Endulzante natural, rico en fructosa y sacarosa, producido por abejas a partir del néctar de las flores. Se encuentra en masa en China, Argentina, España, México, Canadá, Hungría y Australia; y desde estos países se exporta para el mundo, aunque otros lugares la generan en una escala inferior.
Gracias a la literatura antigua se sabe que los griegos utilizaban miel para calmar dolores, también como laxante natural y para obtener energía, razón por la que en la actualidad es consumida por deportistas y por quienes realizan actividades físicas de alta exigencia. Entre otras cosas, se menciona como un ingrediente con valor económico que, en muchas ocasiones, se usaba como regalo entre familias.
Popularmente se utiliza como afrodisíaco, de hecho, una de las teorías del origen de la ‘luna de miel’ se relaciona con la costumbre romana de dejar únicamente este néctar en la puerta del dormitorio de los recién casados. Además se dice que alivia enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio o gripas, puesto que tiene un efecto expectorante. Suele mezclarse con agua de panela caliente y limón ó margarina para aclarar la voz.
No es apto su consumo en personas con problemas de azúcar, como diabéticos porque, por más natural que sea, contiene azúcar.
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