orden público

¿Por qué las disidencias quieren matar al gobernador del Meta?

Las disidencias habrían planeado asesinar al mandatario del Meta, Juan Guillermo Zuluaga. Detrás de sus intenciones están la expansión del grupo de Gentil Duarte y el trabajo del funcionario contra el daño ambiental en los Llanos.


Gentil Duarte, jefe de las disidencias del bloque Oriental de las Farc, habría dado la orden de asesinar al gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, según información de la inteligencia del Ejército. Una idea como esta demuestra la fuerza del grupo de criminales que desde hace cuatro años se asentó en los Llanos Orientales y se convirtió en la estructura armada más grande de Colombia. Y también evidencia una arista del conflicto que cada vez toma más visibilidad: el daño ambiental que causan los grupos delincuenciales.

El propio Zuluaga explicó que el plan de asesinarlo quedó al descubierto por interceptaciones telefónicas a las disidencias. Al parecer, el grupo buscaba sicarios en Medellín y Cali para ejecutar el crimen. Gentil Duarte habría dado la orden por la resistencia que la Gobernación ha planteado al avance de las disidencias en el departamento. Pero especialmente por su lucha contra la deforestación, que se disparó en gran medida por los cultivos de coca que promueve esta estructura criminal.

La Gobernación calcula que solo en el primer semestre del año talaron más de 20.000 hectáreas de bosque en el Meta. Si la tendencia se mantiene, la cifra de deforestación, al final de 2020, duplicaría la de 2019. El problema parece más grave en La Macarena y Vista Hermosa, y en particular en el Parque Nacional Natural Tinigua. Esta es el área protegida de todo el país más afectada por la deforestación, que entre 2017 y 2019 perdió 16.000 hectáreas de bosque. Y justo en esa región del sur del departamento las disidencias tienen su mayor influencia.

El grupo de Gentil Duarte, con cerca de 3.000 hombres en armas, opera en Guaviare y Caquetá, y desde allí se ha extendido también a Meta, Vaupés, Guainía, Vichada y Huila. Con el dominio de amplios bosques para cultivar coca y acceder a las fronteras de Venezuela y Brasil, tienen asegurado el control de una buena tajada del narcotráfico. Y en aras de expandir el negocio, promueven que las comunidades campesinas tumben árboles para cultivar la hoja. En el sur del Meta, según la Gobernación, ofrecen hasta 5 millones de pesos por cada hectárea tumbada y quemada que le abra paso a la coca y la ganadería.

Las disidencias de Gentil también oponen fuerte resistencia a la erradicación de cultivos ilícitos en el departamento. Y para eso han vuelto a usar artefactos como minas y cilindros explosivos. La semana pasada, tres soldados y un campesino quedaron heridos en Vista Hermosa por “el emplazamiento de cilindros de 40 libras cargados con explosivos y metralla, en las áreas donde vienen adelantándose las tareas de erradicación”, explicó el general Raúl Flórez, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega.

Así mismo, al departamento lo amenaza la guerra entre el grupo de Gentil y el Nueva Marquetalia, de Iván Márquez. Estarían disputando la ruta hacia Venezuela y, en medio de la pugna, ya han dejado varios asesinatos. Las disidencias parecen envalentonadas en los Llanos, hasta el punto de orquestar un atentado contra un mandatario departamental, algo a lo que solo se atrevieron las Farc en sus momentos de mayor poder. Al hacerlo, no solo ponen en riesgo la vida de los pobladores, sino también la riqueza ecológica de la región. Por ahora, las autoridades reforzaron el esquema de protección del gobernador Zuluaga.