OPINIÓN

Julio Londoño Paredes

Coyunturas en política exterior: ¿Cuál será la próxima?

Muchas veces se les aparecen a los gobiernos, hechos que se constituyen en el principal logro de su administración.
27 de mayo de 2022 a las 10:15 a. m.

En Colombia el tema de política exterior no ha merecido especial interés en la opinión pública. Ha sido algo coyuntural y episódico que muchas veces se limita a la afanosa curiosidad de saber quiénes van a ocupar los cargos en el exterior.

Hacia el futuro, sin importar quien sea el próximo Presidente, seguiremos estando inmersos en la relación con los Estados Unidos, con satisfacciones y frustraciones. Expuestos a sus evaluaciones sobre derechos humanos y sobre la cantidad de hectáreas de coca erradicadas, como si fuera un tribunal de la Inquisición. Ni Ortega, ni Maduro, ni Evo Morales, ni el actual mandatario de Cuba, se han podido abstraer a eso, con todas sus consecuencias.

No nos podremos desprender de ciertos aspectos en el complejo triángulo caribeño constituido por Venezuela, Nicaragua y Cuba. Países difíciles, con relaciones precarias con Colombia.

Estará en primera instancia el segundo fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre las pretensiones de Nicaragua a la plataforma continental extendida. El primer fallo logró la actual administración presentarlo como un triunfo. El segundo, como dicen los médicos, es “de pronóstico reservado”. Pero no solamente el problema es el pleito, se tendrá que manejar la situación política con el país centroamericano, cuyo gobierno, declaró persona non grata a nuestro embajador. La razón fue una nota en la que protestó por la calificación de “narco estado” que hizo el sempiterno Daniel Ortega, de Colombia.

La relación con Cuba, que ha sido desde hace muchos años compleja y difícil, tiene efectos para nosotros: no solamente por los vínculos que tiene con los grupos armados, sino por los simpatizantes con que cuenta en nuestro país y la influencia que tiene en algunos países y en organismos internacionales.

La relación con Venezuela seguirá siendo, como hace muchos años, el telón de fondo de nuestras preocupaciones. Más ahora, cuando los grupos armados colombianos están librando, en territorio venezolano, una confrontación sin precedentes. Por más socialista y chavista que sea el ejército venezolano, sus integrantes no pueden dejar de sentir dolor patrio ante semejante panorama. Además, Venezuela es ruta preferente para el narcotráfico y se califica a la frontera común como una de las más peligrosas del mundo. Muchos colombianos, además, están en Venezuela: ¿será acaso lo mejor olvidarnos de ellos?

No obstante la apatía hacia los temas internacionales, con frecuencia surge algún episodio internacional que ha permitido a los gobiernos presentarlo, como su gran logro. López Michelsen se proyectó, con la delimitación de los espacios marítimos. Belisario Betancur se encontró con la crisis centroamericana y fundó el Grupo de Contadora, que tuvo repercusiones mundiales. Samper, que debió enfrentar una situación sin precedentes por la entrada a su campaña de dineros del narcotráfico, tuvo en la presidencia de los No Alineados, el pulmón de su Gobierno. Santos utilizó la concertación del acuerdo con las Farc para proyectarse internacionalmente, incluso para lograr que le otorgaran el Nobel de Paz.

Pero esas coyunturas, no siempre son exitosas. Al presidente Duque, que ha logrado éxitos importantes en el ámbito doméstico, no le fue bien en la política con Venezuela. Su actitud beligerante con el régimen venezolano y en ese marco, la acogida indiscriminada al enorme flujo migratorio venezolano, le ha valido palmaditas en la espalda, pero ha generado dentro del país una compleja situación social y de inseguridad.

Ya veremos cuál será la coyuntura del nuevo Gobierno.