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“Estrategia de intimidación y acoso”: Flip, sobre demanda de un millón de dólares de Ciro Guerra

El director de cine pide este monto como indemnización por la publicación de la historia de dos periodistas en las que se hablaba de un acoso sexual, por el que fue absuelto judicialmente. La Fundación para la Libertad de Prensa alerta sobre los efectos de las demandas civiles frente al periodismo libre.


Una nueva demanda civil amenaza con volverse otro caso emblemático en relación con la libertad de prensa en Colombia. Se trata de la pretensión multimillonaria de Ciro Guerra contra Volcánicas. Así lo advirtió la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) en un completo pronunciamiento.

La semana pasada, el Tribunal Superior de Bogotá le concedió la razón a Ciro Guerra. El cineasta había denunciado por injuria y calumnia a las periodistas Catalina Ruiz-Navarro y Matilde de los Milagros, responsables de la publicación, y pedía rectificar la información que incluyó ocho testimonios de mujeres que presuntamente fueron acosadas por el cineasta entre 2013 y 2019.

La decisión del organismo judicial ordenó “conceder el amparo de los derechos al buen nombre y honra, en favor del ciudadano Ciro Alfonso Guerra, de conformidad con lo expuesto en el cuerpo motivo de esta providencia”.

Tras esa victoria judicial, Ciro Guerra decidió interponer una demanda civil con el fin de lograr de las periodistas una indemnización por el supuesto daño que hizo esa publicación a su honra.

Sus pretensiones fueron radicadas ante el juzgado 47 Civil de Bogotá y se tasan en la suma de 917.00 dólares. La cifra es producto de los contratos que, según Guerra, él ha perdido por cuenta del escándalo con numerosas productoras nacionales e internacionales, entre ellas Amazon.

“La demanda y la solicitud de indemnización son tan desproporcionadas que se entienden como una estrategia de intimidación y acoso judicial”, aseguró la Fundación para la Libertad de Prensa.

Según la entidad, “después de intentar acallar las denuncias mediante un proceso penal y dos tutelas, Ciro Guerra arremete esta vez con una demanda civil responsabilizándolas por haber generado afectaciones en “la integridad de la esfera moral” y su carrera profesional”.

Agrega que “esta demanda llega después de que el Tribunal Superior de Bogotá ordenó a las periodistas a rectificar y con esto se puso en riesgo la reserva de la fuente, así como se cuestionó la forma de ejercer el oficio (Hoy se publicó una versión extendida protegiendo la identidad de las víctimas)”.

La Flip asegura que la demanda tiene cuatro graves efectos.

1) “Es una clara muestra del acoso judicial, que busca castigar económicamente la denuncia de asuntos de alto interés. Estas estrategias, al ser avaladas por un juez, promueven la autocensura y disuaden la publicación de denuncias relevantes para la sociedad”.

2) “Guerra pide la eliminación de la publicación. Con esto busca censurar una denuncia legítima y protegida. Además, afecta el derecho colectivo a acceder a información sobre hechos de interés público y a difundirlos con el ánimo de rechazarlos y combatir la violencia de género”.

3) “La intención de censura es total pues solicita que se ordene a las periodistas abstenerse de realizar cualquier tipo de publicación sobre Guerra. Es decir, también se está contemplando la censura previa, a pesar de que esta está prohibida por la Constitución”.

4) “Esta acción busca limitar y desconocer que los y las periodistas también tienen derecho a expresar sus opiniones, puntos de vida y sentimientos de manera subjetiva. La opinión no es verdadera ni falsa, buena o mala y no debe ser sancionada”.

Las dos periodistas habían hablado en su momento con SEMANA sobre la investigación. “Son ocho que se extienden en un lapso de seis años, probablemente son más”, empezó diciendo. Ruiz-Navarro explicó que muchas de las denunciantes no se conocen entre sí, por lo que la búsqueda por las víctimas fue activa durante varias semanas. “Hicimos todas esas entrevistas que son en total ocho horas o quizás un poco más de grabación”.

Vea la entrevista con Catalina Ruiz-Navarro