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Peces migratorios de agua dulce descendieron 86% en América Latina

"Las pérdidas en estas poblaciones muestran que no podemos continuar destruyendo nuestros ríos. Esto tendrá inmensas consecuencias para las personas y la naturaleza en todo el mundo", dijo la Fundación Mundial de Migración de Peces.


El salmón, la trucha y el bagre amazónico, peces migratorios vitales para satisfacer las necesidades de seguridad alimentaria en el mundo, están en riesgo.

Un estudio revelado este martes por la organización de conservación World Fish Migration Foundation y la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés) advirtió que las especies migratorias de peces de agua dulce se han desplomado en un 76 por ciento, en promedio, desde 1970. 

El informe más completo que se ha adelantado hasta ahora a nivel mundial, señaló que Europa presentó una disminución del 93 por ciento, un indicador más alto que la media general, que fue del 83 por ciento, mientras que en América Latina y el Caribe, se registró un descenso del 84 por ciento. 

La investigación, que recopila información entre 1970 y 2016, se basó en el Living Planet Index, una base de datos de la biodiversidad global gestionada por la ZSL y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).


El salmón es uno de los peces migratorios más amenazados por la intervención de los humanos en los ríos. Foto: DW. 

Arjan Berkhuysen, director de la Fundación Mundial de Migración de Peces (World Fish Migration Foundation), calificó los resultados como catastróficos. "Las pérdidas en las poblaciones de peces migratorios muestran que no podemos continuar destruyendo nuestros ríos. Esto tendrá inmensas consecuencias para las personas y la naturaleza en todo el mundo. Podemos y necesitamos actuar ahora antes de que estas especies clave se pierden para siempre", manifestó.

La investigación, realizada durante cuatro años con el apoyo de otras 19 organizaciones, indica que los peces migratorios de agua dulce, además de brindar los medios de subsistencia a millones de personas en el mundo, también juegan un papel crítico en el mantenimiento saludable de los ríos, lagos y humedales al apoyar una compleja red alimentaria, pues transportan larvas y nutrientes esenciales de un lugar a otro.

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La degradación, la alteración y pérdida del hábitat representan aproximadamente la mitad de las amenazas para este tipo de peces, según el informe, que destaca la importancia de los humedales en su preservación. 

"Los humedales son hábitats esenciales para las especies de peces migratorios, pero, a nivel mundial estos están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques, mientras que las presas y otras barreras fluviales impiden que los peces lleguen a sus lugares de apareamiento o alimentación, interrumpiendo sus ciclos de vida", señala. 


Los humedales cada vez se ven más amenazados por factores como la urbanización y la contaminación. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz/Semana

La sobreexplotación, la pesca insostenible, la captura accidental, las especies invasoras y las enfermedades, son otros de los factores de riesgo y representan alrededor de un tercio de las amenazas a estas poblaciones.

A esto hay que sumarle los impactos de la crisis climática, ya que los cambios de temperatura pueden desencadenar la migración y la interrupción de los ciclos reproductivos. Esto conlleva a desalinear la reproducción y el período de mayor disponibilidad de alimentos en un hábitat específico.

De las más de 30.000 especies de peces que existen en el mundo, cerca de la mitad vive en agua dulce y la mayoría migra entre hábitats para reproducirse y alimentarse. El salmón, por jemplo, se desplaza del mar a los ríos para desovar, mientras que el bagre dorado (Brachyplatystoma rousseauxii) viaja 11.500 kilómetros desde los Andes hasta la desembocadura del Amazonas para adelantar el mismo proceso. 

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"Los peces migratorios proporcionan alimentos y medios de subsistencia a millones de personas, pero esto rara vez se tiene en cuenta en las decisiones de desarrollo. Por el contrario, su importancia para las economías y los ecosistemas sigue siendo pasada por alto y subvalorada, y sus poblaciones continúan colapsando ", dijo Stuart Orr, experto del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). 

Agregó que el mundo necesita poner en marcha un plan de recuperación de emergencia para revertir la pérdida de peces migratorios y toda la biodiversidad de agua dulce, en beneficio de las personas y la naturaleza. 

El informe explica que los peces migratorios son invaluables para la salud humana y la economía global, ya que el pescado y sus subproductos representan uno de los artículos más comercializados del mundo dentro del sector alimentario. "La pesca recreativa y la industria por sí sola genera miles de millones de dólares y decenas de miles de empleos", sostiene. 

Buenos ejemplos 

La investigación destaca lo sucedido en Norte América donde la disminución de las poblaciones ha sido menos severa, al mostrar una reducción del 28 por ciento en 46 años, lo que sugiere que la gestión de la pesca podría dar lugar a un descenso más bajo. Sin embargo, los investigadores advierten que podría deberse a que muchas poblaciones de peces norteamericanos ya habían colapsado antes de 1970.

Algunas estrategias de manejo empleadas en esa región incluyen gestión de la pesca, restauración del hábitat, eliminación de presas, creación de santuarios de conservación, manejo enfocado en especies y protección legal.

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El estudio señala que en Estados Unidos, por ejemplo, se han eliminado muchas represas en las últimas décadas. Solo en 2019, se volvieron a conectar más de 900 millas río arriba a través de proyectos de remoción de presas, mejorando el hábitat y la biodiversidad en los ríos. Esto también está comenzando a ocurrir en Europa.

"La remoción de presas tiene impactos ambientales positivos significativos, es costo-eficaz y apoya la creación de empleo. Varios estudios de caso han mostrado que poblaciones de peces migratorios han regresado rápidamente en respuesta a la eliminación de presas y soluciones similares a la naturaleza", dice el documento. 


Las presas construidas para mover las hidroeléctricas cortan el flujo natural de los ríos, alterando el ciclo de vida de los peces migratorios. Foto: DW. 

En 2016, The Nature Conservancy, completó, por ejemplo, la restauración del río Penobscot en Maine, al abrir más de 3.200 kilómetros de hábitat. La primavera siguiente, el número de arenques creció de unos pocos cientos a casi dos millones. 

“Los ríos y las migraciones son el tejido conectivo de nuestro planeta, y los peces migratorios son bellos no solo por ríos, sino también por los innumerables sistemas que conectan, desde las profundidades del mar hasta las costas de los bosques. Perder estos peces significa perder mucho más", dijo Jeffrey Parrish, director de Protect Oceans, Land & Freshwater de The Nature Conservancy. 

Para él, aún existe una esperanza para evitar su desaparición. Para tal fin plantea tener en cuenta a estas especies en la toma decisiones, desarrollar sistemas de energía y producción de alimentos sostenible, e invertir en su protección y restauración. 

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"Todavía hay una oportunidad de cambiar el rumbo a través de más investigaciones para comprender el destino de peces migratorios de agua dulce y desarrollar soluciones prácticas que permitan restaurar y protegen a estos animales", comentó. 

Los investigación hizo reparos por la falta de información en África, Sudamérica y Asia, lo que dificulta calibrar de forma precisa la situación de los peces migratorios en esa regiones. 

Los autores y las organizaciones asociadas con este informe hicieron un llamado a la comunidad global para proteger los ríos que todavía fluyen libremente y guiar la planificación de toda la cuenca, abordando las amenazas existentes y cumpliendo las iniciativas de conservación en curso y las leyes de protección del agua; invirtiendo en energías renovables sostenibles y alternativas a las miles de nuevas represas hidroeléctricas que se planean en el mundo, y fomentando la voluntad pública y política.


La sobrepesca es una de las actividades que está contribuyendo a la pérdida acelerada de peces migratorios. Foto: MarViva

"La disminución mundial de las especies de peces de agua dulce sigue siendo poco apreciada entre los nacionales y organismos de formulación de políticas internacionales", apuntó William Darwall, jefe de la Unidad de Biodiversidad de Agua Dulce en el Programa Global de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Darwall espera que este informe aumente su importancia y lleve a acciones urgentes para salvaguardar este componente vitalmente importante de biodiversidad que sirve como un recurso crítico para tantas personas.

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Existen muchas iniciativas en todo el mundo que apoyan la recuperación de especies de peces migratorios y biodiversidad de agua dulce en general. El Plan de Recuperación de Emergencia recientemente publicado en BioScience, destaca una variedad de medidas que juntas transformarán la gestión y la salud de ríos, lagos y humedales, mientras que Swimways tiene como objetivo equilibrar la conservación de los peces migratorios con el desarrollo humano alrededor de los ríos, constituyéndose en el primer paso para conectar peces, ríos y personas a nivel mundial. 

Entre tanto, en los últimos cinco años, la coalición Dam Removal Europe ha abogado por la eliminación de presas fuera de uso en Europa para liberar los ríos de más de 100.000 barreras obsoletas. 

Son acciones como estas las que esperan los investigadores continúen efectuándose en pro de los ríos y las especies que los habitan.