OPINIÓN

Steven Puig*

La banca automática

Con terminales digitales, adaptados a un único número telefónico universal, se podrá ordenar cualquier movimiento financiero.
15 de julio de 2002, 12:00 a. m.

La tendencia del sistema financiero para los próximos 20 años estará orientada en dos frentes: por un lado, la automatización de las operaciones, que hará más fáciles, eficientes y seguras las transacciones y, por el otro, los bancos se convertirán en asesores y consejeros financieros integrales para sus clientes.

La automatización permitirá a las personas realizar todo tipo de transacciones directamente en su hogar, oficina e incluso desde sus propios dispositivos electrónicos personales, los cuales obedecerán a través de la voz, el iris del ojo y las huellas digitales de sus dueños.

Se prevé que para entonces dichos terminales digitales estén adaptados con un único número telefónico universal, a través del cual se legitimará la autenticidad de cualquier movimiento financiero. Este mismo dispositivo contendrá toda la información personal de su portador, como preferencias informativas, hábitos de entretenimiento y comportamiento social, sobre la base de lo que Nicolás Negroponte denomina una inmensa "paleta de la vida digitalizada".

Al contar con Internet como canal fundamental de comunicación e información la llamada revolución "sin papel" planteada por Bill Gates, en la que órdenes y documentos son registrados como válidos sólo digitalmente, comenzará a dar sus frutos. Actualmente en Colombia tenemos la posibilidad de cancelar gran parte de nuestras facturas vía Internet (desde servicios públicos hasta la pensión del colegio de nuestros hijos) e incluso olvidarnos de las fechas de vencimiento porque todo ello puede ser programado. En los próximos años los sistemas de compras, pagos e información estarán aún más integrados.

España ya aplica con éxito algunas de estas tecnologías y Colombia ha comenzado a implementarlas con importantes avances. Los productos y servicios bancarios, tanto a nivel de consumo masivo como empresarial, serán determinados exclusivamente por las necesidades específicas del cliente como respuesta a sus requerimientos. El usuario ejercerá total control sobre transferencias, giros, pagos e inversiones en un proceso totalmente automatizado y flexible que, inclusive, detectará para éste otras oportunidades sobre cómo invertir su dinero, dónde comprar o vender, a qué tasas y cómo manejar sus excesos de efectivo.

En ese entorno se reducirá sustancialmente la dependencia de oficinas y sucursales bancarias como canales transaccionales y ganará importancia la atención y asesoría especializada con profesionales que generen mayor valor agregado en la optimización del capital para los clientes.

El desarrollo del sistema financiero en Colombia, como en cualquier país del mundo, dependerá en gran medida del esfuerzo, innovación, creatividad y eficiencia, que apliquemos todos a fortalecer lo que los economistas modernos denominan el círculo de la riqueza. Como Alvin Toffler, soy optimista en el futuro. Iniciativa, eficiencia y liderazgo marcarán la diferencia.