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¿Periódico de ayer?

La democracia en Colombia no tiene su enemigo en el vecindario, lo tiene en el inmovilismo eterno de un poder que ha impedido a sangre y fuego que un sector diferente a sus escogidos llegue al palacio de Nariño.

Álvaro Jiménez
19 de febrero de 2018

Todo indica que Álvaro Uribe, su tipo de liderazgo, gobernar y administrar las diferencias y conflictos, es papel quemado. Periódico de ayer, como ese amor al que le cantó Héctor Lavoe. (Ver aquí).

Sectores de la economía y del poder nacional repiten a coro: ¿Y para qué leer un periódico de ayer?

Sí. Los que lo aplaudieron antes, alabaron su uso de la fuerza, la criminalización de la oposición, el "todo vale" y la exacerbación del odio durante ocho años, hoy lo abandonan a su suerte.

Para ellos, la nueva estrella, el emergente: es el señor GE.VE.LLE.

En él.

En Germán Vargas Lleras, se condensa la decisión de preservar la estructura de poder, de garantizar que los cambios reclamados por jóvenes y adultos con y sin estrato, no sucedan.

Así las cosas, el señor GE VE LLE se ha dedicado a “educarnos”, a mostrar los inminentes peligros que traen quienes no se declaran enemigos de Venezuela, y no llaman en los medios diariamente dictador, a Maduro.

Castrochavismo y cambios se escriben con la misma que se escribe comunismo, Cuba etc.

Todo indica que el emergente y su discurso ganarán.  

Hoy, Vargas Lleras es el nuevo presidente.

Por estos tiempos, el miedo puede más que la ilusión.

Si alguien cree lo contrario, lo invito a ver el documental ‘La Ola Verde‘, (ver aquí), para apreciar como las olas nacen crecen y se mueren.

Quedan bellos recuerdos, frases pegajosas como aquella de “yo vine porque quise, a mí no me pagaron” coreada con emoción, hasta el llanto, por cientos de miles de jóvenes y adultos, en las manifestaciones con Mockus en 2010, y que hoy en 2018, retumba con Gustavo Petro en las plazas que ha visitado el último mes.

En 2010 ganó Juan Manuel Santos, quien cierra sus ocho años de gobierno con la desaparición y desarme de las Farc. Santos impulsará que las riendas del gobierno queden en quién garantice - no la implementación de los acuerdos - sino en manos del que asegure que la estructura de poder nacional que ha ‘mandamaseado‘ por centuria y media el país, tenga continuidad.

Petro no será presidente en 2018, ni Fajardo, ni De la Calle y mucho menos Duque. La primera pelea definida desde cada uno de ellos por separado es impedir que Petro gane.

He sostenido que, si es inminente una victoria del movimiento de la Colombia Humana, asesinan a Petro.

Esa es la inercia de la historia colombiana.

No estamos en la Nicaragua sandinista en 1990 que reconoció el triunfo de Violeta Chamorro y le traspasó el poder, convirtiéndola en la primera mujer presidenta del continente americano.

No. Estamos en la Colombia de los de siempre, de los mismos con las mismas, como siempre se ha dicho.

Muchos dicen que ya no, que es imposible en Colombia. Pero oyendo y sintiendo la calle me afirmo en que sí.

Duele decirlo.

La democracia en Colombia no tiene su enemigo en el vecindario, lo tiene en el inmovilismo eterno de un poder que ha impedido a sangre y fuego que un sector diferente a sus escogidos, sus ungidos, llegue al palacio de Nariño.

Amanecerá y veremos.

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com

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