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Bleisure, que es vacacionar y trabajar al mismo tiempo, es la tendencia a la que le apuesta Colombia

Colombia se prepara para modificar las visas y permitir que los extranjeros generen ingresos desde el país bajo un estatus de no residente, con lo cual se le daría vía libre al ‘bleisure’ como actividad turística.


Trasladar la oficina o el espacio de trabajo a un lugar con vocación turística es más común de lo que se cree. De hecho, ese era un fenómeno que ya se venía registrando en el mundo gracias al auge del teletrabajo, pero que a raíz de la pandemia tomó mucha más fuerza, a tal punto que el bleasure (business and pleasure) o, en español, las ‘trabacaciones’ son conceptos ya contemplados como un rubro dentro de la industria.

Olivier Ponti, vicepresidente de Insights de ForwardKeys –organización que mide las tendencias de los viajeros en el mundo–, asegura que el bleasure se debe comprender como un nuevo modelo de turismo de negocios que, en el largo plazo, trae mayores beneficios para los viajeros y para las economías en donde se desarrolla.

“El bleasure, que ya es considerado un nuevo tipo de turismo de negocios en el entorno global, se traduce en estancias más largas y en otro tipo de consumo turístico. No solo representa más ingresos, sino la posibilidad, para el que lo practica, de realizar actividades más allá de las tradicionales, mezclarse con la población local y descubrir atractivos menos populares”, afirma Ponti.

Frente al potencial de este segmento –todavía nuevo frente a tendencias mejor posicionadas como el turismo de naturaleza, de gastronomía o el religioso–, en algunos países se está haciendo la tarea, y Colombia no es la excepción.

Gilberto Salcedo, vicepresidente de Turismo de ProColombia, afirma que el país tiene una oportunidad grande, no solo por su vocación turística, sino porque para los viajeros que pagan en dólares o euros, Colombia es tremendamente competitiva. “Por eso, la Cancillería está preparando una reforma a la regulación de visas. Una de las novedades es un tipo de visa que les permitirá a estos viajeros generar ingresos en el país mientras practican un esquema de no permanencia o no residencia. Así se le dará mayor impulso al bleasure”, agrega.

Un caso internacional para destacar es Puerto Rico. Carlos Mercado Santiago, director ejecutivo de la Compañía de Turismo de ese país, asegura trabajar en tres puntos clave que permiten crecer en el segmento bleasure. “Salud y seguridad, conectividad tecnológica y experiencias en el destino: esos son los tres frentes que estamos fortaleciendo porque tenemos claro que si hoy no invertimos en el sector, dejaremos de ser competitivos, así tengamos playas hermosas”, explica.

Es una oportunidad que aprovechan naciones como España, que, a pesar de que en 2019 recibió aproximadamente 84 millones de turistas, apuesta por el bleasure no solo para ampliar su oferta, sino también para impulsar la recuperación de la industria. Así lo confirma Miguel Sanz, director general de Turespaña –organización que en ese país lidera las iniciativas del Gobierno–, para quien es clave la colaboración entre los sectores público y privado en pro del desarrollo “de un turismo basado en la sostenibilidad y en el cero neto, que son los modelos que hoy buscan los viajeros, incluidos los de negocios”.

De esta manera, con regulación en materia de visas, mejor conectividad y desarrollo de más experiencias, el bleasure –o las ‘trabacaciones’– se proyecta como el nuevo modelo de turismo de negocios al que los países aspiran.

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