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¿Cuánto ha ganado el magistrado Gustavo Malo sin pisar la corte?

Sin tener permiso por parte de sus colegas de la Corte Suprema, Malo acudió este martes al médico. Completó 80 días de incapacidad concedida por la EPS y más de seis meses sin ir pasar por el Palacio de Justicia. ¿A qué costo?


La situación laboral del magistrado Gustavo Malo sigue causando desconcierto. Cuando sus colegas lo esperaban para que este martes se presentara a explicar los serios cuestionamientos que hay en su contra, el togado, aún activo, decidió irse sin permiso de la corte para el médico. Pretendía que sus colegas le concedieran los días 20, 21, 22 y 23 de marzo para practicarse exámenes médicos; concesión que le empataba con Semana Santa.

Sin embargo, la Sala Plena le dio un no rotundo la semana pasada y lo citó para que asista a rendir cuentas.

El viacrucis con la situación del magistrado comenzó cuando se destapó el escándalo del cartel de la toga. En ese momento, Malo pidió una licencia no remunerada a partir del 1 de octubre de 2017, la cual le fue concedida por dos meses. En ese tiempo, la Corte Suprema de Justicia aprovechó para aprobar un articulito en su reglamento, que les permite con el aval de las dos terceras partes de la Sala Plena apartar de sus funciones a un magistrado que esté siendo investigado por hechos graves.

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Sin embargo, esta norma que casi lleva el nombre de Gustavo Malo no ha podido ser aplicada ya que ante su inminente regreso el 30 de noviembre del 2017, el magistrado pidió su primera incapacidad médica de 20 días, que le fue concedida por un médico cirujano adscrito a la clínica Medihelp Services de Colombia.

Así logró que los tiempos le empataran con la vacancia judicial, la cual terminó el 11 de enero del 2018. Sin embargo, cuando los magistrados se disponían a citarlo para escuchar sus descargos y poder tomar una decisión de fondo, se volvieron a quedar con los crespos hechos. Esto en razón a que para el sábado 13 entró en vigencia un nueva incapacidad expedida por una médica psiquiatra, que trabaja en un centro médico de Bocagrande adscrito a Colsanitas. Esta profesional de la medicina lo encontró estresado de manera reiterada, razón por la cual le amplió la licencia hasta el 22 de febrero, otros 20 días más.  

No suficiente con estos permisos, Malo pidió el viernes 23 de febrero para ir al médico, y fue en ese momento cuando la EPS le diagnosticó depresión, de manera que por cuenta de la empresa prestadora del servicio de salud se incapacitó del 27 de febrero hasta el 20 de marzo. 

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Las facturas por las incapacidades médicas de Malo las cubre la EPS, que a estas alturas ha desembolsado casi 60 millones de pesos al cuestionado jurista. El salario mensual de un magistrado de la Corte asciende a $29.800.0000 mensuales, de los cuales, la EPS cubre el 70 por ciento. Estas cuentas no incluyen las prestaciones sociales que debió desembolsar la Dirección Ejecutiva de la Rama Judicial en diciembre.   

Previendo que sus compañeros lo estaban esperando en una Sala Plena extraordinaria este lunes, Gustavo Malo les pidió la semana pasada cuatro días de permiso para poder realizarse los exámenes médicos que le ordenaron. Sin embargo, sus colegas de la Sala Plena le negaron esta posibilidad. 

Aún así, Malo no acudió a la cita que le habían puesto para escucharlo y así poder tomar la decisión definitiva de si lo suspenden o no mientras la Comisión de Acusaciones continúa con las investigaciones. En cambio, decidió tomarse el día -no es claro si se tomará la semana- para acudir a su cita médica. 

Por no ir a trabajar sin tener una incapacidad médica vigente ni un permiso de la Sala, Malo se expone a que la Dirección Ejecutiva de la Rama Judicial le deje de pagar el día de sueldo, que no es poco: un día de trabajo de Malo cuesta $1.000.000. También, por las alertas que ha hecho la Procuraduría, la Comisión de Acusaciones podría tomar acciones para investigar disciplinariamente a Malo.

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Según el abogado Álvaro Pérez, que defiende los intereses de Malo, están estudiando la posibilidad de que se pida una nueva licencia no remunerada de tres meses, a la cual los magistrados tienen derecho una vez al año. Sin embargo, no es claro que esta vez reciba la bendición de sus colegas.

Por lo pronto, el lugar temporal en el despacho de Malo lo tomó el magistrado Fernando Bolaños. Desde allí se están impulsando varias de las investigaciones que venían frenadas o sobre las que existen serias alertas de corrupción. Y aunque en la Corte nadie tiene afán de que regrese a su puesto, sí hay una necesidad de resolver la situación laboral del magistrado que a pesar de todos los señalamientos de corrupción, sigue haciendo maromas para devengar sueldo sin siquiera pisar el Palacio de Justicia.