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Invitado de honor

Robert Kirkpatrick, preso desde hacía dos años en una cárcel de Ohio por posesión de drogas y fuga, no podía creerle a sus ojos.


Robert Kirkpatrick, preso desde hacía dos años en una cárcel de Ohio por posesión de drogas y fuga, no podía creerle a sus ojos. Al abrir un elegantísimo sobre color hueso dirigido a su nombre encontró una invitación del Partido Republicano estadounidense a una cena de 2.500 dólares por persona para reunir fondos. Junto con la invitación, una carta del vicepresidente Dick Cheney exhortaba a Kirkpatrick así: "Acompañe al presidente y a la señora Bush a una cena privada aquí en Washington D.C. el 19 de junio". Cuando la prensa fue a la prisión a entrevistarlo Kirkpatrick dijo en tono de chiste que pensaba responderle a Cheney que, por supuesto, asistiría a su amable invitación, pero que para hacerlo necesitaría que moviera unas cuantas palancas. Al día siguiente el vocero del Partido Republicano tuvo que reconocer, apenado, que la invitación había sido enviada por equivocación.