Dicen que los perros son los mejores amigos del hombre. Francisco Espinosa no tiene dudas sobre tal afirmación. Sabe que haría cualquier cosa por su fiel compañero, así sea enviarlo de un país a otro, en medio de las difíciles condiciones que ha generado la pandemia de covid-19, con tal de salvar su vida. Cuando todo cambióLuego de convivir un largo tiempo con su mascota, Espinosa notó que algo no estaba bien. A finales del mes de febrero, Taco comenzó a cambiar su comportamiento, ya no quería dormir en su cama y tampoco quería acompañar a su dueño en la de él. En algunas ocasiones, amaneció en la alfombra, con un mal semblante. Con gran preocupación, Espinosa se dirigió a una veterinaria en la ciudad ecuatoriana Cuenca porque pensó que el malestar de Taco se debía a un problema estomacal. El veterinario le realizó una ecografía. Sin embargo, los equipos utilizados para llevar a cabo el procedimiento no estaban en un buen estado, por lo que a Espinosa le dijeron que podría ser un problema en las articulaciones. Le fueron recetadas unas pastillas para el dolor y la artritis.