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Reviva el Gran Foro Colombia 2018: ¿Para dónde va el país?

SEMANA y la Revista Dinero organizaron el foro que se llevo a cabo este miércoles en Cartagena. En él se debatieron temas de interés nacional, economía, cultura, territorio, desarrollo, elecciones, medios de comunicación, entre otros.

1. ¿Bajo qué lupa se deben analizar las elecciones 2018?

El debate electoral está marcado por el disenso de las elites, el miedo a tantos candidatos, tan variados, y al reto que tienen los medios de recuperar la credibilidad ante tantas noticias inexactas o mal intencionadas.

En el segundo panel de la mañana, después de la mirada desde el Caribe por el escritor y periodista Juan Gossaín, participaron la directora de La Silla Vacía, Juanita León; el director del diario La República, Fernando Quijano; Juan Lozano, director de la Red + Noticias y Alejandro Santos, director de revista SEMANA, quienes abordaron las preocupaciones sobre las mentiras en la campaña electoral, la credibilidad de los medios, la importancia de las redes, la polarización política y el reto de los medios ante tanta información.

La directora de La Silla Vacía afirmó que existe un disenso en las élites que no habíamos visto en la historia política reciente y eso se debe al proceso de paz y la desmovilización de las Farc. Dice que cuando le hacen la pregunta de quién va a ser el próximo presidente, sostiene que es una pregunta difícil de responder, posiblemente quien enarbole las banderas del cambio. El que logre convencer a los electores de que simboliza el cambio, ese podría ser el próximo presidente.

El director de SEMANA, Alejandro Santos, siguiendo el hilo de lo afirmado por la directora de La Silla, aseguró que es muy importante para Colombia y habla muy bien de su democracia, el hecho de que no haya un candidato que a estas alturas pueda decir que es el próximo presidente. También se refirió al debate en las redes y la exacerbación de los odios, como un mecanismo para estigmatizar y polarizar.

Santos insistió en que es importante en este debate perderle miedo a la democracia y la segunda se convierte en ese sentido en un elemento tranquilizador, la segunda vuelta, afirmó, "es un antídoto contra los extremos", y puso como ejemplo las pasadas elecciones francesas en donde Emmanuel Macron se disparó entre la primera y la segunda vuelta.

El tercero en exponer sus opiniones sobre el debate electoral y los medios fue el exsenador y exministro Juan Lozano, quien afirmó que lejos de lo que muchos están pensando en el sentido de que las redes sociales marcan el fin de los medios tradicionales, esta es una oportunidad para recuperar la credibilidad, porque precisamente en las redes lo que está proliferando es información alejada de la verdad.

Los medios deben recuperar la credibilidad. "Los medios, agregó, tienen una oportunidad para volver a sus fundamentos. Estamos viviendo una crisis de perplejidad. Los colombianos, no están conformes con su Gobierno. Volvamos a informar sin pretensiones y sin vanidades".

Por su parte, el director del diario La República, Fernando Quijano, cree que el problema no es que se esté abusando de los bulos, sino de que esas exageraciones en las que incurren políticos, empresarios y periodistas no sean verificadas, nadie pregunta o refuta una cifra, una estadística, la dan por cierta abusando del desconocimiento de la audiencia que los está recibiendo.

Debe ser una exigencia para los periodistas ponderar las cifras, exigir el origen de la información y verificarla. En cierta medida los medios deben convertirse en curadores de la información que reciben cada día.

2. Es imperativo recuperar la confianza de los inversionistas y los consumidores

Diferentes reflexiones hizo el economista Guillermo Perry a partir de la economía y la política del país. En lo económico, enfatizó, se debe recuperar urgentemente la confianza de los inversionistas y los consumidores, garantizar el equilibrio fiscal y hacer más productiva y competitiva la economía.

Desde el enfoque político, aseguró que es necesaria una pronta reconciliación entre los colombianos, y que no da menos espera la presencia  del Estado en todo el país; además, se debe "restablecer la confianza en nuestras instituciones, para lo cual es necesario controlar efectivamente la corrupción"; para ello, aclaró, hace falta una estrategia integral entre ambos sectores y manifestó que “hay que acordar entre el sector privado y el público qué bienes necesita cada uno”.

Perry, ex ministro de hacienda en el Gobierno de Ernesto Samper y profesor de la Universidad de los Andes, sostuvo que la confianza de los inversionistas y consumidores volverá si se garantiza la sostenibilidad fiscal, si se comienza a recuperar la confianza en las instituciones y se avanza en la reconciliación. La paz, clamó, será fundamental en este propósito y también en el crecimiento económico.

Su ponencia terminó con una alusión a Desmond Tutu, el pastor y pacifista sudafricano: "Ellos no merecen que los perdonemos, pero nosotros merecemos perdonarlos por nosotros y por nuestros hijos". 

3. Empresarios Vs. comunidades de afros e indígenas

Un tema de candente actualidad que ha dado lugar a infinidad de acciones judiciales, a conflictos sociales, a desplazamientos, a cambios en la legislación y a fallos que comienzan a ser cuestionados porque son vistos como cambios en las reglas de juego.

Esta ponencia fue abordada inicialmente desde la importancia de las consultas previas y las consultas populares para gestionar el territorio. En este panel intervinieron la Procuradora Delegada para Asuntos Agrarios y de Restitución de Tierras, Andree Viana, el líder afrocolombiano Oscar Gamboa, el presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Santiago Ángel, el vicepresidente de Asuntos Jurídicos y Sociales de la Andi, Alberto Echeverría, con la moderación de Carolina Urrutia, directora de Semana Sostenible.

Es un tema atravesado por legislaciones con zonas grises e intereses que chocan: empresarios versus comunidades, en principio afros e indígenas. Y la discusión tiene que ver con el hecho de si las instituciones son capaces o no de gestionar el territorio y la solidez de esas mismas instituciones para garantizar que quien invierta y las comunidades resulten beneficiados.

Es tal la incapacidad para gestionar el territorio que los Planes de Ordenamiento Territorial están elaborados y pensados por urbanistas y arquitectos, pero no por planificadores que conozcan el desarrollo agrario y minero, por eso la mayoría de los municipios no sólo no está permitido el desarrollo en su zonas rurales o suburbanas, tampoco existe noción del desarrollo minero u otro tipo de explotación que no son reguladas por las legislaciones municipales.

Sin duda hay mucho terreno para avanzar, posiblemente más en medio de prejuicios que de certezas de los distintos actores y sus aspiraciones ante cada proyecto. 

4. “Que la gente capaz esté al mando del barco (…) Ahí está el inicio de cualquier transformación” 

Con el fin de resolver la pregunta ¿hacia dónde va el país en temas económicos?, se reunieron Santiago Montenegro, Mauricio Cabrera, Ricardo ortega, Cecilia López y Jorge Enrique Bedoya. Todos reflexionaron en un momento coyuntural en el que hay desaceleración económica, donde la productividad se debe desarrollar y el agro debe ser activado cuanto antes. Sobre todo, dijeron que no hay que ilusionarse con una nueva bonanza petrolera. A propósito, asegura Cecilia López, exministra de Agricultura, que uno de los errores graves que cometió el país fue no aprovechar la bonanza para crear una canasta diversa.

Mauricio Cabrera, por ejemplo, manifestó frente a este tema que con la mejora del precio del petróleo “se nos apareció la virgen”, pero esto puede ser tóxico: podría desencadenar, entre otras cosas, un incremento en el gasto público. Cabrera aseguró que “el petróleo no es el futuro de Colombia, pero sí es el presente. Por eso tenemos que pensar en los próximos años y resolver el problema de las reservas de petróleo”. Cecilia López también hizo un llamado a ponerle realismo a la economía colombiana: “Colombia ha crecido con bonanzas que han sido bien manejadas, pero en esta última, lamentablemente, se dependió demasiado de ella”.

Pero este no fue el único que tema que inquietó durante el panel. Todos pidieron una mirada hacia el campo y abogaron por una reforma rural integral. Por eso, Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), dijo que el reto del país no es solo crecer, sino que hay que empresalizar la actividad productiva. Habló de la situación de las vías terciarias del país, donde solo un 10 por ciento de ellas está en buen estado “así es imposible conectarse con la Colombia productiva”.

Y mucho más preocupante la situación en el agro si no hay mano de obra, no hay crédito para motivar a los agricultores,  y no se potencian otros productos distintos a los tradicionales, como el café. Pero uno de los puntos en lo que más se insitió fue en la Ley de Tierras que, auque está bien redactada, aun no se ha puesto en marcha. “El crecimiento arranca con el campo y en Colombia hay un problema muy grave con la tierra porque siempre estamos pensando en la urbanización”, dice Bedoya.

En la misma línea estuvo Juan Ricardo Ortega, director de la Dian, quien dice que para tener un agro productivo hay que explicar y medir cuáles son realmente sus necesidades: “que la gente capaz esté al mando del barco, especialmente para temas relacionados con el agro. Ahí está el inicio de cualquier transformación y sería lo más rentable para el país”.

El tema de la productividad preocupa mucho a los expertos. Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, calculó que si el país sigue creciendo a menos del 1 por ciento, se necesitarían 95 años para llegar a los niveles de España. Además, otro problema que aqueja a Colombia es la informalidad: un 63 por ciento de los trabajadores del país son informales, lo mismo que en las empresas.

Por otra parte, dice que para subir la productividad hay que despolitizar las instituciones; pensar una Dian más grande y fortalecida para que formalice la economía, e introducir sistemas de planeación financiera en las entidades. Montenegro también concluyó que el país tiene una absurda política de salario mínimo, y que este debe crecer de manera diferente en cada región.

En cuanto a la educación, se advirtió que instituciones como el Sena deben prepararse para la revolución tecnológica, por medio de temas como el big data o el internet de las coas, y que las universidades tienen que empezar a entender las nuevas dinámicas del  mercado liberal.

5. La educación es la solución a la pobreza

Antonio Celia, presidente de Promigas, habló en el foro sobre el compromiso del empresariado con la educación del país. "No todo es plata en la vida. Los empresarios tenemos que invertir en programas sociales", dijo en el Gran Foro Colombia 2018, a propósito de la discusión sobre  el futuro del país.

Su participación comenzó con una alusión a la filósofa  Martha Nussbaum que, en otras palabras, dice que la educación sirve para hacer hombres libres, porque serán dueños de sus ideas. Su llamado al sector empresarial, del que hace parte, fue contundente: los empresarios deben reivindicar la importancia de la inversión privada y no quedarse en ser solo  espectadores cómodos.

Celia también se preguntó "si la clave es la educación, ¿por qué no pasa nada?". Entre las razones que argumentó estuvo la falta de voluntad política (refiriéndose al clientelismo excesivo), la  falta de capacidad local y la falta de dinero, aunque destacó que el 5,3 del PIB se destina a asuntos educativos. Insistió en que  la formación profesional siempre estará vinculada a la competencia y a la productividad que el país necesita. Y evocó una vieja frase: "el problema de la pobreza solo tiene una solución: la educación".

6. “La cultura nos hace humanos”

Cristina Fuentes La Roche, directora internacional del Hay Festival, y Sergio Díaz-Granados, director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, hablaron de los temas positivos de este encuentro: la economía naranja y el inicio del Hay Festival, que comienza este jueves.

Como bien lo dijo Fuentes, una de las grandes conclusiones es que la cultura no es una mercancía, sin embargo, hay que protegerla. En este panel se exaltó la fuerza que están tomando las industrias culturales a nivel mundial y, aunque las cifras aún están por consolidar, Colombia no es la excepción.

Según la directora del festival, eventos como el Hay, sirven para formar un pensamiento crítico, para fomentar la lectura, para catalizar proyectos propios; a propósito manifestó que “la cultura nos hace humanos”. Díaz Granados, por su parte, indicó que la creatividad es el recurso inagotable de América Latina, porque en la economía naranja  (ideas transformadas en bienes y servicios culturales) sin innovación no hay emprendimiento. 

Ante el embate tecnológico actual, Cristina Fuentes rescató la capacidad de dialogar y comunicarse, como se hace en espacios como el Hay Festival; eso es un código universal, algo que innovaciones jamás podrán reemplazar: una práctica que hoy adquiere más importancia en tiempos de crisis y tensiones políticas. Díaz Granados, exministro de comercio, industria y turismo, también se expresó desde su orilla: "pienso que hay que creerse el cuento y embarcarse en la transformación digital. El tema de la financiación empodera al gobierno en un papel fundamental para el impulso de los emprendimientos".

La  gran conclusión a la que se llegó en esta jornada, es que las industrias creativas van por buen camino, la gente empieza a creer en ellas, pero falta adaptarse aún más al cambio digital y que el gobierno las respalde con normatividades acertadas. 

7. Sector privado, el aliado para el desarrollo

Los empresarios han jugado y pueden jugar un papel crucial en el desarrollo del país, no sólo en la creación de empresas, también en la consolidación de la paz y en la generación de empleo y desarrollo. 

Si algo dejaron en claro los convocados a este panel, es que, sin un sector privado sólido y comprometido con el país, en Colombia no habría desarrollo ni generación de empleo. Pero el compromiso de los empresarios puede ir mucho más allá, como lo sostuvo el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce McMaster, quien afirmó que el sector privado es un buen aliado en la implementación de los acuerdos de paz, pero también tienen mucho que aportar en las finanzas públicas, en la ejecución del gasto y en el crucial tema de las pensiones.

En este panel, además de McMaster, intervinieron el presidente de la Cámara colombiana de la Construcción, Juan Martín Caicedo, el superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo y la directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Páez.

En su breve exposición el presidente de la Andi sostuvo que el sector privado somos todos y a pesar de eso en Colombia, está mal visto ser exitoso y hacer empresa. No siempre, agregó, tener una empresa exitosa significa que quien la gerencia o sus socios son ricos.

Por su parte Juan Martín Caicedo destacó el papel que en los últimos años ha tenido la construcción de infraestructura, que dio un ‘salto monumental pasando en menos de ocho años, en 2010, de ser el 1.6% al 3% del PIB. ¿Qué sucedió? ¿Cómo lo hicimos? 

Para Caicedo la creación de entidades como la Agencia Nacional de Infraestructura y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ajenas a la afectación política, fueron definitivas en ese salto pues gracias a los modelos de contratación se han ejecutado  60 proyectos por valor de 64 billones de pesos

En el modelo de concesiones actual, sostuvo, hay un punto de quiebre, porque en el pasado los concesionarios se podían acomodar en la obra, mientras que la ley 1882 de 2017 crea un modelo de transparencia en la contratación. El problema está en las regiones, donde se habilitan únicos oferentes en las licitaciones departamentales y municipales.

En su intervención el superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, también destacó la importancia del sector privado como un aliado del desarrollo y no dejó dudas que la Superintendencia de Industria Comercio es un aliado del sector empresarial al afirmar que el desarrollo de los países se debe al desarrollo de las empresas.

Para ratificar su afirmación recordó cómo a finales de los años 80 y comienzos de los 90, el estado colombiano vivía una guerra con el narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla, y quienes tenían la ‘carne en el asador’ eran los empresarios, tanto de las ciudades como los agroindustriales y ganaderos. A pesar de que Colombia se le estaba considerando como un país inviable, los empresarios se quedaron, mantuvieron sus inversiones.

“Muchos, agregó citando una frase de Winston Churchill, miran al empresario como el lobo que hay que abatir, otros como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos como el caballo que tira del carro”.

Los empresarios de este país, sostuvo, se hacen matar para que la economía siga siendo una economía de mercado. La libre competencia es la columna de la libre empresa, reglas claras cumplidas por todo el mundo. Los consumidores son el corazón de la economía social de mercado. No existe ningún país, que no tengan una fuerte autoridad de protección de la competencia. A los empresarios no los podemos sancionar ni perseguir porque sean exitosos, pero tampoco podemos permitir que tengan conductas que pisoteen o atropellen a millones de ciudadanos.

¿Qué país no queremos?, se preguntó Robledo. “No quiero un país donde unos empresarios se cartelicen, constituyéndose en carteles predatorios. No quiero un país donde un empresario predatorio se sienta en libertad de atribuirle características a un producto que no tiene porque eso va contra el empresario decente, quien tiene que hacer frente a una competencia desleal”.

Este panel del sector privado terminó con la intervención de la directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Páez, quien se refirió al liderazgo de los empresarios del Caribe, que con la creación de riqueza y encadenamientos productivos han contribuido con la generación de empleo y el desarrollo de la región a pesar de las adversidades de los conflictos que hasta hace una década se vivieron en la región. 

8. La justicia y sus desafíos

Durante décadas la justicia ha sido considerada como la cenicienta de las tres ramas del poder, por sus escasos recursos. A lo anterior hay que agregarle los graves casos de corrupción.

La crisis de la justicia no es nueva, sostuvo en su intervención el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Arribla Paucar, quien afirmó que se requiere una reforma integral que no se puede reducir a los temas de congestión y corrupción.

Las causas de la crisis, son muchas, pero afirmó de entrada que los cimientos de la justicia colombiana quedaron mal estructurados en la Constitución de 1991. ‘Hoy hay cinco tribunales de cierre. Eso lleva a conflictos de competencia. La CP de 1991 estableció inseguridad jurídica y politización, estamos viviendo una dictadura judicial, las cortes ordenan gastos y ordenan obras, esa no es la función de los jueces’.

El exmagistrado Arrubla sostuvo que sin justicia en Colombia no habrá paz, pues hay que enfrentar fenómenos muy complejos como la corrupción, el narcotráfico y el paramilitarismo.

Si bien la crisis de la justicia está sobre diagnosticada, lo cierto, aunque sea una verdad de perogrullo, es que la justicia debe empezar por restaurar la credibilidad para brindar confianza a los ciudadanos, a los usuarios del sistema judicial.

Y para que eso ocurra, lo primero que hay que hacer es eliminar la injerencia de la política en la elección de magistrados o en la confección de lista, y dar por terminada la participación de las cortes en la elección de dignatarios como Contralor, Procurador y Fiscal, pues el contacto de la política con la justicia es nefasto, sostuvo el exmagistrado Arrubla.

Ejes centrales de una reforma

Mencionó entre otros el fortalecimiento en el acceso de la administración de justicia, reformar el mecanismo de la tutela, aumentar el presupuesto de la justicia, incorporar nuevas tecnologías, la resolución de algunos conflictos a través del arbitramento, la justicia informal, la mediación de conflictos e impulsar la solución de causas contenciosas menores para evitar la congestión

El plan de modernización de la justicia debe procurar la simplificación de los procesos y aunque algo se avanzó con los juicios de oralidad, se deben incorporar nuevos mecanismos que agilicen los procesos o evitar que se llegue a ellos para evitar, entre otros, el uso abusivo de la justicia.

El exmagistrado Arrubla insistió en que se debe definir sin ambigüedades el papel de la fiscalía, pues se le considera como parte de la rama judicial y no lo es, porque el fiscal no toma decisiones judiciales, su función es recaudar las pruebas.

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