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El venado de cola blanca es una especie insignia de la cuenca del río Bogotá. Foto: Jhon Barros - Foto: Jhon Barros

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¿El venado de cola blanca está en peligro de extinción?

Este mamífero tiene una amplia distribución en América, desde Canadá hasta Bolivia, por lo que está catalogado como una especie de menor preocupación. En Colombia se han identificado cinco subespecies, sólo una en peligro crítico por habitar en una zona puntual del Pacífico.

La semana pasada, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor) celebró el nacimiento de un venado de cola blanca en su hogar de paso en el municipio de El Zulia, una cría de dos mamíferos adultos que se recuperan de los impactos del tráfico de fauna.

La entidad informó que los venados de cola blanca dispersan semillas en los bosques, favoreciendo el crecimiento de las especies de la flora nativa, y sirven de alimento a los felinos. “Cumplen una función esencial en los ecosistemas y habitan en páramos y bosques alto andinos y secos. Esperamos liberar pronto a los tres ejemplares”.

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Sin embargo, Corponor mencionó en su comunicado de prensa que el venado de cola blanca está en peligro de extinción, afirmando que así lo tiene catalogado la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), algo que fue precisado por expertos.

Un venado de cola blanca nació en el hogar de paso de Corponor en Norte de Santander. Foto: Corponor.  

Al conocer la noticia, Germán Andrade, biólogo de la Universidad de los Andes, escribió en su cuenta de Twitter que no todas las especies nativas están en peligro de extinción. “Algunas poblaciones de venados de cola blanca se llegaron a definir como subespecies, pero aún falta un estudio genético. No debieron referirse a una especie en peligro, sino a poblaciones vulnerables de una especie que, en otros sitios, es común o está en recuperación”.

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Rodrigo Mutis, biólogo de la Universidad Nacional y experto en ecología y biodiversidad urbana, informó que nacen cientos de venados cola blanca y no es una especie en peligro de extinción. “Incluso cerca de Bogotá, en el Parque Nacional Natural Chingaza, es muy común verlos”. 

Según el libro Mamíferos de Bogotá, elaborado por Mutis y la bióloga Sara Acosta, el venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) está catalogado por la UICN como una especie de preocupación menor, un dato que fue corroborado al revisar la lista roja de la Unión Internacional, donde un mapa revela la amplia distribución de este mamífero, que va desde Canadá hasta Perú y Bolivia.

Corponor aseguró que la especie de venado de cola blanca está en peligro de extinción, algo que desmienten los expertos. Foto: Jhon Barros. 

“Pertenece al género Odocoileus, una fusión de palabras griegas que significan diente y vacío. Esto en alusión a que poseen dientes ahuecados. Este venado es un gran corredor y alcanza velocidades entre los 60 y 65 kilómetros por hora. Los machos presentan una cornamenta que puede llegar a medir 60 centímetros y los cervatillos tienen manchas blancas en el dorso que desaparecen entre los tres y cuatro meses de edad”, cita el libro de los mamíferos.

El documento también indica que en Bogotá, el venado cola blanca habita al sur de la ciudad, en zonas paramunas de Sumapaz, y en el Parque Nacional Natural de Chingaza. “Es rumiante, herbívoro y se alimenta de hojas”.

Brigitte Baptiste, bióloga de la Universidad Javeriana con maestría en conservación y desarrollo tropical y actual rectora de la Universidad Ean, fue más enfática y puntual al conocer que habían catalogado al venado de cola blanca como una especie en peligro de extinción. “Para nada, todo lo contrario, es un mamífero abundante”.

En Colombia se han identificado cinco subespecies del venado de cola blanca. Foto: Corponor.

Cuestión de subespecies

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) asegura que el venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) se distribuye en las tres regiones del continente americano, desde el sur de Canadá hasta el norte de Bolivia y Brasil. En Colombia se localiza principalmente en los Andes y la Orinoquia, en sitios con altitudes que van desde cero hasta 4.000 metros sobre el nivel del mar. 

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Actualmente se reconocen cinco subespecies de este venado en el país:


- Odocoileus virginianus ustus, en los Andes de Nariño

- Odocoileus virginianus ustus, en la cordillera oriental en zonas de Cundinamarca, Boyacá, Norte de Santander y Cesar

- Odocoileus virginianus curassavicus, en la planicie costera del Caribe

Odocoileus virginianus apurensis, en Caquetá, Guainía y Amazonas

- Odocoileus virginianus tropicalis, en el departamento del Valle del Cauca

El venado de cola blanca abunda en varios territorios de la cuenca del río Bogotá, como Chingaza y Sumapaz. Foto: Corponor

De las cinco subespecies, sólo el venado de cola blanca Odocoeilus virginianus tropicalis está catalogado por el Libro Rojo de Mamíferos de Colombia como en peligro crítico, debido a que la población ocupa un área menor a 100 kilómetros cuadrados. 

“En el Valle del Cauca, de acuerdo con los especialistas de la región, está clasificada como una especie presuntamente extinta. Sin embargo, no existen medidas de protección tomadas para la especie ni existe seguimiento alguno de su estado de conservación”, dice el plan de manejo de la CAR.

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Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, manifestó que la especie Odocoeilus virginianus está en revisión porque tiene diferentes subespecies. “En un análisis que se hizo para el Libro Rojo de Mamíferos en 2005, sólo se determinó que la subespecie Odocoileus virginianus tropicalis está en peligro crítico. Esta es una población muy pequeña cerca del Dagua en Valle del Cauca. Las otras están en categoría de datos deficientes. Sin embargo, estos animales se enfrentan a presiones por la cacería y pérdida de hábitat”.

Chingaza es uno de los lugares donde más hace presencia el venado de cola blanca. Foto: Jhon Barros.

Trujillo indica que Odocoileus virginianus tropicalis, también llamada Odocoileus cariacou tropicalis, es una subespecie que se distribuye en el noroeste de América del Sur, en la región del Pacífico del oeste de Ecuador y Colombia, por la cordillera Occidental. “En la zonas costeras del Pacífico colombiano parece haberse extinguido. Esta es la que está amenazada”.

Para el experto, el problema está en que la situación de las poblaciones es muy diferente en cada región de Colombia. “Las otras poblaciones de subespecies no tienen datos suficientes. En Chingaza, los venados se han recuperado, al igual que en algunas partes del Orinoco. Es un tema de subespecies”.

El Parque Nacional Chingaza alberga una de las mayores poblaciones de venado de cola blanca. Foto: Jhon Barros.

Faltan estudios

Nelson Londoño, experto en biodiversidad y docente de la Universidad Militar Nueva Granada, expresó que la especie del venado de cola blanca fue descrita en 1780 y tiene una amplia distribución, desde el sur de Canadá hasta Sudamérica, por lo cual se presentaron eventos de especiación en las diversas áreas donde hace presencia.

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Afirmar que la especie como tal está en vía de extinción no es correcto, ya que por su gran distribución la UICN la lista como de preocupación menor. En el caso colombiano, el Ministerio de Ambiente sólo cataloga en peligro a la subespecie Odocoileus virginianus tropicalis, una población muy reducida hacia la cordillera occidental del país, como Valle del Cauca, los Farallones de Cali y Chocó”.

En Chingaza hay un venado de cola blanca momificado bajo un puente. Foto: Jhon Barros.

Al revisar los datos del Sistema de Información de Biodiversidad Global, Londoño sólo encontró dos registros de esta subespecie, uno de ellos en el Pacífico. “Otros autores han revisado el tema y se piensa que esa subpoblación en Dagua, de tamaño más pequeño y pelaje oscuro, pudo haber recibido muchos impactos por cacería. Sin embargo, aún no se sabe con certeza si fue esta especie o introdujeron individuos de los Llanos Orientales u otras zonas del país. Aún hay mucho por estudiar”.

La resolución 1912 de MinAmbiente, donde figuran las especies con alguna amenaza en el país, no aparece la especie del venado de cola blanca, sólo la subespecie del Pacífico. “En general, este venado es visto como una especie generalista con eventos fuertes por cacería en algunas zonas del país; hay casos de protección muy puntuales con aumentos en la población como Chingaza”, dice Londoño.

Los expertos consideran que hay muchos vacíos en la información sobre el venado de cola blanca. Foto: Jhon Barros.

Londoño cree que aún hay muchos vacíos en la información sobre el venado de cola blanca en Colombia. “Hay que profundizar y estudiar mucho más este mamífero. Algunas personas dicen que es una plaga en regiones como Chingaza y los Llanos Orientales, algo que no podemos afirmar. En el caso de la especie en general, sabemos que tiene dinámicas poblacionales y reproductivas rápidas. Pero a nivel mundial ynacional, no está catalogada en peligro de extinción”.

El experto hace un llamado para conservar a todas las especies de la fauna y flora, así no estén catalogados en peligro. “El venado, por ejemplo, es una de las especies insignias de la cuenca del río Bogotá. Pero este mamífero a nivel nacional ha recibido varios impactos por la actividad humana. Debemos proteger a todos los representantes de la fauna”.

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El venado de cola blanca se ha visto impactado por la transformación de las áreas naturales como los bosques para convertirlas en tierras agrarias, y ganaderas. “Al no contar con el alimento de los bosques, el venado se ve obligado a cambiar la dieta y buscar comida en los cultivos. La cacería, que aún hace parte de varias zonas del país, reduce las poblaciones naturales”, anota Londoño.


Los ciudadanos que visitan Chingaza interactúan con los venados de cola blanca. Foto: Jhon Barros.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.