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Tutelatón y toma de Bogotá: la estrategia del uribismo para defender a Uribe

El Centro Democrático y la militancia trabajan en diferentes frentes para intentar contrarrestar los efectos de la detención del expresidente. Instaurar tutelas masivas fue lo mismo que hicieron los petristas cuando el líder de izquierda fue destituido de la Alcaldía.  


Desde que se conoció la detención domiciliaria ordenada por la Corte Suprema de Justicia contra el expresidente y senador Álvaro Uribe, por posible manipulación de testigos, el Centro Democrático viene trabajando en una estrategia para hacerle frente a los efectos de esta decisión del Alto Tribunal.

Como parte de las decisiones que vienen en los próximos días, se buscará que haya protestas permanentes en las calles. Algunos sectores han denominado estas manifestaciones como la toma de Bogotá. Consisten en protestas pacíficas en vehículos, teniendo en cuenta la prohibición expresa para realizar aglomeraciones de personas en medio de la pandemia.

Estas caravanas, por ejemplo, se vieron la semana pasada apenas se conoció la detención de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema, no solo en Bogotá, sino en diferentes ciudades del país.

La idea es que dicho movimiento de protesta no cese, sino que crezca y se mantenga vivo en los próximos meses, con el fin de expresar el malestar que ha causado la detención de Uribe. El principal mensaje que buscan posicionar es que no es posible que el expresidente que combatió a las Farc esté detenido, mientras los exlíderes de la guerrilla estén libres, sesionando en el Congreso y sin pagar aún por los crímenes cometidos.

El representante a la Cámara Edward Rodríguez, del Centro Democrático, señaló que se invitará a los ciudadanos a que instalen banderas de Colombia en sus viviendas o que peguen calcomanías en sus vehículos.

El segundo frente de la estrategia del uribismo es de corte judicial y puede recorrer el mismo camino que en su momento recorrió el petrismo, luego de que el entonces procurador Alejandro Ordóñez destituyera a Gustavo Petro de la Alcaldía, por el caos en la puesta en marcha de un nuevo modelo de recolección de las basuras.

En aquella ocasión, centenares de ciudadanos organizados instauraron todo tipo de tutelas ante diferentes despachos buscando tumbar la sanción disciplinaria de la Procuraduría.

En esta oportunidad, según fuentes del Centro Democrático, se invitará a los ciudadanos a que instauren este tipo de recursos judiciales para buscar la libertad de Uribe. La tutelatón a favor de Uribe busca que sea "cívica", según Rodríguez.

La directora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, dijo también en una entrevista con María Isabel Rueda, en "El Tiempo", que podrán acudir a instancias internacionales para hacer valer los derechos políticos de Uribe y de sus electores.

Esa fue también parte de la estrategia de Uribe cuando acudió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues sus derechos políticos estaban siendo restringidos por una autoridad administrativa, en este caso la Procuraduría.

La Convención Americana de Derechos Humanos establece que los derechos políticos solo podrán ser limitados cuando exista una condena por un juez competente en un proceso penal, en doble instancia. En el caso de Uribe, la investigación la lleva el máximo tribunal de lo penal en Colombia y contempla una doble instancia a la que tendrá derecho el expresidente cuando su proceso avance, algo que podrá tomar por lo menos un año.

La otra parte de la estrategia del uribismo estará en el Congreso. La bancada del Centro Democrático va a hacer un énfasis diario, en sus intervenciones en las sesiones virtuales o semipresenciales, en el caso de Uribe.

Está pendiente, además, una reunión del partido con el presidente Iván Duque, pues el mandatario no es partidario de que se impulse una Constituyente, como lo ha pedido el Centro Democrático con el fin de reformar la justicia. El presidente es más partidario de sacar adelante un proyecto en el mismo sentido con el apoyo de todos los partidos.

Dicha Constituyente buscaría suprimir las cortes y unificarlas en una sola, además de acabar con la Justicia Especial para la Paz (JEP).