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HUMO PURPURA

El papa Juan Pablo II nombra cardenal a Monseñor López Trujillo.

A pesar de su brillante carrera dentro de las instituciones eclesiásticas, no se esperaba que en la última audiencia general, el Papa Juan Pablo II diera a conocer su nombramiento como Cardenal. El primer sorprendido fue el mismo Monseñor Alfonso López Trujillo, quien entraba a engrosar las filas del estrecho círculo cardenalicio.
Controvertido, tildado de conservador por algunos y reconocido como moderado por otros, ha desarrollado una vertiginosa carrera sacerdotal. Desde 1960, cuando recibió la ordenación, hasta hoy, cuando ha sido nombrado Cardenal, ha llegado a convertirse en figura sobresaliente de la Iglesia latinoamericana.
Su carrera tiene comienzo en 1954, cuando abandona los estudios de sicología en la Universidad Nacional, para seguir el camino del sacerdocio en el Seminario conciliar de Bogotá. Desde esa época ya se perciben sus deseos de encontrar las implicaciones sociológicas de la teología, que más tarde cristalizarian en "La liberación y el compromiso cristiano ante la política" y "Teología liberadora de América Latina", sus dos primeras obras.
Otra de las preocupaciones filosóficas que han marcado su carrera, ha sido la del humanismo marxista, originada en su propia tesis de doctorado en Filosoíla y Letras, "La concepción del hombre en Marx", presentada en Roma y que, posteriormente fue identificada por algunos observadores como "la nueva derecha" Y aunque muchos esperaban que Helder Camara, el progresista arzobispo brasilero, fuera nombrado como Cardenal, en el mundo eclesiástico no se desconoce su notoria capacidad mediadora entre progresistas y conservadores. Una cualidad que lo hizo destacar en la segunda asamblea de obispos latinoamericanos en Medellín, lo que le valiera posteriormente para ser elegido secretario del CELAM.
Hay quienes piensan que los nuevos vientos que corren en el gobierno y que han traído consigo cambios y medidas, también empiecen a ventilar las instituciones eclesiásticas y tal vez se comience a plantear la necesidad de revisar el Concordato.-