Saber que tú la quieres no es mi mayor condena,
Pues también yo la quise y eso bien lo recuerdo.
Que seas suyo es de veras mi más profunda pena,
pues un amor más hondo y más íntimo pierdo.
Y con todo, ofensores amantes, os excuso:
tu amor, porque la quiero, hasta su lado llega,
por mi amor ella ejerce contra mi amor su abuso,
y a mi amigo querido por mi amor se le entrega.
Si te pierdo, mi pérdida en ganancias recibo,
si la pierdo, es mi amigo quien halla lo perdido;
cuando los dos se encuentran, yo de los dos me privo,
y por mi amor me dejan a su cruz sometido.
Alegría: él y yo somos uno y así,
¡Dulce halago! Ella, amándolo, me quiere solo a mí.
