Mientras los alcaldes de muchos municipios se ocupan de proveer alimentos a los más necesitados y de que la gente se quede en la casa, otros vemos crecer los números día a día, oímos que lo importante es que los decesos "no crezcan tanto", tratamos de comparar las curvas de otros países, buscamos qué modelo de qué país ha funcionado mejor y nos angustiamos por el futuro sin entender para dónde vamos.
Como lo dice la renombrada epidemióloga Zulma Cucunubá del Imperial College de Londres, lo que la cuarentena nos ha permitido es ganar tiempo para preparar los hospitales y las medidas de aminoramiento del covid. Claro el Rt (el número básico de reproducción de una infección) ha caído a la mitad a 1.33, según el Ministerio de Salud. Hemos sin duda aplazado el pico de la curva ante la alternativa de una punta rápida con muchos casos que desbordarían la capacidad de los hospitales y sus UCI.
Pero ¿qué sigue mientras abrimos la sociedad a la nueva normalidad con las máscaras, el lavado constante y cuidadoso de manos, el distanciamiento social, los protocolos por industria, la reclusión y aislamiento cuidadoso de los mayores y vulnerables, los protocolos transversales?
Lo que hemos aprendido en estas semanas sin posar de nada más que de ciudadanos preocupados con responsabilidades sobre personas en nuestras comunidades y empresas, además de un trabajo intenso con expertos de la Universidad de Los Andes y el Consejo Privado de Competitividad combinado con la experiencia gerencial y mucha lectura, nos lleva a resaltar lo dicho por Jim Yong Kim, expresidente del Banco Mundial, hace semanas en el New Yorker.
Siguen las 4 Tes: Testeo, Tracing (Rastreo), Tracking (Seguimiento) y Tratamiento.
El Testeo es la prueba del PCR, el Gold Standard hoy, como lo define el exministro Juan Pablo Uribe, y en el que se han concentrado el INS, universidades, institutos y laboratorios privados para tomar muestras con una logística compleja pero no imposible, su análisis y reporte. Esto ha implicado salir ya a hacer pruebas más allá de los casos sintomáticos positivos hacia quienes viven en la misma área de circulación de una vivienda y hacia conglomerados y focos de contagio (como la Plaza Minorista de Medellín) y los trabajadores de la salud (ver lista completa en INS: poblaciones a estudiar). Dicho testeo nos ha dado un número de casos positivos que es el que crece día a día y vemos en los medios. El país está ya casi listo para entre 10 y 15 mil testeos diarios, algo parecido a la cifra de Korea que es un país con la misma población de Colombia, en su pico.
El Tracing o rastreo, poco conocido, es lograr saber con quien estuvo la persona identificada como positiva los últimos 14 días en que pudo contagiar a esas personas; cada positivo hace una lista y se identifican (o se trata) para muestrearlos. La realidad del Tracing manual, es que sólo cubre un 5% de los casos identificados vs el Tracing digital. La realidad del Tracing digital es que una persona ha estado en contacto con un estimado de 400 personas en esos 14 días anteriores hasta 5 minutos y a 2 metros de distancia. ¿Como se sabe esto? Por los contactos del GPS/Bluetooth de los celulares inteligentes en Colombia y en otras partes del mundo. Hay entonces que contactar a cada una de esas personas vía ads o SMS para que se comuniquen ellos mismos -guardando cuidadosamente el habeas data- para que sepan que estuvieron en contacto en esas condiciones con un positivo y que pueden ser ellas mismas positivas igualmente. El tema es que muchas no se comunican y pueden ser positivas... Si se lograra un 100% de respuesta, inmediato confinamiento en los hogares y testeo, estaríamos llegando a un mundo ideal donde una gran mayoría de todos los posibles contagiados por contacto de proximidad aire estarían confinados en sus hogares. En el Tracing hemos empezado, pero nos falta mucho trecho.
El Tracking o seguimiento es el cerco epidemiológico que se establece a un positivo en su hogar, en su habitación para que no se mueva de allí y contagie a sus cohabitantes en el hogar (y/o tomen medidas de distanciamiento social, de objetos y uso muy estricto de máscaras y protocolos para ello) o en el peor caso si sale, a los contactos en calle. Pero la manualidad del Tracking nos deja igual que el Tracing manual. El Tracking digital ideal exigiría la entrega de un celular inteligente a cada positivo para que conteste preguntas randomizadas sobre su salud en el tiempo cada día hechas por bots por apps como Whatsapp, y reporte su identidad en algunas de ellas (reconocimiento de cara, iris o huella). Así se puede establecer que la persona no se haya movido de su habitación/hogar y no ponga en riesgo la salud de otras. La CoronaApp del Gobierno ya permite la ubicación por GPS de cada uno de los inscritos, aunque necesitaríamos unos 25 M de downloads de la aplicación para un cubrimiento adecuado. Ojalá se dé.
El tratamiento -la cuarta, no menos importante- puede ser el confinamiento en el hogar o en otros lugares proveídos por la autoridad en caso de hacinamiento familiar; o la hospitalización, ya sea en cuidado intermedio o UCI. En ella están los antivirales en proceso (Gilead-Israel) y la muy deseada posibilidad de vacuna.
Estas 4 Tes nos dan la clave para que sólo los positivos y los positivos de sus contactos (10% por una estimación de una prueba en Antioquia) sean confinados y reduzcamos la cuarentena a unos miles o pocos cientos de miles, y nos los millones que nos hallamos hoy.
Claro, nos quedan muchos asintomáticos no detectados y contagiados por otros medios que el contacto físico (objetos, flotación del covid en el aire, etc), pero así lo ha hecho Korea y se está empezando a hacer en muchos países del mundo. Lo que nos queda es una buena implementación de esta estrategia, que es lo más difícil. En palabras de Peter Drucker: una estrategia es fútil sin una adecuada implementación.
Agradezco a Silvia Restrepo, Augusto Galán y Juan Carlos Pinzón por sus recomendaciones y comentarios.
* Coordinador de Sueños de Alquería.
