YUCA EN LA BOLSA


Nadie sabe bien de qué se trata. Si de un experimento biológico-bursátil o del
descubrimiento de la fitoeconomía, o si más bien se trata de examinar el comportamiento de las plantas a la
luz de la ley de oferta y demanda. Lo cierto es que en Estocolmo la artista sueca Ola Pehrson convirtió a
una planta de yuca en inversionista en la bolsa de esa ciudad. Instaló electrodos en las hojas para que,
mediante un sensor, el crecimiento de la mata active un computador conectado a las 16 acciones más
activas. Cuando las 'recomendaciones' de la yuca dan buen resultado ésta recibe agua y luz y, cuando no, es
puesta a la sombra sin agua. Todo el juego hace parte de una exposición de siete artistas de la ciudad.