política

Mantener las curules, el otro ‘chicharrón’ que se le viene al Centro Democrático

La situación que vive el expresidente Uribe y los intereses generados por la campaña tienen al partido en medio de agudas divisiones.


Además del pulso que vive el Centro Democrático para posicionarse de cara a las presidenciales del próximo año, en las que podría quedarse solo para la primera vuelta, el partido enfrenta otro gran reto para 2022: mantener el número de curules logrado hasta el momento, representadas en 19 senadores y 31 representantes.

Miembros de la bancada le dijeron a SEMANA que el pulso que se vive entre los congresistas por los primeros puestos de las listas ha derivado en serias divisiones, pues son conscientes de que el margen es menor y, seguramente, perderán curules.

El principal elemento que causa preocupación en la bancada es que esta será la primera vez en veinte años que Álvaro Uribe no estará en la primera fila del frente de batalla en las elecciones presidenciales y legislativas.

En las elecciones de 2014 y 2018, Uribe se presentó como candidato para impulsar las lista al Senado de su partido. Solo hace cuatro años puso 870.000 votos. Buena parte de este caudal, por lo visto hasta el momento, difícilmente lo podrá heredar.

Un fallo de la Corte Constitucional, en una apretada votación de cinco contra cuatro, determinó hace dos semanas que el expresidente Álvaro Uribe seguirá vinculado a un proceso penal, formalmente imputado por fraude procesal y soborno. Esto no solo lo mantiene con la cabeza puesta en su defensa sino que le ha provocado un impacto negativo en su imagen.

Desgaste del Gobierno

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Cuatro años siendo gobierno han afectado la imagen del Centro Democrático - Foto: Presidencia

El otro factor que crea temores en la bancada del Centro Democrático es el desgaste en el que viene el Gobierno del presidente Iván Duque y con el que han tenido que lidiar los aspirantes al Congreso por la colectividad. Cuatro años siendo Gobierno les podrían pasar factura.

De hecho, hace algunas semanas, el expresidente Álvaro Uribe Vélez aseguró, en entrevista con Vicky Dávila en SEMANA, que los resultados del Gobierno Duque “inhiben” la campaña del Centro Democrático con miras a 2022. El exmandatario consideró que sí habrá dificultades con miras a la contienda electoral de la que saldrá el próximo presidente de Colombia y en la que se elegirá un nuevo Congreso.

“Alguien que salga del seno del Centro Democrático no puede pretender salir ajeno al Gobierno. Para bien o para mal”, aseguró el expresidente Uribe. “Yo estoy preocupado por el futuro de Colombia y de la democracia. Este problema de criminalidad ha llegado a un punto que empieza a reversar la capacidad del Estado. La dictadura del terrorismo destruyendo la democracia”.

Esta colectividad se había caracterizado por ser una estructura monolítica, alrededor de la figura del expresidente Uribe. Pero en las últimas semanas, cuando además el exmandatario ha tenido que concentrarse en su defensa por el proceso judicial que enfrenta, las diferencias han salido a flote.

Por ejemplo, el jueves de la semana pasada el representante José Jaime Uscátegui anunció que renunciará al Centro Democrático y no va a participar en la próxima contienda electoral, después de enterarse de que la cabeza de lista en la Cámara no sería para él.

Hace unos días el senador Ernesto Macías envío una carta al expresidente Álvaro Uribe en la que se quejó de la directora del partido, Nubia Stella Martínez, y la calificó de “obsesiva, abusiva y arbitraria”.

Poco después, el representante a la Cámara Ricardo Ferro, quien aspirará al Senado en 2022, escribió un trino que puso a pensar a más de uno porque, de manera diferente a la de Macías, también pidió garantías para el proceso electoral.

“Desde la dirección del partido se deben dar garantías a todos los candidatos al Congreso. Si se quieren asumir jefaturas de debate de aspirantes al senado, por el bien de la colectividad, dichas tareas deben asumirse desde afuera. Jamás desde la institucionalidad”, apuntó el parlamentario.

A esto se suman las agudas diferencias entre el representante Edward Rodríguez, quien buscaba ser candidato del partido y el precandidato Rafael Nieto. La ruptura llegó a tal punto que Rodríguez declinó la aspiración.

Adicionalmente, la puja por los primeros puestos de la lista al Senado ha resultado en tensiones. Algunos congresistas no están de acuerdo en que nombres como el del exsecretario de Gobierno de Bogotá Miguel Uribe Turbay sean puestos por encima de ellos en las listas. Se juegan nada menos que su reelección. Ahora la llamada a encabezar la lista es la senadora María Fernanda Cabal, luego de la victoria de Óscar Iván Zuluaga en las encuestas para definir la candidatura presidencial.

Tal parece que una consecuencia de la situación que vive el expresidente Uribe está resultando ser, hasta ahora, el resquebrajamiento de su partido. No hay autoridad que lo reemplace a él.