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Diego Cadena, el hombre que terminó 'encadenando' a Uribe

El polémico abogado fue imputado por presuntamente haber manipulado testigos para favorecer al expresidente Álvaro Uribe. Dos presos han acusado a Cadena de soborno y ese es el sustento clave para que hoy el líder del Centro Democrático tenga medida de aseguramiento.


Diego Javier Cadena Ramírez era hasta hace un par de años un abogado absolutamente desconocido ante la opinión pública. Hoy es el eslabón clave del caso por el que el expresidente Álvaro Uribe Vélez irá a casa por cárcel, por decisión de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia. Los dos deberán responder por los mismos cargos: los presuntos delitos de soborno y fraude procesal.

Cadena apareció en escena a mediados del 2017, cuando empezó a hacer aportes a la defensa del expresidente Uribe, liderada oficialmente por el penalista Jaime Granados. Cadena no apareció ante las cámaras abogado oficial, participaba desde la sombra. Según la Fiscalía, el 18 julio de ese año, Cadena fue a la cárcel de Palmira, en el Valle del Cauca, a ver al exparamilitar Carlos Enrique Vélez. El encuentro fue justo antes de que Vélez enviara una carta a la Fiscalía en la que decía que había recibido presiones de parte de senador Iván Cepeda para declarar en contra de los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez.

Pero todo dio un vuelco en 2019, el mismo exparamilitar confesó ante la Corte Suprema de Justicia que su carta se dio a cambio de dádivas. Actualmente, Cadena está imputado por presuntamente ofrecerle 200 millones de pesos a Vélez, de los cuales se tienen soportes de unos 12 millones en giros, y hay testimonios que elevan la cifra hasta 48 millones relacionado otros pagos en efectivo. Cadena no ha negado el giro del dinero, pero ha dicho que fue enviado por razones humanitarias. Para eso presentó varios chats de Vélez conversando con Juan José Salazar –socio de Cadena y quien también fue imputado– en los que el primero le pedía dinero para su hijo. “Si no me cree, llame a mi mujer, que está con el niño; lo están canalizando, mi viejo, estoy desesperado y no tengo más a quién acudir”, dice una de esas comunicaciones.

Cadena también ha explicado la plata con el argumento de que el preso los extorsionó. Su defensor, el abogado Iván Cancino, dijo que raya en lo absurdo suponer que alguien que esté sobornando haga pagos a través de giros fácilmente rastreables. Pero sus contradictores señalan que si fuera verdad lo de la extosion Cadena –aún más siendo abogado– debió formular denuncia penal contra Vélez.  

La versión del exparamilitar Carlos Enrique Vélez entró a reforzar la de otro testigo clave: Juan Guillermo Monsalve. Él es hijo de Óscar Monsalve, quien administró la hacienda Las Gucharacas entre 1986 y 1996, la cual fue propiedad de la familia del expresidente Álvaro Uribe hasta ese último año, y fue el núcleo del largo proceso. Esto porque el senador Iván Cepeda en un debate en el Congreso en 2014 reveló testimonios de Juan Guillermo Monsalve en los que decía que en dicha hacienda había tenido origen el Bloque Metro y que en la fundación de ese grupo paramilitar habrían participado los hermanos Uribe. Desde el primer momento el expresidente ha salido a desmentir a Cepeda, y a acusarlo de ir por las cárceles del país buscando testigos en su contra y así lo denunció ante la corte. Sin embargo, todo se volteó en su contra cuando en febrero de 2018 la Sala de Casación Penal como conclusión de la investigación decidió archivar la denuncia contra Cepeda y compulsó copias contra el denunciante Álvaro Uribe.

Y es que según la Fiscalía habría sido Cadena quien también buscó a Monsalve para que declarara en contra de Cepeda, asegurando que lo había manipulado para dar su testimonio. “Buscó usted y abordó al señor Juan Guillermo Monsalve; en este caso le ofreció apoyos o asesorías jurídicas, colaborarle en recursos jurídicos y lógicamente tramitarle el ingreso a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), con el fin de que declarara falsamente ante la Corte Suprema de Justicia y manifestara que el senador Cepeda lo había abordado y que este le había ofrecido beneficios judiciales, protección y de cambio de cárcel con el objetivo que declarara en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez”, explicó Daniel Hernández, delegado de la Fiscalía.

Tanto la defensa del expresidente Uribe como la de Cadena han dicho que fue Monsalve quien estaba intentando contactar a alguien cercano a Uribe, y no al revés, y que por esa razón Cadena fue a La Picota a atender ese llamado. “Sí, él se había inventado esa historia. Por eso nos sorprendió que hubiera buscado a alguien cercano al entorno de Uribe. Este se sorprendió y por eso mandó a Cadena a ver de qué se trataba (...) Monsalve le expone su situación a Cadena y le dice que injustamente le negaron su paso a la Jurisdicción de Justicia y Paz, que es la de los paramilitares. Cadena le contesta: ‘Voy a echar una mirada a su caso para ver si cabe una revisión‘. Eso es todo lo que hay y ha sido interpretado como manipulación de testigos”, explicó Jaime Granados, el abogado titular de Uribe, en entrevista con SEMANA en octubre de 2019.

El caso de Diego Cadena ha repercutido de tal manera en el del expresidente Uribe que en el proceso de seguirle la pista a Cadena fue interceptado su teléfono, por tanto se tuvo registro de que cada vez que Cadena iba a visitar un testigo a la cárcel le informaba a Uribe. Fueron esas mismas interceptaciones las que dan cuenta de quién era Cadena y cómo se movía.

Este hombre de 37 años, nacido en el Valle del Cauca, escaló rápidamente y se movía en círculos poderosos. Viajaba en avión privado, ejercía como abogado entre Colombia y Estados Unidos, donde defendía a narcotraficantes, y tenía contactos en la DEA.

Paradójicamente, la resolución de imponer medida de aseguramiento domiciliaria le llegó primero al expresidente Álvaro Uribe Vélez que a Diego Cadena. Se espera que este jueves el juez decida si le dicta o no la misma medida al polémico abogado. En palabras de su defensor, Iván Cancino, quien pide que pueda enfrentar el resto del proceso en libertad: “Una detención domiciliaria también es cárcel”.