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- Foto: Archivo particular

El liderazgo en tiempos de COVID-19

Durante estas semanas, los jóvenes han observado liderazgos extraordinarios, incluso ocultos en condiciones “normales”, que han sido testimonio y se han convertido en referentes para toda la sociedad


Por: Alejandro Cheyne

El liderazgo en tiempos de COVID-19 que tanto necesitan nuestros jóvenes

Por Alejandro Cheyne García. Rector Universidad del Rosario

Los jóvenes están ante una pandemia mundial que, sin duda, puede representar el desafío más grande que han presenciado en sus vidas. Su primera reacción es observar a sus líderes y la forma como lo están enfrentando. Los jóvenes esperan un verdadero liderazgo que no solo encuentre soluciones al desafío nacional y mundial, sino que les permita encontrar soluciones a su vida cotidiana.

Durante estas semanas, los jóvenes han observado liderazgos extraordinarios, incluso ocultos en condiciones “normales”, que han sido testimonio y se han convertido en referentes para toda la sociedad. Pero, también han presenciado, desafortunadamente, a personas con competencias, pero sin capacidad de respuesta; con poder, pero sin autoridad; con entusiasmo, pero con intereses personales; entre muchas otras debilidades.

Frente a este contexto, los jóvenes realmente están esperando un liderazgo diferente, buscan un líder que:

  1. Se refiera más a los desafíos que a la crisis. La palabra “crisis” puede tener una connotación negativa para las personas, por estar asociada a cambios inesperados que generan peligro, incertidumbre y un futuro incierto. Mientras que hacer referencia a un “desafío” tiene una connotación positiva en la medida en que representa un reto al cual se quiere enfrentar. El desafío es una situación fuera de lo común que genera retos y que lleva a trabajar sin descanso para lograr superarlos. En este sentido, incluso en momentos muy difíciles como el que se vive actualmente, es mejor hablar de un “desafío”.
  2. Tenga en cuenta la complejidad y la magnitud del desafío. El desafío tiene muchas variables que se deben analizar y, por supuesto, una gran cantidad de interrelaciones a tener en cuenta. Lo anterior, exige una profunda capacidad de análisis, con el fin de evitar proponer soluciones simplistas que no resuelven el desafío. En este momento, el COVID-19 tiene muchas variables de salud pública, sociales, económicas, tecnológicas, entre muchas otras que están interrelacionadas y que se deben abordar con una visión holística para encontrar soluciones complejas.

    Asimismo, el líder debe comprender la magnitud del desafío y su impacto. La velocidad de este reto ha producido mayores dificultades para tener una clara comprensión del mismo y poder pensar y actuar de manera rápida. Luego de superarlo, definitivamente el mundo no volverá a ser el mismo, por lo que debemos comprender que esto no debe ser solo una visión a corto plazo, como la cuarentena o la caída económica. Lo que estamos viviendo son transformaciones económicas, sociales, políticas y tecnológicas, producto de actores que han ido adaptándose al cambio y que, muchas de ellas, marcarán un antes y un después en el funcionamiento de nuestra sociedad.
  1. No solo entienda el desafío, sino que lo comprenda. La comprensión implica un análisis de la situación, pero también, fundamentalmente, tomar acción frente a esta. Es en esa acción donde se evidencia la diferencia entre entender y comprender. Sin embargo, actuar requiere de un conjunto de decisiones que tienen un costo inmediato con el que no todos estarán de acuerdo, y posiblemente lo someterán a la crítica. Por esto, se requiere de firmeza para actuar, sin que las críticas le cambien su determinación o, lo que sería peor, caiga en el populismo al tomar decisiones dependiendo de la aceptación de los demás.
  2. Tome decisiones. Después de analizar las distintas opciones frente al contexto, el líder debe deliberar, lo cual tendrá un impacto en las variables económicas, políticas, jurídicas, etc., que puede generar muchas dudas al momento de decidir. Ante estas dudas, se espera que el líder piense siempre en el bien común, que supera la sumatoria de los bienes individuales. Debe desprenderse de cualquier interés personal con generosidad.
  3. Se involucre directamente con el desafío y tenga una buena comunicación. El líder no es un asesor, es una persona que está presente siempre, acompañando a todo su equipo en la solución del desafío. Por supuesto, debe atraer, mantener y maximizar los talentos de su equipo de trabajo, sin buscar protagonismos ni pretender ser infalibles. Esto se resume en un líder dispuesto a sufrir el desgaste propio del liderazgo. Además, debe tener la capacidad de comunicar de manera efectiva, con los diferentes grupos de interés, sus estrategias, logros y equivocaciones. Para lo anterior, debe procurar por mantener el interés y estar siempre conectado con las personas.
  4. Esté dispuesto a poner a prueba en el desafío, todos los conocimientos, experiencias previas, actitudes, aptitudes y, muy especialmente, sus valores como ser humano. Un líder que no caiga en el riesgo de la soberbia, que refleja un menosprecio por los demás sin reconocer su valioso trabajo. Por el contrario, debe, con humildad, reconocer que nadie está preparado en un 100 % para el desafío y precisamente lo que se requiere es una disposición por aprender con y de los demás. Si algo muestra una persona frente a un reto como este, son sus virtudes, pero también las debilidades y brechas en sus competencias, que deben ser reconocidas con prudencia.
  5. Aunque experimenta toda clase de emociones, como miedo a los resultados negativos; tristeza por la soledad en las decisiones; alegría por su entrega; etc., logra mantener su inteligencia emocional para lograr un equilibrio. Dicho equilibrio debe empezar por su autoconocimiento y autocontrol, para después transmitirlo a todos los grupos de interés con los cuales está relacionado.

En este sentido, lo que quieren y necesitan los jóvenes, son líderes con vocación de servicio a los demás, dispuestos a entregar mucho más de lo que les corresponde y a no buscar recompensas personales diferentes a la satisfacción de contribuir a que nuestra sociedad supere este desafío.