violencia

Asesinan a excombatiente de las Farc en zona rural del Valle

Desde la firma del acuerdo de paz han sido asesinado 223 exmilitantes de la extinta guerrilla de las Farc. Piden al Gobierno cumplir con lo pactado.


Milton Andrés Castaño, 36 años.

Ese es el nombre del excombatiente de las Farc número 223 asesinado tras la firma del acuerdo de paz en 2016. La violencia contra quienes dejaron las armas en los territorios es sistemática y preocupante. 

Castaño se había mudado recientemente a la vereda El Brillante, corregimiento La Italia, municipio El Cairo, Valle del Cauca. Hasta allí lo persiguieron los criminales. Este jueves en la noche fue interceptado por hombres armados que le dispararon apenas lo tuvieron de frente.

Según el partido Farc, la víctima participaba activamente en los procesos de reincorporación de excombatientes a la vida civil. "Rechazamos y denunciamos este asesinato, así como la creciente ola de violencia e intimidación que se viene presentando en el departamento del Valle del Cauca", dijo esa organización política a través de un comunicado. 

En el mismo documento le insisten al Gobierno nacional para que cumpla con lo pactado y pare este derramiento de sangre en apartados territorios del país. "(...) especialmente en lo que tiene que ver con desmantelar las organizaciones herederas del paramilitarismo. Exigimos al gobierno nacional garantías para la vida y protección para nuestra militancia y firmantes del acuerdo. Toda nuestra solidaridad para las familias de los asesinados, que junto a los líderes y lideresas sociales se suman por ciento".

También atentan contra familiares 

Familiares de excombatientes también han resultado heridos en estos ataques ejecutados con barbarie. Desde la firma del Acuerdo, 45 parientes de exmiembros de las Farc fueron asesinados en medio de atentados.

Desde que el expresidente Juan Manuel Santos y el entonces líder de las Farc, Rodrigo Londoño, pusieron punto final en 2016 a un conflicto de más de cinco décadas, los ataques contra los excombatientes ahora sin armas son sistemáticos en diferentes regiones del país. Los han asesinado en zonas de capacitación, en centros poblados, sectores rurales, en fincas y hasta en sus casas.