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Sigue la represión de Ortega: destituye oficialmente a embajador en la OEA

A pesar de que el Gobierno dijo no reconocer al exembajador, el acuerdo presidencial de destitución parece demostrar lo contrario.


El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, destituyó de manera oficial a Arturo McFields, exembajador del país en la OEA, quien el pasado miércoles hizo fuertes cuestionamientos a su gobierno durante una sesión de la organización.

En un sorpresivo discurso ante la OEA, con sede en Washington, el embajador Arturo McFields destacó la falta de libertades en Nicaragua, donde Ortega ganó en noviembre un cuarto mandato consecutivo con todos sus rivales presos y la disidencia acallada o exiliada.

“Denunciar la dictadura de mi país no es fácil, pero seguir guardando silencio y defender lo indefendible es imposible”, afirmó McFields durante una sesión del Consejo Permanente de la OEA en la que la situación de Nicaragua no estaba en la agenda.

Luego de la arremetida de McFields, la Cancillería dijo que este “no nos representa”, subrayando que quien está “debidamente acreditado” ante la OEA es Francisco Campbell.

Sin embargo, en el sitio oficial de la OEA, McFields figura como representante permanente de Nicaragua, en tanto que Iván Lara está como representante alterno. Campbell, actualmente embajador de Nicaragua en Estados Unidos, no aparece.

Así mismo, en el Acuerdo Presidencial No. 50-2022, en el que se ordena la destitución de McFields, se reconoce la investidura de este como embajador permanente del país en la OEA, título oficializado y contenido en el Acuerdo presidencial No. 183-2021.

Durante su intervención en la OEA, McFields dijo: “Tengo que hablar, aunque tenga miedo. Tengo que hablar aunque mi futuro y el de mi familia sean inciertos”.

McFields dijo que desde 2018, cuando estallaron masivas protestas contra el gobierno de Ortega, en Nicaragua “no hay libertad de publicar un simple tuit”.

El exembajador abrió nuevamente una cuenta de Twitter, en la cual publicó: “Hoy recupero mi libertad, mi nombre y hago uso del derecho a usar redes sociales. En mi país esto es un delito”.

El miércoles, McFields dijo que hablaba por los 177 “presos políticos” y los más de 350 muertos en la represión de las protestas, así como por “los miles de servidores públicos”, civiles y militares, “obligados por el régimen” a “fingir”.

Contó que trató “varias veces” de que se liberaran “al menos a unos 20 presos políticos de la tercera edad”, pero “en el Gobierno nadie escucha”.

También denunció la prohibición de universidades privadas y la cancelación de 137 oenegés. Y dijo que “170.000 nicaragüenses han huido del país y otros más siguen huyendo”.

“Quiero decirles que la gente de adentro y la de afuera está cansada de la dictadura y de sus acciones, y cada vez van a ser más los que digan basta”, enfatizó.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, saludó las palabras de McFields y ofreció “lo que sea necesario” para garantizar su “protección”.

“Ha tomado la posición éticamente correcta y la que responde a los principios y valores de esta organización”, indicó, y en un tuit posterior celebró el “coraje” del diplomático.

Nicaragua solicitó, hace unos meses, la salida de la OEA, luego que la Asamblea General de la organización desconociera el 12 de noviembre la legitimidad de las elecciones nicaragüenses, con el apoyo de 25 de sus 34 miembros activos. El proceso dura dos años, plazo durante el cual Nicaragua debe cumplir con sus obligaciones.

“Espero que el Gobierno de Nicaragua esté escuchando y entienda el mensaje de que si continúa por el mismo camino, no pueden evitar perder el apoyo de su propia gente”, afirmó el representante de Estados Unidos ante la OEA, Bradley Freden, calificando a McFields de “patriota”.

Las criticas al internacionales y también internas al gobierno de Ortega crecen a medida que la crisis política en el país se hace más aguda.

*Con información de la AFP.