1º- Buses y busetas de servicio público: se observó que, en su mayoría, hacia las 8 de la mañana y las 6 de la tarde, circulaban casi que vacías, con excepción de algunas, que llevaban un mínimo de pasajeros.
2º- Servicio de transporte público integrado: buses azules, con capacidad hasta para 80 pasajeros, se les vio prestar el servicio en las mismas horas, casi que totalmente desocupados.
3º- Servicio de Transmilenio: en algunas terminales hubo congestión, en otras se vieron casi que desocupadas, no se observó el espectáculo de siempre: personas, que, por ahorrarse el pasaje, saltan las mallas.
4º- Servicio de taxis: de un número de 10 taxis en observación, se comprobó que un máximo de 4, llevaban pasajeros, los demás desocupados.
5º- Servicio de Uber, no se vieron por ninguna parte, puesto que una de sus actividades, es precisamente pescar en río revuelto.
6º- Vehículos con permiso para circulación: no presentaron ninguna congestión y su comportamiento se limitó a cumplir con los horarios asignados.
7º- Transporte de servicio particular: en este caso hay que analizar que existen vehículos particulares que prestan servicio público y de uso personal.
- Vehículos particulares de servicio público: es bastante notorio en personal de pensionados y de profesionales recién egresados, que mientras despegan en sus actividades, se dedican a prestar servicio de transporte público en vehículos particulares.
- Vehículos particulares de uso personal: en este punto considero que hace falta una mayor concientización, para que el uso de transporte particular – personal, sea lo adecuadamente bien utilizado.
8º- Transporte en motos y en bicicletas: la ciudad se vio totalmente descongestionada sin estos vehículos, aunque están tomando fuerza, falta crear más conciencia y adecuar más vías para su circulación.
En conclusión, si bien es cierto que el servicio de transporte público y privado en la Capital de la República es caótico; hay que aceptar, que está mal manejado y hay que reducirlo a sus justas proporciones, puesto que su uso y utilización en forma inadecuada, es lo que genera: caos y al mismo tiempo inseguridad, según informes de autoridades de policía en el día sin carro, el índice delincuencial bajó notablemente.
