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Opinión

  • | 2018/03/07 08:01

    ¡Populismo, no es lo que nos quieren hacer ver!

    Entre más usan el concepto de populismo para tumbar a los nuevos líderes, mayor aversión sembrarán hacia la máquina que engendró una clase política que hizo mucho daño y que lo seguirá causando si continuamos eligiendo a los mismos y a los familiares de los mismos.

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Entre más usan el concepto de populismo para tumbar a los nuevos líderes, mayor aversión sembrarán hacia la máquina que engendró una clase política que hizo mucho daño y que lo seguirá causando si continuamos eligiendo a los mismos y a los familiares de los mismos.

Hemos elegido una y otra vez a quienes desfalcaron los recursos de la inversión social, los que iban dirigidos a construir más colegios con mejor calidad de educación; los que estaban destinados a ofrecer acueductos y agua potable en todos los rincones del país; los que se debieron utilizar para construir las autopistas que desde hace rato clama la economía nacional; los que darían alimentación a los niños muertos de hambre de La Guajira, Chocó y hasta de Ciudad Bolívar, Kennedy y Suba en Bogotá; los que nunca se ejecutaron para las obras del deporte y la cultura; los que hoy pagamos todos con nuestros impuestos. En fin, los que nos convierte en víctimas y victimarios.

En este diagnóstico, sectores de la prensa se comportaron como cómplices, creciendo dioses de barro y tapándole sus travesuras a cambio de una untadita de poder, de pauta, de adjudicación de concesiones de radio y televisión. Hasta hace unos años nadie podía denunciar a un corrupto de estrato alto, porque por cuenta de los medios y de unos pocos operadores judiciales, el denunciante terminaba denunciado y condenado. Ahora contamos con medios valientes y persistentes en la lucha anticorrupción que desmantelan a diario a quienes quieren seguir en la descomposición.

Hoy cuando el tradicionalismo está por caer, no cesan de atacar al posible reemplazo que podría darle un giro sustancial a nuestras instituciones y a sus tutores, queriendo así cerrarle el paso a las transformaciones que desde hace años reclamamos, amarrando en un nudo gordiano al más encumbrado con el pasado reciente y presente de Venezuela para dejar un mensaje de populismo.

Venden ignorancia para ignorantes porque no se preocupan por entender y dar a entender que con sus actos encubridores de una dinastía nefasta para Colombia, como lo dijo Ernesto Laclau en su libro La razón populista, evaden la condena ética emitiendo mensajes confusos del populismo, cuando a lo que se refiere este concepto, según el autor, es a la efectiva participación de sectores subalternos u oprimidos.

Esto fue lo que sucedió en Venezuela, que una clase subalterna y oprimida por siglos, se cansó de la rapacería permanente y sistemática de los recursos del único producto que sostenía la economía nacional, el petróleo, y participó efectivamente derrocando el status quo.

Sucedió algo similar a cuando Rudecindo Cristancho y sus compañeros en La rebelión de las ratas de Fernando Soto Aparicio, se rebelaron. En Venezuela, ya no hubo paso atrás a la crónica anunciada de su futuro y el de sus gentes.

En Colombia nos asustan con Venezuela pero no nos cuentan que aquí pasaron la línea de la indecencia muchos políticos detenidos en la actualidad y purgando años de condena. Por eso, serán los electores de hoy, en su mayoría juventudes universitarias y antiguos abstencionistas, los que determinarán un nuevo destino para el país.

Las causas del populismo no son las que algunos medios y periodistas nos quieren hacer ver. No es oculto para el votante que escándalos como el de Odebrecht, Reficar, Sena, DNE, carrusel de Bogotá, cartel de la toga, de la hemofilia, de los alimentos escolares, etc., son las verdaderas causas del nuevo fenómeno que reflejan las encuestas y las plazas públicas. Sumada a ellas, la estampa en vallas y afiches de quienes fueron los saqueadores del erario público y los que hoy los reemplazan.

Este pronóstico de los encuestadores, ¿será para bien de Colombia y de los colombianos?, ¿o para mal?: no se sabe, porque dependerá de la alternativa que llegue al poder, que para acierto nuestro, y para que no tome el rumbo de Venezuela, sepa gobernar, dejarse aconsejar, y rodearse bien.

Recordemos que en río revuelto no dejan de aparecer inescrupulosos que pretenderán ocupar, a nombre del populismo, los espacios dejados por quienes galoparon sobre los hombros de la putrefacción, pues ellos también terminarán putrefactos.

¡Sigan dándole duro al populismo!, pues entre más duro le den, más lo elegirán, porque los colombianos nos cansamos de quienes jamás se sacian del poder y del dinero de todos.

(*) Gutiérrez Morad & Calderón España – Abogados Constitucionalistas.

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