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Opinión

  • | 2019/07/29 20:28

    Bogotá como entidad regional

    La situación actual de Bogotá Distrito Capital requiere ser revisada a fin de ponderar la dimensión del gigantesco problema que ha de enfrentarse y por decir lo menos, constitucionalmente revisar y ajustar el alcance de esta problemática. 

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El constituyente en 1991 quiso darle a Bogotá unas herramientas y un remedio para las profundas dificultades que no encontraban solución con el régimen de Distrito Especial que, con la sanción del decreto legislativo 3640 del 17 de diciembre de 1954, anexó a la capital de la república los municipios circunvecinos de Engativá, Fontibón, Suba, Usme, Usaquén y Bosa, así como parte de la Colonia Agrícola de Sumapaz para consolidar estructuralmente lo que fue la Bogotá de la segunda mitad del siglo XX. 

Aquel 4 de julio de 1991, con la promulgación de la nueva carta, sentíamos ilusión y vislumbramos con ansias ese nuevo régimen legal, sin embargo, al pasar los años y los periodos legislativos no pudimos lograr siquiera proferir un cuerpo normativo que le definiera y otorgara mecanismos idóneos para dotar a la ciudad más importante del país de herramientas pragmáticas en materia de organización administrativa, autonomía, participación e incluso jurisdicciones territoriales. Con pesar debo manifestar que como legisladores fracasamos en el trámite de la ley dentro del término que la Constitución señaló y dicha irregularidad fue corolario para la sanción el 21 de julio de 1993 del decreto 1421, mediante el cual se dictó el régimen especial para el Distrito Capital de Santa Fe de Bogotá. 

La promulgación de esta norma, nos llevó inexcusablemente a cuestionarnos qué hacía legalmente a Bogotá Distrito Capital diferente de los demás regímenes municipales del país, es de vital importancia señalar que en la ciudad se encuentra el 17 por ciento de la población del país, que genera cerca del 22 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Colombia.  Así mismo, Bogotá representa el 27,3 por ciento de la Producción Bruta Industrial de la nación y concentra el 35 por ciento de la ocupación laboral del país y en la ciudad confluye el 28,4 por ciento de los establecimientos industriales a nivel nacional.

Sin embargo, llama especialmente la atención que Bogotá carece de una tesorería como entidad autónoma, es decir, la capital es la única entidad territorial de la república sin tesorería del país, pues actualmente esta entidad hace parte de la Secretaría Distrital de Hacienda. Así mismo, una ciudad de más de 7 millones de habitantes, constituida por 20 localidades, solo cuenta con 3 complejos judiciales, todos ubicados en el centro de la ciudad, para abarcar toda la administración de justicia de una ciudad con una extensión territorial de más de 1.770 kilómetros cuadrados.

Ahora bien, la problemática no es exclusiva de Bogotá D.C, sino que adquiere dimensiones que traspasan sus reales posibilidades de respuesta al momento de revisar la situación de los municipios vecinos, los fenómenos de urbanización son de tal tamaño que se afirma que Soacha llega a cerca del millón ochocientos 

mil habitantes, así mismo, Chía se encuentra cercana al millón de ciudadanos y análogamente, La Calera cada día más parece un barrio del Distrito Capital que un municipio de Cundinamarca. ¿Qué opción podemos encontrar diferente a la de conseguir, a través de una cruzada nacional de carácter legal que permita la ciudad región que en alguna medida pudo salvar de la hecatombe a Medellín o Bucaramanga que intentaron con éxito una integración con sus municipios cercanos a través de la configuración normativa del área metropolitana? La racionalidad de respuesta a problemáticas como el transporte y todos los servicios públicos sería de una consideración muy diferente a la realidad que hoy empieza a mostrar total panorama de ahogo como única respuesta. Funza, Mosquera y Cota son hoy la zona franca de la capital. 

Transcurrió más de un año desde que el diario bogotano La República convocó a distintos actores trascendentales para la capital; políticos, expertos académicos, gremiales y tecnológicos, para analizar cómo sería la ciudad en el año 2030, evento de mucha importancia y con un contenido de reflexión para pensar en el escenario de Bogotá Distrito Capital como lo definió la Carta de 1991 y que reglamentó una norma contenida en el Decreto 1421 de 1993, por ello, con infinito respeto quiero invitar a nuestros honorables representantes a la Cámara para que acojan el clamor de las necesidades que nuestra ciudad requiere desde el punto de vista legal, es necesario que a Bogotá la acorace un robusto sistema jurídico en donde se mitiguen las crecientes necesidades de la ciudad y de la realidad con los municipios circunvecinos, reitero con respeto, nuestra ciudad tiene el mayor número de representantes a la Cámara por jurisdicción territorial y desafortunadamente, dicha mayoría, legislatura tras legislatura no se hace notar en la promulgación normativa. 

Siempre estuve convencido y hoy más que nunca que nos equivocamos porque proferimos una normatividad que el propio alcalde de la época, el doctor Jaime Castro recientemente reconoció debía transformarse en otra realidad que no es otra que pensar en Bogotá como Ciudad Región. 

La semana anterior en el ejercicio de asuntos profesionales tuvimos ocasión de revisar a fondo el municipio de Soacha y sus conflictos como ciudad dormitorio de más de un millón ochocientos mil habitantes de la ciudad de Bogotá, algún día escuché hablar que el límite de Bogotá con esta urbe no era más que un semáforo, entonces de inmediato pensé en Cota, hoy totalmente urbanizada por el desborde de la localidad de Suba y claro, me pregunté por Chía y desde que se construyó la zona franca en la vía que comunica este municipio con Funza y Mosquera. El drama de una ciudad sin horizonte sacudió mi mente, frente a este macabro imaginario de la realidad de Bogotá, casi ocho millones de habitantes según el Dane, que me atrevo a pensar es equivocado porque 3 o más zonas de Bogotá se calcula tienen más de cinco o seis millones de habitantes, pero aceptando que fuera así, con facilidad los habitantes de estas ciudades que mencioné sumados a la Calera y Tocancipá, nos pueden hacer pensar en 15 millones de habitantes a los que tendremos que brindarles respuesta y satisfacción a sus necesidades. 

Consideramos que llegó la hora de pensar en Bogotá como entidad regional y sumar a nuestras tareas la de ocuparnos de los municipios circunvecinos y encontrar con ellos soluciones a una problemática sin salida institucional y administrativa. 

La entrada o la salida de Bogotá, sin importar la época del año; si es temporada alta o baja; fin de semana normal o festivo, implica hoy en el mejor de los casos 2 o más horas que se ocasionan simplemente por la ausencia de infraestructura vial que tiene completamente saturada la paciencia de nuestros habitantes, es increíble que un recorrido de menos de 17 kilómetros entre Bogotá y Chía, se convierta todos los fines de semana o incluso durante las horas pico entre semana en un calvario de casi 3 horas, es decir, la misma cantidad de tiempo que existe entre el peaje de Mondoñedo hasta el municipio de Girardot. 

De tiempo atrás hemos señalado la necesidad de reorganizar la ubicación de nuestros administradores de Justicia, jueces y fiscales en cada localidad de Bogotá y no como hoy sucede en sitios que implican dos o más horas para acudir en búsqueda del reconocimiento de un derecho. ¿Alguna vez tuvieron que acudir a pagar una multa de tránsito cometida en la vía a Girardot? Ojalá nunca tengan que hacerlo porque eso no lo deseo ni al peor enemigo. 

Llegó el momento de pedir al Congreso y al señor presidente la respuesta al llamado de los habitantes de Bogotá y sus municipios vecinos para obtener una respuesta adecuada a la realidad caótica del mal llamado Distrito Capital. 

P.D.: Enhorabuena la creación del Ministerio del Deporte, gran gestión del presidente Duque y el doctor Ernesto Lucena, con la realidad que atraviesa nuestro deporte es menester darle protagonismo a las políticas estatales para el fomento del deporte, somos una tierra de campeones, en menos de un mes felicidades como la de Wimbledon y hoy el Tour de Francia, nos hacen protagonistas globales, ¡qué alegría!

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