Joe Biden llega a la Presidencia de su país a los 77 años, luego de una larga carrera política y de una vida llena de episodios desgarradores que lo han tenido al borde del precipicio, pero de los que siempre salió fortalecido. No en vano, ha marcado su vida una frase que su papá, un vendedor de botes que tuvo varias crisis económicas, solía repetirle: “Campeón, la medida de un hombre no es qué tan seguido lo noquean, sino qué tan rápido se levanta”.Biden nació en 1942 en una familia trabajadora de Scranton, Pensilvania, un pueblo del llamado Cinturón del Óxido, la región de las industrias que impulsaron a Estados Unidos en el siglo XX y que fueron perdiendo fuerza con el paso del tiempo. Su papá quedó desempleado a comienzos de los cincuenta y la familia tuvo que mudarse a Clayton, Delaware, cuando el pequeño Joe solo tenía 10 años. Allí, su mamá, de origen irlandés, lo crio en la religión católica y estudió en un colegio privado en el que no se destacó por sus resultados académicos, sino por su liderazgo. Eso, a pesar de que sufría de tartamudez, lo que lo convertía en blanco de burlas y matoneo.