¿Qué ocurrió en las pasadas elecciones presidenciales de 27 de mayo?
Las elecciones se celebraron en paz y participaron más del 53 % de los ciudadanos. Todos los candidatos aceptaron los resultados y no hubo denuncias de fraude en la Registraduría.
Ganó el candidato de la oposición, Iván Duque (39,14 %) y quedó en segundo lugar el candidato más crítico del sistema político, al que adhirieron las Farc, Gustavo Petro (25,08 %). La centro izquierda, quedó en tercer lugar, Sergio Fajardo (23,73 %). Los candidatos que hicieron parte del actual gobierno, obtuvieron las más bajas votaciones, el exvicepresidente Germán Vargas (7,28 %) y el ex jefe negociador con las Farc Humberto de la Calle (2,06 %). Todos los candidatos se presentaron en coaliciones con partidos y movimientos. La revelación ante la estrecha derrota, por su ponderación, responsabilidad y ecuanimidad: Sergio Fajardo.
Triunfaron los extremos en un país polarizado. Los críticos del acuerdo con las Farc contra los representantes de la insurgencia reinsertada a la vida política junto con sectores de izquierda. Los defensores de la empresa privada y del libre mercado en contraposición con los defensores de los trabajadores y de la estatización de los servicios públicos. Propulsores de energías convencionales versus energías alternativas. Los partidarios de la familia y sus valores enfrentados a las minorías sexuales y sus nuevos derechos.
¿Qué debería venir para la segunda vuelta electoral?
Parecería que más coaliciones con los líderes de los partidos y movimientos derrotados en la primera vuelta, en donde probablemente se presenten divisiones internas y rupturas, lo que podría ocurrir con los seguidores de Sergio Fajardo y el Partido Liberal; habría menos probabilidades de divisiones en Cambio Radical, programáticamente más afín a Iván Duque, y el Partido Conservador debería resultar unificado entorno a él. El Partido de la U podría colapsar si sus líderes ordenaran votar por Petro.
Si se sumaran los votos obtenidos por Duque, Vargas y una cuarta parte de Fajardo, se obtendrían cerca de 10 millones. Mientras que la suma de los votos de Petro, De la Calle y demás de Fajardo, superarían los 8,5 millones.
Pero no se trata solo de sumas y restas. Las estrategias de las campañas estarían dirigidas más a los electores que a sus líderes -que pusieron en evidencia sus limitaciones-, implicarían la modificación de los mensajes hacia el centro ideológico. Ahí el papel de Sergio Fajardo podría ser fundamental, no para que uno gane las elecciones, sino para que el próximo gobierno superara la división existente e iniciara un nuevo periodo en la política nacional, comprometiendo a ambos candidatos, a cambio de la libertad de sus electores. Entonces, no se deben descartar las propuestas de asamblea constitucional y gobierno de transición.
Así las cosas, no se trataría de vencedores y vencidos, como tampoco de imponer modelos y visiones, sino de encontrar procesos de convergencia.
