Se entiende que los resultados de las encuestas de opinión causan desespero en quienes no se ven muy favorecidos con las cifras que estás muestran, pero lo primero que se debe hacer cuando esto ocurre es tratar de mantener la calma, para así pensar en una estrategia que permita convencer a los electores de las bondades que presenta la propuesta del candidato que se está apoyando, y no darse por vencido sin haber dado la lucha, antes de optar por seguir el viejo adagio que a la letra dice: “Si no puedes con la fuerza, únete a ella”. Cuando en la campaña por la búsqueda de la alcaldía de Bogotá se dieron a conocer las primeras encuestas de preferencia electoral, las que daban por ganador al ex alcalde Peñalosa, se llegó a pensar que las justas electorales no eran sino una cuestión de trámite, y en ese momento el Partido Liberal Colombiano (PLC), en conjunto con el Directorio Liberal de Bogotá, tomó la decisión de apoyar la candidatura de Enrique Peñalosa. Sin embargo, las cosas tomaron un rumbo distinto cuando el Polo Democrático Alternativo (PDA) eligió como candidato al ex senador Samuel Moreno Rojas, lo que más de un analista consideró como un triunfo para el ex alcalde, sin tener en cuenta que Moreno Rojas reúne toda la izquierda a su alrededor, pero además cuenta con la simpatía de la militancia de base del liberalismo en la ciudad capital, por eso considerarlo un rival de segunda mano fue un error, pues se creía que el ex alcalde iba a tener más dificultades si su contendora hubiera sido la ex ministra Maria Emma Mejía, a quien miran en el PDA como una inquilina recién llegada, pero que además cuenta con la resistencia de los liberales por haberlos abandonado en el año 2000 sin justificación alguna. En política no se puede despreciar a ningún rival, muestra claro de eso es como el también candidato William Vinasco Ch. no ha desaprovechado el enfrentamiento entre Moreno y Peñalosa y mostrándose como un competidor fresco, con cara amable y propuestas novedosas, ha ganado espacio en el estrato 3 de Bogotá, estrato decisivo a la hora de elegir mandatario. Por eso el Directorio Liberal de Bogotá necesitaba la ayuda de quienes representan a los sectores liberales en el cabildo distrital y en el mismo directorio, cosa que se dificultó con la muestra de debilidad de su vicepresidente, Juan Pablo Camacho, y uno que otro concejal, quienes, ante la impotencia por la decisión de la militancia de la base liberal de acompañar la aspiración de la persona presentada por el partido político del burgomaestre Garzón y no la del liberalismo, decide adherir al candidato del PDA. Esta muestra de debilidad no sólo pone en jaque la candidatura de Peñalosa, sino además deja dudas de si la ciudadanía recibe el discurso que los liberales están promoviendo en la capital de Colombia. Al parecer, los esfuerzos del jefe único del PLC, César Gaviria, de tomar distancia de la oposición del PDA seguirán siendo en vano, si la tolda izquierdista del PLC continúa en su insistencia de llevarlo o acercarlo al PDA, esta vez con la excusa de no tener candidato propio, y de que por ser partido de oposición, lo más coherente es acompañar a quien se presenta como opción distinta al presidente Uribe. Lo curioso es que para las elecciones de 2003, el PLC tuvo la intención de participar en la competencia por la alcaldía de Bogotá, y en consulta se decidió que el ex alcalde Jaime Castro fuera el candidato; fue precisamente el ala izquierdista del PLC quien pidió la renuncia del entonces candidato liberal para apoyar la intención del alcalde Garzón, argumentando la baja participación del ex mandatario en las encuestas. Esto demuestra que quienes conforman este grupo, entre ellos Juan Pablo Camacho, se desesperan cuando los sondeos de opinión no los favorecen y se apresuran a apoyar a quien está en el primer lugar, lo que además deja ver que las viejas prácticas de politiquería son algo que difícilmente abandonará al PLC, ni siquiera en los momentos en que se debe mostrar como opción distinta no sólo al gobierno del presidente Uribe, sino también al discurso del PDA. Periodista e investigador sevioscar@hotmail.com

OPINIÓN
Óscar Fernando Sevillano
La hora del desespero
A medida que se acercan las elecciones, aumenta el desespero de los jefes del Partido Liberal. ¿Por qué? ¿Qué implicaciones tiene para el futuro de la colectividad? Por Óscar Sevillano13 de octubre de 2007, 12:00 a. m.