Rosa Rodríguez, campesina colombiana, decidió protestar - en medio de la crisis manifiesta por los precios de la papa - de una forma muy particular. Frente a la sede del Ministerio de Agricultura, en el centro de la capital, la mujer decidió abrir el bulto de papa y regarlo en la puerta. Lo hizo a la entrada de la locación de la cartera que debe responderles por mejoras frente al precio de la papa.“Aquí la venimos a dejar al ministro nuestras pérdidas, nuestra desgracia, nuestras cosechas, con esos proyectos miserables que le está dando a los campesinos. Y nos pusieron a mendigar en los peajes, a mendigar la cosecha. Se la entregamos, aquí regalada en el Ministerio”, aseguró la mujer, que tenía a su lado carteles instando a esa cartera a que otorgue precios justos para el precio de la papa.En otros sectores del centro de la capital, otros campesinos, paperos en su mayoría, protestaron por la manera en que se han visto afectados por el precio de la papa. Incluso algunos portaron un ataúd con la palabra TLC. Los productores del tubérculo en Boyacá han lanzado un llamado de auxilio al Gobierno por la caída sustancial del precio y los campesinos han tenido que ponerse a vender en las carreteras y regatear precios. Además, para evitar que con intermediarios reciban mucho menos de pago por la misma.Los campesinos aseguran que su última alternativa es ir con sus bultos de papas para intentar venderlos al costado de las carreteras. Sin embargo, explican que no les deja mucha ganancia: hace un mes un bulto podía valer hasta 50.000 pesos colombianos, mientras que el precio de ahora se sitúa en 7.000 pesos.Los pequeños agricultores venden sus bultos en la carretera debido a una fuerte caída del precio, ocasionada, según ellos, por la sobreproducción de esta cosecha, por la papa importada y por la pandemia. Los paperos consultados por SEMANA coinciden en afirmar que, en esta ocasión, los cierres de restaurantes y el hecho de que un amplio número de colombianos redujeran su canasta familiar bajaron fuertemente los precios del tubérculo.Según ellos, si hace unos meses los comerciantes les compraban el bulto de papa gruesa a 40.000 pesos, en estos momentos ofrecen 20.000 pesos, que no alcanza para cubrir siquiera la inversión. “Vender un bulto de buena a ese precio no es negocio; entre lo que le pagamos al obrero que la cosecha y el transporte para sacarla se nos van alrededor de 5.000 y 8.000 pesos. Solo nos quedan alrededor de 15.000 pesos, que ni siquiera nos alcanzan para cubrir lo que gastamos en la siembra. Así que nos tocó salir a la carretera para que las pérdidas no sean tantas”, dice don Roberto.Bano ese escenario, varios de ellos han salido a las carreteras del país a venderla a un precio más justo para ellos y sin intermediarios, que se quedan con parte del pago. De este negocio dependen centenares de familias, repartidas entre las de los agricultores dueños de la cosecha (que por lo general arriendan entre 1 y 10 hectáreas), los administradores, y los que siembran y cosechan. Si los precios del tubérculo son buenos, es decir, entre 35.000 y 45.000 pesos el bulto de papa gruesa, esa cadena dinamiza la economía de estos pueblos boyacenses y de su capital, Tunja.Para este fin de semana, está previsto que los campesinos sigan en las calles y que los ciudadanos les compren la papa. Los paperos de Colombia empezaron a instalarse desde tempranas horas de este viernes en los peajes que la Gobernación de Cundinamarca les ofreció como lugares estratégicos para vender su producto durante este puente festivo, en el que se espera que transiten cientos de viajeros.La Gobernación de Cundinamarca anunció que acompañará a los paperos de la región. Funcionarios de la administración permanecerán junto a los labriegos en el ingreso y salida de los peajes, de manera que se propicie un gana-gana entre el vendedor y el consumidor. Entre tanto, el Ministerio de Agricultura anunció una donación de papa, que favorece al consumidor, pero no al sector campesino.Con el objetivo de seguir buscando soluciones a la coyuntura que viven los productores de papa, debido a la caída de la demanda de este tubérculo, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea Navarro, anunció una alianza con el Banco de Alimentos para donar papa colombiana a los más necesitados.“Estamos buscando las mejores soluciones para los productores de papa, quienes han visto disminuidas las ventas de sus cosechas por la caída de la demanda que normalmente tenían hoteles, restaurantes, colegios y otra serie de compradores. Por medio de esta donación, podemos ayudar tanto a los productores como a las familias más necesitadas”, dijo el jefe de la cartera agropecuaria.