopolios.

A esta idea se sumaron el Banco Superior, Manufacturas Silíceas, Laminac, Musa, el grupo Avesco, Aeron Aviation y algunos pilotos, quienes entraron como accionistas. Aero República se conformó con capitales norteamericanos y colombianos, en un 50 por ciento cada uno. Comenzó su operación en junio de 1993 con tres aviones Boeing 727-100, en las rutas Bogotá-San Andrés-Bogotá, Bogotá-Santa Marta-Bogotá y Bogotá-Cartagena-Bogotá. Catorce años después muestra una nueva imagen y, con orgullo, sus nuevos aviones Embraer 190 de última tecnología, que la convierten en la aerolínea con la flota más moderna del país.  Hoy, Aero República opera vuelos regulares a Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla, Montería, Leticia, Santa Marta, Cartagena, San Andrés, Pereira, Cúcuta y Panamá, y, en temporada alta, vuelos charter a diferentes destinos nacionales e internacionales, especialmente al área del Caribe.

¿Cómo ha hecho esta aerolínea familiar, que operaba aviones por leasing, para convertirse en una empresa con acciones en la Bolsa de Nueva York? ¿Cómo hizo para sobrellevar las crisis económicas que han sacudido a Colombia y a la aviación mundial en los últimos 10 años?

Roberto Junguito Pombo, presidente de la empresa, habló con SEMANA para contar la evolución de la compañía, explicar el momento que vive y sus retos para afrontar el futuro. "Aero República nació en el momento en el que Avianca y Aces se peleaban por el mercado corporativo y descuidaron el mercado turístico", recuerda Junguito. Entre 1993 y 1997, de manera silenciosa, se comenzó a consolidar en los mercados turísticos y, agrega, a la vuelta de pocos años se convirtió en un operador líder en ese segmento.

Aero República enfrentó serias dificultades con la crisis económica de 1998 y 1999. Junguito recuerda que hubo tres elementos que afectaron en gran medida la industria aeronáutica. Además de la caída del crecimiento económico, el precio del combustible se duplicó y hubo una devaluación muy fuerte, un tema muy sensible para las aerolíneas, puesto que el 60 por ciento de sus costos son en dólares.

Sin embargo, Aero República tuvo un respiro inesperado cuando la aerolínea SAM, perteneciente a Avianca, dejó de operar los aviones RJ-100, que no se adaptaron a las condiciones del mercado colombiano. Esto le permitió mantenerse a flote en el mercado turístico, a pesar de las condiciones económicas tan adversas.

Cuando se terminó de consolidar en ese frente, una nueva oportunidad apareció en el horizonte: en 2003 se fusionaron Avianca y Aces, lo que le permitió a Aero República pelear el mercado de los viajeros de negocios. Pues, como señala Junguito, "ya sólo había un jugador, la Alianza Summa, y las empresas querían tener una alternativa viable para los viajes de sus ejecutivos". En ese momento, Aero República comenzó a operar en las rutas y los horarios de los viajeros de negocios tales como Bogotá-Cali, Bogotá-Bucaramanga, Bogotá-Barranquilla, y comenzó a morder una tajada relevante en ese frente, en el que Aero República se sigue fortaleciendo. "Ya ampliamos las frecuencias a Cali y Medellín, y abrimos la ruta Bogotá-Cúcuta", dice Junguito.

Pero, hace 14 meses, Aero República inició el tercer capítulo de su historia, el más difícil y el que le ha cambiado la cara: convertirse en una aerolínea internacional. Hasta entonces lo había hecho de manera marginal, a través de vuelos charter a ciertos destinos del Caribe, pero no tenía una operación regular.

Esta revolución comenzó en abril de 2005, cuando los propietarios le vendieron sus acciones a Copa Airlines, la aerolínea panameña que forma parte de Continental Airlines. Copa entró a la Bolsa de Nueva York en diciembre de 2005 y en apenas 16 meses el avance para ella y Aero República ha sido muy significativo.

Todo comenzó en diciembre de 2005. Gracias a la alianza con Copa Airlines, Aero República inició vuelos a Panamá desde Bogotá, Cali, Medellín y, más recientemente, Cartagena. Hoy Aero República tiene un vuelo diario a Panamá desde Bogotá, Medellín y Cali, y cuatro semanales desde Cartagena. A partir del 13 de julio ofrecerán un segundo vuelo Bogotá-Panamá desde el 13 de julio.

Pero esta es apenas la parte más visible de esta metamorfosis. "Empezar la operación internacional es como graduarse de la universidad. Nosotros tenemos que cumplir 103 tareas y regulaciones en el nivel internacional", dice Junguito. La entrada a la Bolsa de Nueva York le significó a la empresa una profunda revisión de sus sistemas contables. Se comenzó a regir por las normas de esa bolsa, lo que, entre otras cosas, le significó castigar sus libros y poner en el rubro de gastos partidas que anteriormente se diferían a varios meses. "Sin esos castigos, dice Junguito, las ganancias de 2006 habrían sido del orden de 800 millones de pesos".

Esto les ha significado adaptarse a estándares muy estrictos y a ser muy disciplinados. "Cada tres meses vienen analistas de la Bolsa de Nueva York y nos comparan con Lan, Tam y Gol, las otras tres compañías de América Latina que están en esa bolsa, y nos elevan la vara. Al fin y al cabo, ellos les recomiendan a los inversionistas comprar o vendar acciones de Copa Holdings (con su subsidiaria Aero República), de acuerdo con lo que ven acá en sus visitas".

Pero estas transformaciones no han cambiado solamente el funcionamiento interno de la empresa, sino también su portafolio de servicios. Aero República ahora trabaja en llave con Copa, con Continental y con grandes aerolíneas internacionales de la talla de Air France, que hoy son sus nuevos socios en Colombia, lo que permite viajar con un solo tiquete de Pereira a Bangkok vía Bogotá y París, y acumular las millas de todo el viaje a través del sistema OnePass, el programa de viajero frecuente líder en el mundo.

Gracias a estas alianzas, Aero República se ha convertido en una alternativa muy llamativa para los viajeros internacionales dentro y hacia Colombia. Para comenzar, el 'Hub de las Américas' del aeropuerto Tocumen de Ciudad de Panamá es uno de los más competitivos del continente y ofrece más frecuencias y destinos en América Latina que el aeropuerto El Dorado. Junguito pone el ejemplo de un viajero que quiera ir de Medellín a Rio de Janeiro. "Si viaja por Bogotá, le toca parar en El Dorado, que es un aeropuerto muy incómodo para los viajeros en tránsito, aterriza en Guarulhos-Sao Paulo a las 5 de la mañana, le toca ir al terminal de vuelos domésticos para llegar a Rio. Si viaja con nosotros, ya sea por la mañana o por la noche, va directo desde Panamá hasta Rio vía Copa".

Esta alianza les ha traído a los usuarios otras ventajas. Una de ellas es haberse integrado al sistema de reservas de Continental y Copa a un costo mínimo. Esto les permite a los viajeros hacer reservas por teléfono y por Internet, ahorrarse las colas para retirar el pasabordo o imprimir en su casa el tiquete y llegar derecho a la sala de espera. "Si no fuera por la alianza, ofrecer estos servicios nos habría tomado años y varios millones de dólares". Junguito agrega que en Aero República se acabaron los tiquetes de papel. "Prácticamente todos nuestros vuelos son con 'e-ticket'. El año pasado estábamos en cero, y hoy, en 98 por ciento".

Uno de los pasos más grandes que ha dado la aerolínea fue la compra de ocho nuevos aviones recién salidos de fábrica. Aero República decidió renovar su flota y le apostó al Embraer 190, un avión con tecnología del siglo XXI, con capacidad para 106 pasajeros. Un avión más fácil de operar en aeropuertos como Santa Marta, Pereira y Montería, que sí tienen restricciones para el MD 83.

Como no tiene un asiento intermedio, todos los pasajeros tienen acceso a pasillo o ventana, lo que lo hace muy cómodo a pesar de ser tan pequeño. Gracias a su diseño aerodinámico y a los winglets (pequeños alerones en el extremo de las alas), ahorra un 35 por ciento de combustible. Es un avión que le ofrece a la tripulación datos del avión en vuelo. Así, el técnico en tierra ya sabe qué debe revisar. Es un avión que se puede evacuar y volver a ocupar en 18 minutos. "Todo esto ayuda a mejorar la confiabilidad de los itinerarios y los tiempos de tránsitos". Además, son aeronaves que permanecen más tiempo en aire que otras que requieren de más días de revisión. "Los Embraer necesitan cinco días al año de mantenimiento preventivo, mientras que el Fokker 100 requiere de 26 a 28, señala Junguito. Estos ahorros justifican con creces mayor costo del avión".

Aero República quiere ofrecer más vuelos directos desde distintas ciudades colombianas a destinos en el exterior. Sin embargo, señala Junguito, en el mercado internacional no les ha sido tan fácil crecer al ritmo que quisieran porque todavía se mantiene el monopolio de Avianca, que acapara las frecuencias que tiene Colombia en los acuerdos bilaterales. "Por más de que hemos tratado de liberalizar las rutas y que sea más fácil que podamos ir el día de mañana al Brasil, a México, a Estados Unidos, no podemos hacerlo porque Avianca tiene esas frecuencias". Aero República quiere ofrecer un vuelo directo entre Bucaramanga y Panamá, pero hasta ahora no los han autorizado. "Nosotros tenemos la intención de conectar en el nivel internacional diversas regiones del país. Es un tema que tiene que ver con el libre comercio, el fortalecimiento del turismo. Uno tiene que interconectar el país con el mundo", dice Junguito.

De todas maneras, el crecimiento de Aero República en el mercado internacional ha sido muy rápido. De las 24 aerolíneas que operan rutas internacionales en Colombia, Aero República ocupa el puesto 11, que en realidad es el décimo si se unen Avianca y Sam, que en términos prácticos son una misma aerolínea. Ahora buscan duplicar en 2007 su operación internacional con respecto a 2006 y estar así entre las cinco o seis más importantes con Colombia.

Pidiendo pista

Otro tema que les genera problemas, así como a sus pasajeros, es el espacio tan reducido que tienen en el aeropuerto El Dorado. "Hoy día somos el principal operador en el edificio de El Dorado. Atendemos cinco veces más pasajeros por 'counter' que Avianca y apenas tenemos el equivalente al 20 por ciento de espacio que ocupa ésta. Esperamos que con la concesión se genere un esquema proporcional de espacios de acuerdo con el flujo de pasajeros".

Junguito se muestra muy orgulloso de los logros de su empresa. "No conozco otra aerolínea en el nivel mundial que en 16 meses se haya convertido en aerolínea internacional, logrado alianzas internacionales con aerolíneas como Copa, Continental y Air France, renovado completamente su flota y también su imagen empresarial. Todavía nos queda mucho por mejorar, pero son muchos cambios para tan poco tiempo".

A pesar de las alianzas y la apertura a nuevos mercados, Junguito asegura que Aero República es una aerolínea colombiana cuyo objetivo es el mercado colombiano y el mercado desde Colombia al exterior. "Nosotros queremos apertura de cielos, que logremos montarnos en un esquema en el que la empresa más competitiva sea la preferida de los clientes, pero se oponen a que conectemos con Panamá ciudades que están completamente aisladas del mundo, sólo para darles gusto a unos operadores privados".

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