Los bogotanos y muchos otros viajeros se han volcado a las carreteras a ayudar a los paperos de Boyacá. En los nueve peajes del departamento de Cundinamarca están dispuestos puntos para que, sin necesidad de intermediarios, los ciudadanos puedan llevarse un bulto de papa y así ayudar a los agricultores con la crisis económica que azota a ese sector y que los obligó a salir a las vías a vender su producto. Así, el puente festivo se ha convertido en la salvación para muchas familias colombianas que viven de este trabajo.“Hemos llegado a 1380 toneladas de papa vendida, que equivale 28.000 bultos de papa. Con unas ganancias superiores a los mil millones de pesos en venta para nuestros agricultores”, indicó la Gobernación de Cundinamarca este domingo en la noche.Estos son los puntos dispuestos por la administración departamental para la compra y venta de papa:-Peaje Siberia calle 80.-Peaje Chusacá auto Sur-Peaje Casablanca - Vía Ubaté-Peaje Albarracín- Villapinzón-Centro Agro Industrial de la papa en VillaPinzón-Peaje de Los Andes-Peaje El Roble vía Gachancipá-Peaje Boquerón, Chipaque, Cundinamarca-Peaje Calle 13Hace unos días se hicieron virales las fotos de unos agricultores de Ventaquemada (Boyacá) vendiendo bultos de papa en plena carretera. ¿El valor? $7.000 cobraban por cada bulto de papa, aun cuanto este, por barato que se consiga en la ciudad, no baja de $40.000 en promedio. Las imágenes conmovieron al país.El sector papero en Colombia sufre una de las peores crisis de la historia y son varios los factores que la impulsan. La cosecha cayó en un momento crítico por cuenta de la pandemia. Y la mezcla de la dura realidad que vive el sector de restaurantes, cafeterías, bares y catering más el crecimiento de las importaciones de ese producto produjo un colapso en las ventas en el sector.A lo anterior, hay que sumarle otra serie de quejas que tiene los agricultores. Por un lado, los intermediarios. Los paperos insisten, desde hace un buen tiempo, que el precio que les pagan a ellos los comercializadores del tubérculo es mínimo en comparación al precio final que debe asumir el consumidor. La problemática se centra entre el precio que paga el transportador al agricultor y cuánto paga el distribuidor de la central de abastos al transportador. Son varios los eslabones que tiene esta cadena y aunque el que debe arar la tierra, sembrar la semilla, regar los cultivos y recoger la cosecha es el campesino que se levanta, en su mayoría, a las cuatro de la mañana para adelantar estas labores y termina la jornada de trabajo al caer la tarde, no es precisamente él quien tiene una retribución equitativa a su esfuerzo.En línea con lo expuesto, el Gobernador de Cundinamarca, Nicolás García Bustos, agradeció a las personas que se solidarizaron con los paperos. “Gracias a ustedes hoy productores como don José no solo vendieron todo su papa a precio justo y sin intermediarios, sino que vieron valorado y reconocido su trabajo. Ustedes han hecho de este un gran día para el campo cundinamarqués”, escribió el mandatario en Twitter.Los Tratados de Libre Comercio son para los cultivadores otra arista del problema. La importaciones del tubérculo han acrecentado la crisis en el sector papero. Los agricultores incluso piden que se suspendan estos tratados binacionales para que el agro colombiano no sienta el contrapeso de estos productos que llegan, en su mayoría, de Europa. Lo anterior va ligado al precio que deben pagar los paperos por los agroinsumos –en su mayoría importados– y que sumado al pago de los jornaleros, el precio de las semillas y los retos que supone el clima que tiene el país.Esa dura situación económica, sin embargo, ha producido una ola de solidaridad que pocas veces se había visto en las carreteras del país. Se espera que este lunes, cuando miles de bogotanos regresen a la capital del país, las ventas de papa aumenten aún más.