CRIMEN POLITICO CONMOCIONA A MEXICO

El asesinato de Manuel Buendía, columnista del Excelsior y uno de los más afanados y críticos periodistas del país ha consternado a México. No se conocía un asesinato político de esta magnitud desde el atentado contra Alvaro Obregón. Buendía, que se habla ganado poderosos enemigos por la honestidad y filosidad de su columna "Red Privada", fue asesinado el miércoles 30 de mayo, mientras esperaba que le trajeran el auto desde el estacionamiento del edificio donde tenía sus oficinas. Eran las 6 y media de la tarde cuando un desconocido joven, delgado, de un metro 70 de estatura, se le acercó por detrás levantándole la gabardina -presumiblemente para trabarlo- y le disparó cinco balazos a quemarropa. Juan Manuel Bautista, un empleado de Buendía que acaba de acompañar a su jefe y luego se había separado para hacer unas fotocopias, corrió de inmediato a su lado al oir los disparos. Era tarde. El autor de "La CIA en México", quien había denunciado las intimidades de fascistas y mafiosos en México yacía agonizante, en un charco de sangre.
El propio Presidente de la República Miguel De la Madrid, ordenó investigar a fondo para no dejar impune el asesinato. La clase política mexicana se miró consternada en el velorio y las exequias de Buendía. Algunos observadores recuerdan que "Red Privada" había revelado las intimidades de un grupo temible: la autodenominada Brigada Anticomunista que opera en la Universidad de Guadalajara en el Estado de Jalisco. A sus integrantes -pandilleros fascistas- se los suele conocer con el apodo de "Los tecos". Otros prefirieron recordar que el gran comentarista había develado los nombres reales de dos "station chiefs" de la CIA en México, asi como la identidad de varios colaboradores mexicanos. Un tercer grupo sugirió la hipótesis más temible y ominosa: que el crimen fuera producto de la unión de ambos factores.